jueves, 15 de diciembre de 2016

La Caja de Pandora: la “Eva griega” y el origen de la misoginia

La leyenda de Adán y Eva ha calado tan profundo en nuestra cultura que muchos de los más ortodoxos creyentes (y no tanto) creen que el mito de la manzana fue un hecho inexorablemente real. No obstante, en esta oportunidad, lo que me interesa destacar es, no a quien consume el discurso ideológico que seguramente existe detrás del mito, sino, concretamente, a los hacedores del mismo. Y es que no caben dudas, al menos para los laicos, que la historia de Eva incitando a Adán a pecar comiendo la manzana prohibida no es más que una construcción ideológica que endilga a las mujeres la cabal responsabilidad por los males del mundo: a partir de entonces, “el ser humano debió trabajar para conseguir el pan de cada día, la mujer se obligó a sufrir horrorosos dolores al parir”, etcétera, etcétera
 Pandora es el "equivalente" griego de Eva, que en la mitología judeo-cristiana desatará el caos al morder la manzana prohibida
Pandora es el “equivalente” griego de Eva, que en la mitología judeo-cristiana desatará el caos al morder la manzana prohibida


[“Porque Adán fue formado primero, después Eva; y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión.” (La Biblia, 1ra de Timoteo, Capítulo 2, Versículo 13)]
Adentrándonos ya en el “origen” de la versión griega de la misoginia y como hemos visto en la publicación anterior, Pandora es una creación del dios Hefesto (guiado por una idea de Zeus) que sirve a los “Olímpicos” como instrumento para castigar a los humanos por hacerse y disfrutar del fuego, proporcionado por el titán Prometeo. Es decir que, en una primera lectura, podemos entender que el castigo que se les perpetra a los hombres es la invención de la mujer, la “costilla” que en la tradición judeo-cristiana Dios saca a Adán para crear a Eva. Ahora bien, el castigo consiste en entregar a Pandora como esposa a Epimeteo, hermano de Prometeo. Esta estratagema es pensada por Zeus ya que, el “beneficiado”, había recibido como regalo de los dioses un hermoso cofre que, no obstante, no podía ser abierto, ya que contenía ocultos todos los males de la humanidad. Pandora, por su parte, es la primera mujer y es claramente irresistible: bella, con un cuerpo muy similar en perfección al de la diosa Afrodita y “sumisa”, ya que casi “no habla ni molesta” a Epimeteo. Sin embargo, el gran problema de Pandora es la extremada “curiosidad femenina”, rasgo similar al de la Eva judeo-cristiana. En efecto, el plan del dios rey del Olimpo era que esta particularidad en la idiosincrasia de Pandora la llevara a abrir el cofre o jarrón que Epimeteo poseía en su casa y que contenía todos los males del orbe.
El recurso ideológico del mito de Pandora implica en parte el origen de la misoginia
El recurso ideológico del mito de Pandora implica en parte el origen de la misoginia
Lo concreto es que Pandora no opuso trabas a la tentación de saber qué contenía la caja o jarrón que su esposo le había prohibido acercársele y abrió la tapa de la misma, de la que escaparon ferozmente casi todos los tormentos allí contenidos. Es decir que dentro de los mitos griegos, este es el punto crucial en el que los mortales serán tales y quienes padecerán el hambre, el dolor, la pena, por nombrar sólo algunos de los males derramados. La tentación y desidia de Pandora desatan el caos de la misma manera en que la imprudencia de Eva de darle un mordisco a la manzana trae aparejado el desbarajuste de la humanidad. Sea una caja o una manzana, entonces, el recurso ideológico es el mismo. En otras palabras, dos de las más influentes religiones de Occidente achacaron a las mujeres el hecho de que en el mundo haya tantas cosas deleznables como las enfermedades, los dolores y hasta la propia muerte. Asimismo, no hay discusión acerca de quién es anterior, si los males o las mujeres, ya que tanto Pandora como Eva son, respectivamente para cada tradición, “la primera mujer”. Antes de la mujer existían, para que los hombres vivieran sin preocupaciones, los "Campos Elíseos” en la Mitología Griega y el "Jarín del Edén” en la mitología hebreo-cristiana, lugares que alcanzan luego una especie de apoteosis y se convierten en espacios atemporales y abstractos para aquellas almas justas que llevaron en su vida terrenal una vida justa y sin pecados.
[“Los hombres deberían engendrar hijos de alguna otra manera y no tendría que existir la raza femenina: así no habría mal alguno para los hombres” (palabras de Jasón en la obra “Medea”, del poeta Eurípides, famoso por su abierta misoginia)]
Pandora no resiste a su curiosidad y abre la tapa del cofre, dejando escapar todos los males del mundo, excepto la esperanza...
Pandora no resiste a su curiosidad y abre la tapa del cofre, dejando escapar todos los males del mundo, excepto la esperanza…
Es significativo agregar, además, que a partir del mito griego de la esposa de Epimeteo, la frase “Caja de Pandora” comienza a ser utilizada para referirse a aquellas cosas que parecen insignificantes y comunes (como el jarrón), pero que en realidad, al destaparse, dejan escapar las peores atrocidades.  Y en ese sentido, cuando Pandora abre el cofre prohibido y ve el cúmulo de cosas terribles que salieron de él, intenta instintivamente cerrar la tapa, dejando sólo a resguardo del mundo un único ente escondido: la esperanza. Es por ello que, entonces, en el cruel mundo en el que vivimos, “lo último que se pierde es la esperanza”…
Finalmente, algo para reflexionar: Si la Caja de Pandora escondía todos los males del mundo, ¿la esperanza es uno de ellos? ¿Será que ella es en realidad algo que carece de beneficios para el ser humano? ¿Representa, entonces, una ilusión sin fundamentos que sólo nos provee de una dilación de los males inexorables?

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