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lunes, 5 de marzo de 2018

seres no humanos Islandia cree en los elfos: este es el mapa de los últimos 'avistamientos'

Estas fabulosas criaturas aún forman parte de la tradición del país, y son muchos los que todavía creen verlos escondidos en cualquier lugar


Foto: Mapa de 'avistamientos' de elfos en Islandia (Saga Foundation)
Mapa de 'avistamientos' de elfos en Islandia (Saga Foundation)

El paisaje de Islandia resulta de lo más propicio para crear fabulosas historias sobre seres no humanos. La vegetación del terreno, unida a vastas explanadas volcánicas y zonas congeladas, ha animado desde tiempos inmemoriales a sus habitantes a continuar con las creencias en elfos y trolls. Al parecer, según ha podido comprobar la Saga Foundation, la opinión sobre que tales seres existen podría no haber variado con el paso de los siglos y aún a día de hoy mantenerse así.
Tal y como informa esta base de datos sobre leyendas islandesas, los lugareños confían en que estos pequeños seres de no más de 90 centímetros pueblan los rincones de su geografía. El mito ha persistido entre las tradiciones del país y son muchos los que aún creen que, detrás de cualquier roca o escondidos en troncos de árboles, pueden aparecer criaturas increíbles.

Ilustración de elfos en una antigua edición de 'Sueño de una noche de verano', de Shakespeare
Ilustración de elfos en una antigua edición de 'Sueño de una noche de verano', de Shakespeare
En el mapa que ofrece la Saga Foundation se puede ver la gran cantidad de gente que ha asegurado ser protagonista de avistamientos de elfos. Aunque toda Islandia está plagada de estas afirmaciones, contemplando el plano es posible sentenciar que los elfos 'viven' en las zonas costeras: los mayores números de avistamientos se producen en los terrenos próximos al mar.

Tradición continuada a lo largo de los años


Dobby, el famoso elfo de Harry Potter
Dobby, el famoso elfo de Harry Potter
A finales de 2015, National Geographic publicó un estudio donde se confirmaba que el 54% de los islandeses creía en los elfos. Esta cifra –nada despreciable teniendo en cuenta que se trata de seres fantásticos– también incluía a los que, si bien no afirmaban que existiesen, creían en la posibilidades de que estas criaturas poblaran sus 103.000 kilómetros cuadrados.
Llama la atención que, desde que se llevan elaborando estos sondeos, la cifra de 'creyentes' resultante ronda siempre el 50%. En 1974, por ejemplo, el dato registrado de personas que afirmaban la existencia de los elfos fue del 55%. Catorce años más tarde, en 1998, el porcentaje se redujo levemente hasta el 54,4%. La cifra más elevada se calculó en 2007, cuando las encuestas confirmaron que el 62% de los islandeses confiaba en la existencia de los elfos.

lunes, 3 de octubre de 2016

Heimdall

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 Heimdall (Heimdallr en nórdico antiguo , el prefijo Heim- significando hogar, casa, mientras que el significado del sufijo -dallr es desconocido) es el dios guardián en la mitología nórdica. Es hijo de Odín y de nueve gigantas que lo nutrieron con sangre de jabalí. Poseía una vista aguda, un fino oído y podía estar sin dormir varios días. Pero en cambio, no podía hablar. Su percepción era tan extraordinaria que oía crecer la hierba, razón por la cual se le designó guardián de la morada de los dioses, Asgard, y del Bifrost, el arco iris que hace de puente hasta ella.
Según la mitología Nórdica, con un cuerno llamado Gjallarhorn, que Odín le regaló, anunciará el combate entre dioses y gigantes, después del cual sobrevendrá el fin del mundo, el Ragnarök. Heimdal intervendrá en la lucha, en la que será muerto por el dios maligno Loki. Aunque será símbolo de Poder porque será el último dios en caer en el Ragnarok . Una tradición nórdica dice que descendió a la tierra y engendró en tres mujeres los tres linajes (castas): príncipes, súbditos y siervos.


tierra

(Heimdall, pelicula Thor 2011)

Origen e Historia de Heimdall

En el transcurso de un paseo en la orilla del mar, Odín vio una vez a nueve bellas gigantas, las doncellas de las olas, Gialp, Greip, Egia, Augeia, Ulfrun, Aurgiafa, Sindur, Atla e Iarnsaxa, profundamente dormidas en las blancas arenas. El dios del cielo quedó tan enamorado de las hermosas criaturas que, como relatan los Eddas(Relatos que describen los mitos nórdicos), se desposó con las nueve y se combinaron, en el mismo momento, para traer al mundo un hijo que recibió el nombre de Heimdall.
Las nueve madres procedieron a alimentar a su bebé con la fuerza de la tierra, la humedad del amor y el calor del Sol, una dieta que demostró ser tan fortalecedora que el nuevo dios adquirió un crecimiento completo en un espacio de tiempo increíblemente corto y corrió a unirse a su padre en Asgard. Encontró a los dioses observando con orgullo el arco iris del puente Bifröst, el cual acababan de construir con fuego, aire y agua, los tres materiales que aún pueden verse en este extenso arco, donde brillan los tres colores principales significativos de estos elementos: el rojo representando al fuego, el azul al aire y el verde a las frescas profundidades del mar.


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Heimdall, guardián del arco iris (Bifröst)

Heimdall, tocando el Gjallarhorn, el cuerno que anuncia la batalla final entre las fuerzas del bien y las del mal, el temido Ragnarok, "El crepúsculo de los dioses". Este puente unía a Midgard (la tierra de los hombres) con Asgard (la tierra de los dioses) y terminaba bajo la sombra del poderoso árbol Yggdrasil, cerca del cual se encontraba el manantial que Mimir velaba, y el único inconveniente que evitaba el pleno disfrute del glorioso espectáculo era el temor a que los gigantes de escarcha llegaran a usarlo para lograr acceder a Asgard.
Al momento de la llegada de Heimdall, los dioses estaban deliberando sobre la conveniencia de asignar un guardián fidedigno y vitorearon al nuevo recluta como alguien apropiado para cumplir con las onerosas obligaciones de su cargo.
Heimdall accedió con alegría a asumir la responsabilidad y desde entonces veló día y noche el sendero de arco iris que se adentraba en Asgard. Para permitir que Heimdall detectara la aproximación de cualquier enemigo desde lejos, la asamblea de los dioses le concedió sentidos tan agudos que se dice que era capaz de oír crecer la hierba en las colinas y la lana en los lomo de las ovejas; de ver a cien millas de distancia tan claramente tanto de día como de noche, y con todo ello, necesitaba menos tiempo de sueño que un pájaro, así era el poderoso Heimdall.
A Heimdall se le proporcionó además una reluciente espada y una maravillosa trompeta, llamada Gjallarhorn, la cual los dioses le ordenaron que hiciera sonar siempre que divisara la aproximación de sus enemigos, los gigantes de escarcha, pretendiendo que su sonido despertaría a todas las criaturas en el cielo, la tierra y Niflheim. Su último terrible sonido anunciaría la llegada del Ragnarok, día en que la batalla final sería disputada, y en el cuál mataría a su enemigo de muerte Loki.
Para tener este instrumento, que era un símbolo de la Luna creciente, siempre a mano, Heimdall o bien lo colgaba de una rama del Yggdrasil sobre su cabeza o lo sumergía en las aguas del manantial de Mimir. En este último lugar yacía junto al ojo de Odín, que era un símbolo de la Luna llena.
El palacio de Heimdall, llamado Himinbjorg, estaba situado en el punto más alto del puente, y allí le visitaban a menudo los dioses para beber del delicioso hidromiel con el que él los agasajaba.
Heimdall siempre era representado con una resplandeciente armadura blanca, por lo que era conocido como el dios brillante o de la luz. También era conocido como el dios delicado, inocente e indulgente, nombres que merecía, pues era tan bondadoso como hermoso y todos los dioses le amaban cariñosamente. Conectado por el lado de sus madres con el mar, a veces era relacionado con los Vanes y ya que los antiguos nórdicos, especialmente los islandeses a quienes el mar los rodeaba, les parecía el elemento más importante, creyendo que todo había emergido de allí. Le atribuían un conocimiento muy extenso y se lo imaginan especialmente sabio.
A Heimdall se le distinguía también por sus dientes de oro, que destellaba cuando él sonreía y se ganó el sobrenombre de Gullitani (el de los dientes de oro). También era el orgulloso propietario de un veloz corcel de crines de oro llamado Gulltop, que le transportaba de acá para allá pero especialmente temprano por la mañana, a cuya hora, como heraldo del día, tenía el nombre de Heimdellinger.

 thor

miércoles, 8 de junio de 2016

Las völvas, las antiguas brujas nórdicas


 
Como la mayoría de pueblos del mundo, los nórdicos también tuvieron sus propias brujas. Enraizadas directamente con la mitología escandinava,  tuvieron su lugar en la sociedad hasta la llegada del cristianismo. Conozcamos cómo eran y a qué se dedicaban las völvas, las antiguas brujas nórdicas.

Las völvas actuaron como chamanes y sacerdotisas para las tribus nórdicas y germánicas pre-cristianas. También se las llamaba “wicce” y de esta palabra deriva la denominación inglesa para las brujas: “witch”.

Las völvas, las antiguas brujas nórdicas
El chamanismo de las völvas estaba basado en la magia rúnica y se consideraba que era cosa de mujeres, pocas veces había hombres que lo practicaran y, en todo caso, se les consideraba afeminados. Solían ser mujeres mayores sin lazos familiares con ayudantes más jóvenes y que viajaban por todo el territorio ayudando a quien se lo pidiera con su magia, sus visiones y sus profecías. Völva significa literalmente “que lleva la vara” o “que lleva un bastón mágico” y este es el principal atributo de la bruja nórdica: la vara. También suele llevar sobre la ropa un gran manto azul oscuro o negro.
Se las tenía en tan gran estima socialmente que los relatos nórdicos antiguos explican que una völva vidente fue la encargada de trasmitir a los hombres, de parte de Odín, el relato de la formación del mundo y de todo el saber. Lo que explicó la vidente es la base para la mayoría de relatos de la mitología nórdica y lo encontramos recogido en un poema de la “Edda poética” llamado Völuspá, “La profecía de la vidente”.
Las völvas, las antiguas brujas nórdicas
Participaban en las batallas no con hachas o lanzas, sino con sus varas influyendo en el curso de la batalla. Los romanos ya hablaron de ellas explicando que eran mujeres de mediana edad, vestidas de blanco y que sacrificaban a los prisioneros para esparcir su sangre y predecir acontecimientos futuros. Los caudillos germanos y nórdicos no tomaban decisiones sin consultarles antes. Solían servir a un señor de la guerra mientras las necesitaba y su poder era enorme si éste confiaba en ellas. En Escandinavia se han descubierto 40 tumbas de mujeres en los que se ha encontrado una vara y numerosas ofrendas; demostrando la importancia y el respeto que las völvas tenían en esos pueblos.
Las völvas, las antiguas brujas nórdicas
Las volväs desaparecieron a partir del siglo X, debido a la llegada del cristianismo a los reinos nórdicos. Se promulgaron leyes contra ellas y fueron perseguidas y asesinadas durante la cristianización.