lunes, 19 de enero de 2015

LA MUERTE SEGÚN LA MITOLOGÍA EGIPCIA







Los antiguos egipcios creían en la existencia de un complejo y complicado Más Allá (llamado Duat, Amenti o Necher-Jertet). Era tal su obsesión por ese otro mundo que estaban más preocupados por su futura existencia después de la muerte que por su vida terrenal, de ahí la importancia que le daban a los rituales de embalsamamiento y entierro, ya que morir antes de haber llevado a cabo los preparativos para el otro mundo, podría hacer peligrar la posibilidad de alcanzar la inmortalidad en el paraíso.

Con el transcurso del tiempo, la mitología egipcia se fue modificando generando diferentes versiones, pero en resumen cuando la persona moría, el dios del ultramundo Anubis (con cabeza de chacal) guiaba al fallecido por su viaje en el Más Allá. Ahí, el espíritu del difunto debía deambular en un mundo complejo y peligroso, plagado de lugares enigmáticos y sorteando seres malignos.



egipcia





El fallecido requería atravesar una serie de puertas, cavernas y montañas vigiladas por criaturas sobrenaturales y aterradoras. Estas criaturas podían ser pacificadas con la recitación de los sortilegios adecuados incluidos en el Libro de los Muertos, destinados a eliminar su amenaza e incluso pasar a gozar de su protección, hasta llegar ante el dios de la resurrección Osiris (con el rostro de color verde) para ser juzgado por sus actos durante su vida y saber si merecía o no la eternidad.



EL JUICIO DE OSIRIS


 

Juicio de Osiris - <BR>El juicio de Osiris es el acontecimiento más importante y trascendental para el difunto, dentro del conjunto de creencias de la mitología egipcia. <BR> <BR>En la Duat, el espíritu del fallecido era guiado por el dios Anubis ante el tribunal de Osiris. Anubis extraía mágicamente el Ib (el corazón, que representa la conciencia y moralidad) y lo depositaba sobre uno de los dos platillos de una balanza. El Ib era contrapesado con la pluma de Maat (símbolo de la Verdad y la Justicia Universal), situada en el otro platillo. <BR> <BR>Mientras, un jurado compuesto por dioses le formulaba preguntas a cerca de su conducta pasada, y dependiendo de sus respuestas el corazón disminuía o aumentaba de peso. Dyehuty, actuando como escriba, anotaba los resultados y los entregaba a Osiris. <BR> <BR> <BR> Sentencia <BR>Al final del juicio, Osiris dictaba sentencia: <BR>Si esta era afirmativa su Ka y su Ba podían ir a encontrarse con la momia, conformar el Aj y vivir eternamente. <BR> <BR>Pero si el veredicto era negativo, su Ib era arrojado a Ammit, la devoradora de los muertos (un ser con cabeza de cocodrilo, melena, torso y brazos de león y piernas de hipopótamo), que acababa con él. Esto se denominaba la segunda muerte y suponía para el difunto el final de su condición de inmortal. <BR> <BR> <BR> <BR> <BR>" En el Juicio de los Muertos frente a Osiris, mi corazón rompería la balanza..." <BR> - Fotolog



Era el acontecimiento más importante para el difunto. Ahí primero debía jurar que no había cometido ningún pecado de una lista de 42, mediante la recitación de un texto conocido como la “Confesión Negativa”.


Entonces el corazón del difunto era pesado en una balanza contra la diosa Maat, que encarnaba la verdad y la justicia. A menudo era representada por una pluma de avestruz. Si la balanza permanecía en equilibrio significaba que el fallecido había llevado una vida ejemplar.









El dios de la sabiduría Tot (con cabeza de ibis) actuaba como escriba, anotando los resultados. El dios celeste Horus (con cabeza de halcón) intermediaba entre el finado y Osiris. Al final del juicio, Osiris dictaba su sentencia:

Si esta era favorable, el fallecido podía ir a vivir eternamente en el Aaru (El Paraíso en la mitología egipcia).

Si esta era negativa, lo devoraba la feroz bestia Ammit (una creatura con cabeza de cocodrilo, cuerpo de león y piernas de hipopótamo). Esto se denominaba la segunda muerte y era lo que más temían los antiguos egipcios porque implicaba la completa aniquilación. Dejaban de existir para siempre.




domingo, 18 de enero de 2015

Angra Mainyu


Angra Mainyu ([[Avesta]), también Ahriman o Arimán (enmpersa اهريمن, tr. Ahrimán) es la mala mente del humano.
El nombre no aparece en las inscripciones persas de la Antigüedad. En el Avesta es llamado el hermano gemelo de Ahura Mazda, y el opuesto de Spenta Mainyu. Es considerado como el Satán destructor, la fuente de todos los males en el mundo y, al igual que Ahura Mazda, existió desde la creación del mismo. Ahrimán escogió el mal conscientemente, creó las enfermedades para provocar la llegada de la muerte. Se considera que su mayor maldad fue corromper el fuego puro creado por Ahura Mazda, al que le dio color y le añadió el humo, dándole su característica contaminante. En el día del Juicio Final será destruido por Spenta Mainyu y desaparecerá del mundo para siempre.
Se puede observar una analogía con las creencias cristianas a través del concepto de Satanás, aunque no es igual ya que Angra Mainyu no es un ser ni una entidad, Angra Mainyu se refiere a la mala mentalidad del ser humano, se malinterpreta como el principal agente de la maldad, sin embargo Angra Mainyu no es equivalente al Satanás judeo-cristiano, diferenciándose de este en que, si en el Zoroastrismo existe una permanente batalla entre dos principios (del bien y del mal), en el pueblo de Israel, y posteriormente en el cristianismo, existe un único principio, creador de todo, también de Satanás, el cual rechaza este principio bueno en el uso de su libertad con la cual fue creado. Por lo tanto, en la tradición judeo-cristiana, la realidad es positiva. En cambio, para el zoroastrismo, mediante el equilibrio entre contrarios que supone Angra Mainyu frente a Spenta Mainyu, Zoroastro distinguió los dos polos de una dinámica particular: la creación y la destrucción, contempladas como un todo en Ahura Mazda (Ormuz).

La mitología persa sostenía que el diamante sostenido en su mano por Ahriman (la personificación del mal sobre la tierra) era su símbolo de poder sobre el mundo, una vez que Ormuz dios supremo del bien, hubiera perdido su poder. Sin embargo, Ormuz triunfó sobre Ahriman y, la joya se hundió en un lago.

sábado, 17 de enero de 2015

EL LLOBERU O LLOBERA (Ana María García, La Llobera)

Los lloberos, son hombres y mujeres que se crían entre lobos, llegando a mandar en las manadas. Son distintos a los casos de licantropía, donde el individuo se convierte en lobo. De este último se cuenta que es la maldición de un padre a su hijo por comer demasiada carne, entonces este se va de casa y se revuelca por la tierra, convirtiéndose en lobo, se encarga de que los lobos no se coman el ganado ni ataquen a las personas, pasados siete años, se revuelca de nuevo en la tierra y la maldición se va. Está documentado históricamente el proceso llevado a cabo por el Santo Oficio contra Ana María García, la Llobera de Llanes, fechado en 1648.
La siguiente crónica dio comienzo en la sierra del Cuera, en el concejo de Llanes. Fue en aquellos parajes donde nació Ana María García, hija de Juan García y de Toribia González, oriundos de Posada y labradores de sus campos. En el año 1623 vino al mundo la que sería conocida popularmente como la Llobera de Llanes.
Los primeros años de su vida fueron duros. Al poco tiempo de su nacimiento quedó huérfana y su vida se transformó en un calvario. Sus hermanos (seis mujeres más) y resto de familiares veían en la joven una carga. Fue así como emprendió un peregrinar por diferentes clanes. Hasta los 3 años permaneció en el hogar de Catalina Juárez y Juan García. Posteriormente pasó al cuidado de Diego Soga, hermano de este último, con el que convivió hasta cumplir los 7 años de edad, para, más tarde, recalar en el hogar de Juan Gutiérrez de Ardisana, donde residió hasta los 14 años. Luego se queda embarazada de Francisco Soga, otro familiar, y huye hasta Llanes, concretamente a la aldea donde residía Toribia Sánchez, posiblemente, otra pariente.
Contaba con 20 años cuando entabla una estrecha relación con una vieja bruja, conocida en toda la comarca, y, más concretamente, en el pueblo de Bricia, de nombre Catalina González. Aquella hechicera desempeñaría un papel fundamental en los designios de la Llobera de Llanes. Ella fue su mentora en las viejas y oscuras artes de la magia. Catalina González desempeñaba una función especial dentro de la sociedad de brujas asturianas. Esta sacerdotisa del mal captaba seguidoras entre las adolescentes para que formaran parte de sus «reuniones de brujas», de las que prácticamente no hay información alguna en archivos o bibliotecas.
La huesuda mujer, de rostro cadavérico, enseñó los saberes de la naturaleza, los cultos al bien y al mal, su mágica conexión con los animales y, más concretamente, con los lobos. El aterrador poder de convocar a los demonios en forma de fieras de siete colores. Los conjuros para llamar al maligno y no ser presa de sus garras. La invocación de seres del inframundo que la obedecerían con sólo una orden. Rituales extendidos por todos los países europeos dentro del mundo brujeril fueron día a día perfeccionados por Ana María.
Aprendió la clásica y extendida por media Europa invocación de lobos, tal como afirma el escritor e investigador Alberto Álvarez Peña, por medio de círculos sagrados grabados en la tierra y la oración de palabras mágicas. Empezó de esta forma una relación trascendental que se prolongaría hasta la muerte. Catalina no solamente fue su mentora en la comunicación con el más allá -como dejó testimoniado la mujer lobo-, sino que la instruyó en el arte de la preparación de ungüentos con todo tipo de vísceras animales y pócimas con plantas. Remedios arcaicos perdidos en la noche de los tiempos que conformaron una iniciación que concluyó el día que la vieja bruja falleció. La entrega «in articulo mortis» de un objeto -como así lo consideran los estudiosos de la brujería medieval- crea el vínculo entre el aprendiz y el maligno. La transmisión del «don» de bruja a bruja. Catalina -en las postrimerías de su óbito- transmitió su «poder» a la novel hechicera.
Ana María García, La Llobera
¿La Bruja de los Vaqueiros?
La muerte de su quimérica compañera hizo que el rumbo de Ana María -cansada de recorrer los pueblos- pusiera sus miras y destino en las altas montañas. Allí, entre los escarpados montes y espesos bosques, se mezcló con las gentes de las brañas que peregrinaban con el ganado en busca de buenos pastos para sus vaquerías.
Según queda reflejado en los legajos que componen el sumario inquisitorial, se trasladó hasta los pastizales de Llanes y allí se unió a dos vaqueiros de los Argüellos. Junto a ellos viajó hasta Covadonga para, posteriormente, penetrar en los Picos de Europa, y llegar hasta la Cañada Real por el Pajares. Esta cañada era el camino por donde los pastores desplazaban su ganado en función de la estación para el mejor alimento de las reses. Los repudiados vaqueiros pudieron ser testigos de las supuestas facultades diabólicas y mágicas de Ana María.
Por esta vía su leyenda creció sin cesar. Sus relaciones con los lobos, animal que personificaba en aquellos tiempos el mayor de los terrores para el hombre, se hicieron populares. No en vano, las brujas sabían cómo negociar con las fieras y que acataran sus órdenes. Como bien le enseñó Catalina, desde épocas remotas se creía en el inquietante poder de la mirada del lobo. Si la bestia fijaba la mirada en los ojos de un humano, las consecuencias serían nefastas. «Puede servir de ejemplo la vista infecta lobina, que viendo primero al hombre le hace perder la voz. Esto hace sin duda por lo venenoso de su vista», explicaba el marqués de Villena en sus tratados para brujas.
Su leyenda negra se extendió velozmente por los campos y serranías. Guardaba el ganado de enfermedades, accidentes y embrujamientos con sus supuestos dones, y se vengaba de aquellos ganaderos con los que se cruzaban por los caminos y tenía cualquier tipo de discusión. Cuidaba de los pastores preparando brebajes arcaicos de cuerno de ciervo, grasa de oso, dientes de lobo y jabalí, así como de culebras, sapos, babosas o sanguijuelas. Era especialista en la fabricación de remedios con la farmacopea que se hallaba en la flora y fauna de la serranía. Fue implacable con los hombres y mujeres que se interponían en su camino.
Durante tres años anduvo sin problema alguno practicando sus mancias por las vías de arrieros y pastores de la cordillera del norte de España. Un tiempo en el que llegó a escapar de las garras del Santo Oficio. Asturias era una tierra inhóspita. Los responsables de la curia «hacían la vista gorda» en estos parajes debido a la mala comunicación de sus pueblos, la inseguridad de sus caminos, repletos de fieras y bandoleros, y el convencimiento de que los habitantes asturianos tenían un origen limpio de sangre.
El juicio del Santo Oficio
Ana María, mujer de espíritu inquieto y aventurero, cambió de vida y aires. El amor fue en esta ocasión la razón de que su vida se ligase a un vaqueiro que trabajaba para una de las familias ilustres toledanas. El 25 de mayo de 1648 llegó a Toledo, a las tierras pertenecientes a don Gabriel Niño de Guzmán, y allí dio comienzo el principio del fin.
Doña María del Cerro, mujer del mayoral Alonso Millán, indagó sobre el pasado de Ana María y, poco a poco, fue descubriendo el oscuro y turbio mundo que la rodeaba. Había que cortar de raíz el problema y optó por cursar denuncia ante los responsables del Santo Oficio tras el conocimiento del mundo heterodoxo y pagano que defendía la asturiana. El fiscal del Santo Oficio, don Juan de la Vega y Dávila, no tuvo duda alguna en rubricar la denuncia religiosa con fecha 21 de junio de 1648.
La lista de acusaciones que recayeron sobre la Llobera de Llanes fue clasificada en once apartados.
«Acuso criminalmente a Ana María García, por otro nombre la Llobera, natural del lugar de Posada, en el concejo de Llanes, Principado de Asturias, presa en cárceles secretas. Y digo que siendo la susodicha cristiana bautizada y en al común opinión y estimación tenida y reputada por tal, gozando de las gracias y privilegios, inmunidades, prerrogativas y excepciones que los demás fieles católicos cristianos suelen y deben gozar, olvidando sus obligaciones, ingrata y desconocida a tantos y tan singulares beneficios, en ofensa de Dios nuestro señor y contra su santa fe…».
El fiscal detalló todos los hechos malévolos de los que se le acusaba, como, por ejemplo:
«1. Que (…) en un lugar de dicho concejo de Llanes cierta persona de vida tan relaxada y nefanda que aconsejó y dixo a la rea si quería andar con los lobos y encantarlos, había de dar el brazo derecho al diablo, y que haciendo con las manos un cerco en la tierra y dando un silbido vendrían a su mandado, y los encantaría: y que si también quería hacer mal con ellos lo podría hacer, y que si no, podría guardar el ganado dellos, y hacer que no hiciesen mal a los ganados, ni a persona alguna. En lo cual vino la rea (…) ofreció el brazo derecho al Demonio, diciéndole: yo te ofrezco este brazo derecho.
»2. (…) que habiendo muerto la dicha persona y dexado a la rea una saya como tan su amiga, estando ésta a solas hilando (…) se le apareció un bulto negro de hombre, con cuernos a los lados de la frente (…) asiéndole del mismo brazo el bulto dixo si le ofrecía aquel brazo; y la rea respondió que se lo ofrecía; y él la volvió a decir que bien sabía que aquel brazo era suyo (…) Con lo cual se fue el bulto, y aunque entonces no lo dixo quién era, bien entendió la rea que era el Demonio, y como a tal le ofreció el brazo derecho.
»3 y 4. Que siguiendo el consejo que en capítulo primero ha referido la dio la dicha persona, y continuando la rea el crédito que la dio y al Demonio (siendo padre de la mentira y el mayor enemigo de las almas) en confirmación de la amistad y pacto que hizo con él, ofreciéndole su brazo derecho para que la favoreciese y asistiese, habiéndose ido con unos pastores, con quienes ha tratado deshonestamente y andado tres años, ha llamado a los lobos haciendo el cerco en la tierra y metiéndose dentro, y dando un silbo venían siete lobos de diferentes colores, que eran demonios, y se iban tras ella por donde quiera que iba, y cuando estaba dentro del cerco andaban ellos alrededor sin entrar en él, y la rea los repartía, tres por una parte, dos en otra y dos en otra, y venían unas veces sin llamarlos y otras porque los llamaba para que estuvieran con ella.
»5. (…) que era tal la familiaridad que tenía con los demonios (…) en forma de lobos (…) que no podía hallar sin su compañía. Y sabiéndolo los pastores la instaron, y ella se los prometió no hacer mal con los demonios a sus ganados ni a los de otros ni a personas algunas, si bien no siempre lo cumplía, antes echaba los lobos al ganado que le aprecia y a la parte que le hacía mal pasaje.
»6. (…) que en las dehesas de Alcudia, habiendo la rea llegado a un cazador que llevaba una carga de conejos y perdices a vender, le pidió un conejo, y no se lo quiso dar y dentro de tres días comieron los lobos a una bestia de carga de dicho cazador. Y todos lo atribuyeron a que la Lobera lo quería así, teniéndola también por bruja hechicera.
»7. (…) que en dichas dehesas llegó otra vez la rea a una majada de un pastor y, no habiéndola dado lo que ella le había pedido, le comieron a segunda noche los lobos tres cabras.
»8. (…) que para llamar a los demonios decía la rea ciertas palabras, que afirmó no podía decir porque la vendría mucho daño (…) Lo cual no es de creer, sino que maliciosamente las calla. Y así pido la declare».
Ana María dio contestación a cada punto de la acusación. Se reafirmó en cada una de las primeras respuestas que dio a los miembros del Santo Oficio. Y zanjó su defensa con una solicitud al tribunal eclesiástico: «(…) que el tribunal use con ella de misericordia atento ha confesado y dicho la verdad como consta en sus confesiones y que es una pobre mujer que ha sido engañada y promete no volver a más a ofender a Dios y procurar ser muy buena cristiana y que si acordare de otra cosa lo dirá y todo lo que lleva dicho es la verdad so cargo del juramento que tiene fecho (…)».
El 3 de agosto de 1648 el tribunal inquisitorial toledano disponían que la rea, bajo la abjuración de levi, podría ser puesta en libertad (en otros documentos aparece esta fecha como la de su ejecución a manos de la inquisición).
Un desenlace incierto
¿Cómo pudo escapar a la tortura y la hoguera? Nadie sabe cómo la Llobera de Llanes logró eludir las garras del Santo Oficio. Tanto historiadores como cronistas -como Caro Baroja- coinciden en señalar que eludió el rollo o las llamas de la hoguera debido a la poca información que guardaba la curia religiosa.
Lo único que parece cierto es que retornó a la Asturias que un día había abandonado. Aquella mujer de gran belleza, parecida «a ese tipo céltico de moza -rubricaba Juan Luis Rodríguez-Vigil, el que fuera consejero de Sanidad y presidente del Principiado de Asturias, en su obra «Bruxas, lobos e Inquisición»- que aún es frecuente ver por las aldeas de los concejos altos de Asturias: estatura pequeña o mediana, de piernas y nalgas rotundas y fuertes, pecho generoso y torso amplio, con cabellos arrubiados y rizados y la faz definida por ojos de intenso color azul, en todo caso con pómulos altos, nariz pequeña y tez clara o abundante de pecas, que la Llobera tendría, no obstante muy atezada por la continua exposición a la intemperie».
FUENTE:
https://donpelayo777.wordpress.com/2015/01/13/seres-mitologicos-asturianos-el-lloberu-o-llobera-ana-maria-garcia-la-llobera/

viernes, 16 de enero de 2015



HÉCATE  era una diosa lunar, una de las trinidades originales conectada con las tres fases de la luna que gobernaba el cielo, la tierra y el submundo.
Era la diosa viajera, la diosa cazadora, la patrona de las tierras salvajes. Su personalidad es dual, posee un caracter violento y cruel, si se la ofende. La diosa Hecate no es mala ni buena, es dual. Es la energia vital, consciente y primigenia de la tierra, se la identifica como la Señora de las Bestias.   A diferencia de Artemis, que representaba la luz lunar y el esplendor de la noche, Hécate representaba su oscuridad y sus terrores.
El principal templo de Hécate se encontraba en Lagina, donde la diosa era servida por eunucos, y en Grecia se celebraban festivales en su honor el 13 de Agosto y el 30 de Noviembre, mientras que los romanos le consagraron el 29 de cada mes lunar (luna negra).
La diosa Hecate era uno de los nombres principales de la Madre Primigenia, La Anciana, la hechicera, la bruja , la enigmática diosa del paleolítico. La abuela de la triada de la Madre.  A la energia de esta Madre Primigenia, cada territorio la ha llamado diferente, Heket en el Egipto Ancestral, Hecate en la Grecia Antigua, Trivia en Roma, Ixchel,… son algunos de los nombres por los que se la conoce. Pero sus caracteres personales son casi los mismos. En principio aparece en La Teogonía como hija de dos titanes: Perses y Asteria. Heródoto la llama Atena y nos cuenta que a sus sacerdotisas, de la tribu de los pedaseos, les salía la barba cuando tenía que ocurrir un desastre. En el Himno homérico a Demeter aparece ayudándola. También ayudará a Perséfone. En Hesíodo no tiene ningún carácter infernal.
En la Alejandría ptolemaica terminaría adquiriendo sus connotaciones de diosa de la hechicería y su papel como «Reina de los Fantasmas», bajo cuyo aspecto triplicado fue transmitida a la cultura post-renacentista. Se creía que, en las noches sin luna (luna negra o luna nueva invisible), ella vagaba por la tierra con una jauría de perros fantasmales y aulladores que precedían su aparición.
Era responsable de los cruces de caminos y ganó notoriedad en Grecia como fuente de brujería. Se creía que Hécate y su jauría de perros aparecían en esos espacios apartados, que eran para los viajeros lugares demoníacos y espectrales. Allí se levantaban estatuas en forma de una mujer de triple cuerpo o bien tricéfala. Eran muy abundantes, antiguamente, en los campos, y a su pie se depositaban ofrendas. Por estar en el cruce de caminos puede mirar al pasado al presente y al futuro. Uno de sus aspectos es representado en la Trivia romana.
La mitología también nos habla a veces de Hécate como una de las diosas menos conocidas, hija menor de Zeus, que había sido diosa de la Luna. Zeus reconoce sus poderes y sus antiguos privilegios. Extendía su benevolencia a todos los hombres concediendo los favores que se le piden en todos los ámbitos (prosperidad material, don de la elocuencia, victoria en las batallas y juegos, etc) pues su poder es inmenso.
En el  Hades gozaba de gran autoridad, porque era conocida como la reina invencible y presidía las ceremonias de expiación y purificación de las sombras a las que  se les permitía reparar las malas acciones de su vida pasada. Ferea era un sobrenombre de Hécate.
HecateCon el tiempo, la anterior Hécate se difumina y aparece una Hécate oscura e inquietante vinculada al mundo de las sombras. Hecate pasa a ser la diosa de la hechicería y lo arcano, y la veneraban especialmente magos y brujas, quienes le ofrecían en sacrificio corderos y perros negros al final de cada lunación. A los videntes se les aparecía con una antorcha en la mano o en forma de distintos animales: yegua, perra, loba, etc.
La rana, criatura anfibia que vive en dos elementos (tierra y agua) , está también consagrada a Hécate y a la diosa rana egipcia Heqet, con la que a menudo se la asocia. Como diosa triple, a veces aparecía representada con tres cabezas: de perro, caballo y oso, o de perro, serpiente y león. En los llamados Oráculos caldeos Hécate fue también asociada a un laberinto serpentino alrededor de una espiral, conocido como “rueda de Hécate” (el «Strophalos de Hécate»). El simbolismo alude al poder de la serpiente para renacer, al laberinto de conocimiento a través del cual Hécate guíaría a la humanidad y a la llama de la propia vida. El arte representa también a Hécate a menudo con tres cuerpos o tres cabezas y con serpientes entrelazadas alrededor de su cuello ya que es una divinidad triforme: lunar, infernal y marina. Los marinos la consideraban su numen titular y le pedían que les asegurase buenas travesías.
La figura de Hécate siguió estando asociada a la brujería mucho después de la desaparición de la Grecia Clásica y el Imperio Romano. El cristianismo rodeó la figura de Hécate de un aura maléfica y connotaciones negativas, a menudo asociándola a Lilith y al diablo.
En este sentido debemos aclarar que si bien desde la Grecia helenística Hécate estaba asociada a la oscuridad, la hechicería y la muerte, no podemos ver estos atributos desde un punto de vista cristiano, pues entre las culturas paganas tanto el inframundo como la muerte, o la brujería, estaban exentos de las connotaciones maléficas que recibieron posteriormente, poseyendo un carácter, aunque sobrenatural, mucho más neutral, lejano a la concepción del bien y el mal cristiana.
Algunos mitógrafos modernos, como Karl Kerényi , Carl AP Ruck y Danny Grapas interpretan las diosas Deméter la «madre», Perséfone la «hija» y Hécate la “vieja”, como aspectos de un ex Gran diosa identificada por algunos como Rhea o como Gaia.  Gaia y Hecate son energias teluricas diferentes que estan  entrelazadas.
Hécate, Diosa de la Luna Oscura, es una diosa con origen arcaico y muy compleja y misteriosa puesto que sus atributos fueron cambiando con el tiempo, siendo asimilada con otras diosas lunares. Aunque empieza abrir su campo de visión con la luna menguante, es la diosa de la fase oscura de la luna, es decir la luna negra, ella es quien brinda luz sobre lo desconocido, lo que nos aterra. Pero la diosa lunar ha pasado a ser sólo fuente de inspiración a la acción, no puede actuar directamente. Experta en el arte de la adivinación, concede a los mortales sueños y visiones que, si se interpretan correctamente, les proporciona una mayor claridad para resolver los problemas.
Es la Anciana que prefiere jugar a adivinanzas y entretenerse con nuestros sueños. aunque odia que la molestemos por banalidades y menos que no respetemos la jerarquia y el poder ejecutor de su hija y heredera: Gaia. Hecaté, al ser la espiral más antigua es muy sabia, pero se desequilibra, porque  se agota con facilidad, asi que es mera observadora de los humanos.
Solo las ancianas videntes conectan con el espíritu de Hecate con el tacto y protocolo que la diosa requiere. Se debe dirigir a ella con el respeto que ser vieja significaba: tener la sabiduría, la bondad y la generosidad que sólo da la experiencia del paso del tiempo. Sabe más la bruja por vieja que por bruja, no en vano se la considera la Gran Hechicera. Ofenderle podría tener consecuencias terribles. Es capaz de hacer enloquecer al causante de su enfado pues puede enviar a los mismos malos espíritus de los que se pide la intervención para que aullen al oído del incauto. Oír voces es un castigo de Hecate. Y es que aveces, la Anciana se aburre y se entretiene jugando con la estupidez humana.
El tejo, el ciprés, el álamo negro y el sauce estaban consagrados a Hécate.
Los cipreses estaban asociados a la muerte, y siguen estando presentes en los cementerios del área mediterránea. Las hojas del álamo negro, oscuras por una cara y claras por la otra, simbolizarían la frontera entre los mundos mientras que el Tejo, quizá por sus hojas y semillas venenosas, estaba fuertemente asociado al inframundo, a la muerte y el renacimiento: La poción del caldero de Hécate contenía «esquejes de tejo» y las bayas de este árbol se creía que, por el poder de Hécate, podían dar sabiduría o la muerte (esto estaba relacionado con la preparación de sustancias alucinógenas a partir de la cantidad correcta de bayas de tejo, que en caso de ser demasiada provocaría la muerte).
Muchas otras hierba y plantas estaban asociadas a Hécate, probablemente debido a su papel como reina de las brujas y diosa de la hechicería, pues las “brujas” o curanderas de la antigüedad eran mujeres que poseían un extenso conocimiento de las hierbas y sus propiedades: el ajo, las almendras, la lavanda, el tomillo, la mirra, la artemisia, la menta, el diente de león…entre otras, habrían estado consagradas a Hécate, además de varios venenos y alucinógenos como la belladona, la cicuta, la mandrágora, el acónito (conocido como “hecateis”) o el opio.
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jueves, 15 de enero de 2015

Pléyades


Disco de bronce de 1600 A.C. que representa el cosmos.
Las Pléyades son un grupo de estrellas que forman parte de la constelación de Tauro y son visibles a simple vista, lo que a causado que desde la antigüedad muchas culturas al rededor del mundo las hiciera parte de sus mitos y leyendas. A continuación 4 ejemplos de relatos sobre la constelación.

Pléyades

En la mitología griega, las Pléyades eran las 7 hijas de el titan Atlas y la ninfa Pleione. Los nombres de las hermanas son Maia, Electra, Taygeta, Alcyone, Celaeno, Sterope y Merope. Las hermanas formaban parte del cortejo de la Artemisa (diosa de la caza, los animales y la virginidad) y como esta intentaban mantener su virginidad, sin embargo todas a excepción de Merope tuvieron relaciones con los dioses del olimpo, entre ellos Zeús, Poseidon y Ares. Se dice que Orión intentaba cortejarlas y para evitarlo, Zeús las convirtió en palomas y luego en estrellas para alivio de su padre Atlas. Ahora se puede ver como las 7 hermanas siguen huyendo de Orión. La estrella Merope brilla con menor intensidad ya que a diferencia de sus hermanas, tuvo relaciones con un mortal Sísifo.

Las Pleiades (1885) por Elihu Vedder
Las Pleiades (1885) por Elihu Vedder
 
Motz
En el Popol Vuh se les menciona bajo el nombre de Motz (montón). De acuerdo con la mitología maya, un día Zipacná se bañaba a la orilla de un río y vio pasar a 400 muchachos arrastrando un árbol con la intención de construir una choza. Zipacná se ofreció a ayudarlo y cargo el árbol hasta el lugar de la construcción. Los muchachos sintiéndose humillados de que un solo hombre fuera mas fuerte que ellos decidieron matarlo, le pidieron que les ayudara a cavar un profundo hoyo que sirviera de cimiento para el poste principal y Zipacná así lo hizo. Cuando el hoyo era bastante profundo y antes de dejarlo salir los muchachos arrojaron poste sobre el y lo dieron por muerto. Al terminar la construcción los muchachos celebraron con vino y cuando ya estaban ebrios Zipacná derribo la choza matándolos a todos, formando así el grupo de estrellas.
Dao Luk Kai
De acuerdo con la mitología tailandesa, una pareja de ancianos vivía en el bosque y tenía un grupo de gallinas formado por la gallina madre y sus 6 hijas. Un día llego un monje a la casa de los ancianos y al ver que no tenían suficiente comida para ofrecerle, pensaron en sacrificar a la gallina madre. La gallina escucho la conversación de los ancianos y fue al corral a despedirse de sus hijas, diciéndoles que su muerte sería una gratificación a los cuidados que los ancianos tuvieron con ellas por tanto tiempo. Mientras los ancianos quemaban las plumas de la gallina madre para cocinarla, las 6 hijas saltaron al fuego para morir junto a su madre. La diosa Indra al ver esto, inmortalizo a las 7 gallinas en el cielo formando la constelación llamada Dao Luk Kai.
Miohpokoiksi
Según relata una leyenda de la tribu norteamericana de los Pies Negros (Blackfoot), había una familia con 6 niños cuyos padres eran muy pobres. Al ser de padres muy pobres y no poder cazar tanto como otros, los niños sentían que siempre recibían menos cosas que los demás, por lo que un día decidieron dejar el campamento para ir a vivir al cielo. Al llegar al cielo, los niños le pidieron al Sol y a la Luna que castigaran a su tribu por el mal trato que les dieron, quitándoles el agua. El Sol y la Luna accedieron a ayudarlos a cambio que los niños se quedaran para siempre a vivir en el cielo. El Sol evaporo toda el agua de la tribu y la gente de la tribu acompañada de sus perros, fue a buscar agua al río, al ver que río estaba completamente seco, los perros comenzaron a excavar y luego de un rato encontraron agua (este es el nacimiento de los pozos de agua, y el porque dicha tribu tiene una alta estima por los perros). Luego de unos días los pozos comenzaron también a secarse y los perros, tratando de solucionar el problema hablaron con la Luna para suplicarle le ayudara a ellos y a los de la tribu, explicando el porque los niños no recibían suficientes cosas. La Luna hizo que se llenaran de nuevo los ríos provocando una gran lluvia y los niños vivieron por siempre en los cielos.

miércoles, 14 de enero de 2015

EL DIOS MAAHES

D I O S - M A A H E S - M I H O S  Era representado como un hombre con cabeza de león-macho, portando la corona de alef (doble corona), a veces lleva un cuchillo en la mano; otras lleva el disco solar y un uraeus. Era una deidad del Antiguo Egipto que surgió en Leontópolis. Considerado hijo del dios Ra y de la diosa de la guerra felina Bast. Era un dios de la guerra solar que



tomó forma de león. Considerado un dios de origen extranjero,tal vez de Nubia. Se le conoce por sus epitetos "El Señor de la Masacre","El Señor Escarlata", "Portador del cuchillo". Adorado como Señor de
la guerra "Señor de la Carnicería", o "León de feroz mirada". A pesar de estos epítetos no era considerado una fuerza del mal, fue considerado como devorador del culpable y protector de los inocentes.; "Vengador de males" y "Ayudante de los Sabios". Los leones estaban
estrechamente ligados a la realeza de la mitología egipcia, por lo que fue considerado como el patrón del faraón. Fue considerado como la personificación del calor abrasador del sol, que lo vinculan con las diosas del "Ojo de Ra". Descrito como dios de las tormentas del
desierto. Pero fue pensado como una deidad protectora, ayudó a Ra mientras viajaba en la noche del inframundo de Apep. Fue también guardián y protector de los lugares sagrados.           





 
Fuente:http://ederkz.blogspot.com.es

martes, 13 de enero de 2015

MARI Y SUGAAR (LA DIOSA Y EL DRAGÓN)



Para nuestros antepasados, las tormentas simbolizaban la unión sexual entre el Padre Cielo y la Madre Tierra, ya que de dicho encuentro surgía la lluvia seminal que fecundaba las cosechas. Este fenómeno atmosférico fue interpretado por nuestros ancestros como una serpiente-rayo o dragón (relacionado con los elementos masculinos fuego y aire).
La mitología vasca, al haber conservado muchos elementos pre-indoeuropeos, puede ayudarnos a desenmarañar el significado original de nuestros mitos. Según la tradición oral vasca, Sugaar (serpiente macho) es el amante de Mari (Diosa). Sugaar, al igual que el joven dios de las cosechas de tiempos neolíticos, debe ser entendido como una emanación de la propia Diosa (símbolo del Todo) que le permite a ésta autofecundarse (Diosa partenogénica).

La etimologia de sugaar es sumamente esclarecedora y a la vez polivalente: Por un lado puede ser suge (serpiente) + ar (macho), pero otros autores también sugieren su (fuego) + gar (llama). En otras comarcas vascas también se le conoce como suarra de su (fuego) y arra (gusano).
El antropólogo J.M. de Barandiaran recogió hace décadas algunos testimonios sobre Sugaar en las comunidades rurales vascas.Estos relatos en torno a los amantes Mari y Sugaar pueden considerarse como una reliquia de la Europa primigenia, ya que conservan aún el simbolismo original del personaje del dragón como amante de la Madre Tierra y lo relacionan directamente con las celebraciones del Matrimonio sagrado neolítico. Por eso, en muchas leyendas europeas, incluidas las vascas, el dragón aparece vinculado al interior de una cueva, que representa para los pueblos primitivos el útero de la Diosa-Madre dónde se unen los dos principios que originan la vida.
Más tarde, el cristianismo católico calificaría este encuentro entre amantes como un rapto del dragón, creando nuevos mitos en el que el original representante del principio fertilizador masculino era asesinado y sustituido por el nuevo héroe caballeresco patriarcal, o lo que es lo mismo, por el autoproclamado nuevo representante de las energías masculinas de la naturaleza.

Para nuestros ancestros creadores del idioma y de la cosmovisión vasca, la armonía entre las personas se basaba en el equilibrio entre el “dar” y el “recibir”, entre ar y eme, entre lo masculino y lo femenino. Esta es la analogía contenida en las ceremonias del “Matrimonio sagrado” neolítico (hierogamia) en las que sus ritos se ocupaban tanto de armonizarse con las fuerzas duales de la naturaleza (femenino-terrestre y masculino-celeste) como con las “relaciones” humanas entre el hombre y la mujer.
Y esto es, en definitiva, lo que simboliza y enseña la relación entre Mari y Sugaar: la armonía y complementariedad entre las dos polaridades de la naturaleza, lo que en la tradición alquímica se denomina andrógino sagrado.
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