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lunes, 23 de septiembre de 2019

Nergal Dios Del Inframundo

La otra esfera del poder de Nergal era el inframundo, del cual se convirtió en rey. Según un texto, Nergal, escoltado por demonios, descendió al inframundo donde la diosa Ereshkigal (o Allatum) era reina. Él amenazó con cortarle la cabeza, pero ella se salvó al convertirse en su esposa, y Nergal obtuvo la realeza sobre el inframundo.
Nergal no figuraba de manera prominente en las epopeyas y los mitos, aunque sí participó en la epopeya de Gilgamesh y la historia del diluvio. El culto a Nergal se extendió más allá de las fronteras de Sumer y Akkad, donde apareció por primera vez. Tenía un santuario en Mari, en el Éufrates. Es nombrado en las inscripciones de los reyes asirios, y la evidencia de su culto se encuentra en Canaán y en Atenas.

1.  Períodos de tiempo atestiguados

La evidencia más antigua sobre Nergal es como el dios Meslamtaea en Kutha, en las listas de dioses de Fara y Abu Salabikh. El nombre Nergal aparece por primera vez en el período Ur III (siglo 22 al 21 aC). En el segundo milenio, Nergal viene a co-gobernar el inframundo con Ereskigal. En el período neoasirio, es atestiguado como una figura significativa en la veneración religiosa oficial asiria.

2.  Mitos

Aquí se muestran algunos de los mitos más sobresalientes de Nergal:

La ira de Erra

En este mito mesopotánico, Nergal se siente aburrido y fastidiado. Para despertarse, decidió atacar a Babilonia. Sin embargo, Babilonia estaba bajo la protección del dios Marduk, el más poderoso de los dioses. Nergal viaja a Babilonia con el pretexto de una visita amistosa.
Pretendiendo mostrar sorpresa por la apariencia de la ropa de Marduk, convence al dios de que se cambie de ropa y abandone la ciudad. Una vez que Marduk ha abandonado Babilonia, Irra ataca la ciudad.
La gente es asesinada en las calles. Después de la matanza Irra queda satisfecha y detiene el ataque y hace una profecía sobre un gran líder para proteger a la gente.

Nergal y Ereshkigal

Según este mito, los dioses han creado un banquete para el que están invitadas todas las deidades. Sin embargo, Ereshkigalno puede abandonar el inframundo. En cambio, ella envía a su hijo Namtar para tomar parte de la fiesta.
Cuando Namtar llega, las otras deidades se levantan por respeto, excepto Erra. Insultado, Namtar se va a su casa y le cuenta a su madre. Enki y otros dioses le dicen a Nergal que entre al inframundo. El dios se lleva consigo 14 demonios.
Nergal y Ereshkigal
Nergal y Ereshkigal

3.  Lugares de culto

El principal centro de culto de Nergal fue Kutha, y también disfrutó del mecenazgo sobre Mashkan-shapir. Las sectas también están atestiguadas por Dilbat, Isin , Larsa , Nippur , Ur y Uruk.

4.  En demonología

Debido a que era un dios del fuego, el desierto y el Inframundo y también un dios del antiguo paganismo, los escritores cristianos posteriores a veces identificaron a este dios como un demonio e incluso lo identificaron con Satanás.
Según Collin de Plancy y Johann Weyer, Nergal fue representado como el jefe de la “policía secreta” del infierno y trabajó como “un espía honorario al servicio de Belcebú“.

5.  En cultura popular

  • Ha sido convertido en Nurgle, el dios del caos de la pestilencia, la decadencia y, en agudo contraste con eso, también es el dios del renacimiento, en el universo de juegos de Games Workshop Warhammer. Nurgle es la única deidad del Caos que tiene conexiones en las deidades del mundo real.
  • Es un personaje recurrente en The Grim Adventures of Billy and Mandy, después de haberse casado con la tía de Billy y finalmente tener un hijo llamado Nergal Jr, que también se convierte en un personaje recurrente en la serie animada.
  • En la serie de cómics DC / Vertigo Hellblazer, el dios babilónico convertido en demonio, es uno de los enemigos más peligrosos y persistentes de John Constantine.

jueves, 31 de mayo de 2018

Shamash, dios del sol

Shamash, dios del sol
Shamash era uno de los dioses de Mesopotamia, mejor conocido como dios del sol y la justicia, de acuerdo con los textos sumerios, este dios era representado como un gobernador, donde sentado sobre su trono en los cielos podía ver todo lo que sucedía e iluminaba toda la tierra con su esplendor y brindaba calidez.

 Cada mañana él entraba por el este y al atardecer se iba por el oeste, durante la noche viajaba por el inframundo para iniciar un nuevo día, además, él fue dios de toda Babilonia, donde se le conocía como dios supremo. Asimismo, este dios tenía su altar en la ciudad de Sippar, donde los que allí vivían lo llamaban hijo de Anu.


Hazañas del dios Shamash




Shamash tenía una tarea muy importante y era vigilar todos los negocios, así como también, debía detectar la falsedad, estafas y las mentiras en las personas, lo cuál lo convierte en un dios de verdad, de la misma manera, este se ocupaba de proteger a la humanidad del mal y las maldiciones.
Asimismo, él ocupaba un papel muy importante en los rituales de sacrificios, donde hacían adivinanzas y quién no contestara correctamente le asesinaban.
Por eso, cada participante se dedicaba a hacerle plegarias al gran dios Shamash para obtener la respuesta correcta.
De igual forma, él se encargaba de mantener separado el mundo de los muertos y el mundo de los vivos, ya que los espíritus salían del inframundo y entraban a la tierra a través de un pasadizo por el horizonte.

Simbolización del dios Shamash

La figura de este dios era retratada en algunos casos como un hombre sentado con siervos a su alrededor y en sus hombros salían rayos de luz, mientras que, en otros casos era representado como un disco solar con una estrella con 4 puntas, en donde cada punta sobresalen rayos.




miércoles, 16 de agosto de 2017

El atemorizante Gidim o Espíritu de Muerte en Mesopotamia

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Así como las sombras de los fallecidos que rondaban el inframundo, según las creencias de la mitología antigua clásica -griega y romana-, existían en las religiones de Sumeria, Babilónica, Asiria y de otros pueblos mesopotámicos, unos espíritus merodeadores similares.

Se trataba de los gidim, como eran denominados en sumerio y eṭemmu en acadio. La palabra sumeria puede analizarse como compuesta por gig, que significa “estar enfermo” y dim que representa demonio” o por gi “negro” y dim “acercarse”.

En la antigua Mesopotamia, los vivos y los muertos estaban estrechamente conectados. Era una creencia indiscutible que la mortalidad era una de las características definitorias de los seres humanos.

Cualquier persona que moría joven era considerada maldecida por los dioses, mientras que aquellos que eran saludables eran vigilados por espíritus beneficiosos, y cuando esa protección se desvanecía, terribles cosas podían ocurrir.

Una vez que una persona moría, se convertía en un gidim, o “espíritu de muerte”. El espíritu era una criatura sombría que a veces se aparecía a amigos, familiares y seres queridos y siempre reconocible como la persona que habían sido en la vida.
El atemorizante Gidim o Espíritu de Muerte en Mesopotamia
Sin embargo, los gidim no aparecía al azar, sino que podía ser invocado por los vivos. Los montículos de entierros en Mesopotamia eran más que un lugar donde los restos de las personas eran sepultados para el paso a la otra vida.

Eran un lugar importante porque allí los restos también eran cuidados en caso de que alguna vez fueran necesarios para llamar a un gidim desde el inframundo.

No se sabe cuál era el proceso para enterrar correctamente un cuerpo, pero se cree que variaba según el rango de la persona. Los reyes y las reinas podían tener períodos de luto más largos que los plebeyos, y sus montículos de entierro a menudo  se les llamaba “palacio de descanso” o “casa de la eternidad”.

La existencia de los gidim en la siguiente vida era triste, y por eso era responsabilidad de los vivos dar ofrendas a los muertos. Sin los dones de los vivos, los gidim eran condenados a la sed eterna y a alimentarse de comida amarga y casi inconsumible.

Otras historias dicen que los gidim no comían nada más que polvo y que existían en un reino gobernado tiránicamente por la reina Ereshkigal y su consorte, Nergal.

martes, 9 de junio de 2015

ANAT



Anat o Anut era principalmente una diosa semita de la fertilidad y de la Guerra en la mitología caldea. Tanto hermana como esposa de Baal, era frecuentemente representada desnuda con pechos y un área vaginal prominentes, con un peinado similar a la diosa Hathor de Egipto, a quien a veces se le ha relacionado (provienen de tierras extranjeras, poseen un carácter violento y tienen connotaciones sexuales).

Anat, además de ser una deidad de la fertilidad, era una joven e impetuosa diosa de la guerra a la que se relacionó también con la Atenea griega. Fue descrita en Ugarit (moderna Ras Shamra) como "madre de los dioses" o "amante del cielo".

Su culto se extendió principalmente por Fenicia, Siria, Chipre, Palestina y Egipto.

Dioses

viernes, 29 de mayo de 2015

ANU

 
Anu era el nombre de una deidad en la mitología mesopotámica y mitología sumeria, descrito como el dios del cielo. Fue posteriormente asimilado por el dios Assur (asirio-babilónico), y el dios Marduk (kassita-babilónico).

Los sumerios lo llamaban An (para acadios y babilonios Anu). De hecho, An significa precisamente "cielo" en sumerio.

Su templo de Uruk se llamaba E-an-na (“casa del cielo”). “En el cielo está Anu sobre su trono, revestido de todos los atributos de la soberanía: el cetro, la diadema, el tocado, el báculo”. Las estrellas constituyen su ejército. Simbólicamente, el rey recibe su poder directamente de Anu. Por eso le invocan solo los soberanos y no el resto de los mortales.

Es el “Padre de los dioses” (abû ilâni), “padre de los cielos” (ab shamê), “rey del cielo” (il shamê). El equivalente semítico occidental de Anu sería el dios El. Y también parece tener equivalencia al dios Dagón de los filisteos/fenicios.


Pero al igual que los demás dioses celestes, con el tiempo, Anu dejaría de desempeñar un papel capital.

Junto con Enki y Enlil formaba la llamada "Tríada Sumeria" de dioses principales. Se supone que en un principio (antes de 2500 a. C.) era el dios más importante del panteón sumerio, pero luego en tiempos acadios y babilonios, fue perdiendo relevancia y fue sustituido por Enlil o Enki en este papel, y luego por los distintos dioses regionales (Marduk, Assur, etc). Pese a esto, siempre tuvo un papel preponderante en todos los panteones como demiurgo o dios original del Universo, aunque sus características concretas nunca estuvieron muy definidas.


La leyenda cuenta, que era hijo de Anshar y Kishar y él fue quien dio el "poder de los cuatro vientos" o el "poder de Anu" a Marduk para poder enfrentar a Tiamat, luego de ser enviado por Anshar en una misión de paz, en la que fracasó. Su lugar de culto se centró en Uruk y sus seguidores eran principalmente los Annunaki o Anunna. Junto a Enlil, dan a varios dioses sus regiones terrenales de influencia.

Dioses Mesopotamicos/Mitología Mesopotámica 

miércoles, 4 de febrero de 2015

DEMONIO UGALLU

Su nombre significa “Los miembros del séquito de la maldad”, y no es para menos. Son una progenie maldita, fruto de la unión entre una Urmahlullu (los centauros león) y un Demonio que llegó a Kishar desde los espacios vacíos entre las estrellas. Si los centauros león son pura majestuosidad y nobleza, los Mukil-resh-lemuti son la encarnación viviente de todo a lo que aquellos se oponen.

El nombre de la Urmahlullu que cometió tan terrible pecado ha sido olvidado, y sus descendientes se refieren a ella simplemente como La Madre. De su vientre nacieron dos seres distintos, cada uno el primero de una de las dos castas que componen esta raza infernal.


Los Ugallu descienden del primer gemelo, y son los guías, sabios y generales de su corrupto pueblo. Caminan erguidos como los hombres, y la forma de su cuerpo se parece mucho a la de un Mushkenu, pero su rostro es el de un león, aunque deformado en una continua mueca de rabia. Carecen de la característica melena de la bestia, y en lugar de las pequeñas orejas de un felino poseen otras dos; largas, verticales y desproporcionadas, parecidas a las de un asno.

Sus piernas son como las garras de un ave de presa, y sólo cubren su sucio cuerpo, completamente carente de vello, con una pequeña falda bajo la que asoman sus colas. A la hora de combatir empuñan ondulados cuchillos que provocan terribles enfermedades, de cuyos efectos se deleitan mientras ríen a carcajadas.
 
Los Udshua, los descendientes del segundo gemelo, son mucho más numerosos que sus hermanos. Su postura es similar a la de los felinos con los que están emparentados, apoyándose sobre las cuatro patas para desplazarse. Aquellos lo bastante afortunados para contemplarlos y sobrevivir los describen como leones corruptos y famélicos, con un pelaje sucio y lleno de calvas que a duras penas cubre una piel tirante y cuarteada. Pero si se limitan a estas palabras estarán obviando los dos rasgos más característicos de los cazadores entre los Mukil-resh-lemuti: la hilera de afiladas espinas que recorre su espalda desde la cabeza hasta los cuartos traseros, y la maza espinosa en la que acaba su cola. Ambas son armas tan mortíferas como sus fauces.

Por suerte para los habitantes de Akkad, cada vez se ven menos Mukil-resh-lemuti. Lo cual es un desastre para cierto alquimista de Nimrud llamado Ramash, que utilizaba la sangre de estos seres para fabricar un potente veneno. Parece que debido a la cada vez mayor escasez de materiales va a tener que dejar de pagar por los cadáveres de Mukil-resh-lemuti y empezar a negociar directamente con ellos…

jueves, 20 de noviembre de 2014

ENKI Y LA ISLA DE DILMUN

La capacidad de Enki para alimentar a los animales y las plantas, con el agua dulce dadora de vida (asociada, por otro lado a su semen) era un don que lo convertía en un eficaz aliado tanto para los otros dioses, como para los humanos. Su virilidad es el objeto de un relato que sucede en la isla de Dilmun (actual Bahrein). A continuación sera narrado dicho relato.
Gravado del dios Enki.



En una ocasión, Enki se encontraba durmiendo con la diosa   protectora de Dilmun, dicha isla carecía de casi todo, tanto de gente como de animales e incluso de agua dulce. Ante tal situación, enki ideó un plan y pidió a Utu, el dios del sol, que imprimiera sus huellas en el suelo de manera, que pudiera llenarlas con agua dulce, y transportar ésta por debajo de la tierra desde Ur. Después de esto Dilmun se convirtió en un gran centro de comercio por el cual pasaron gran cantidad de piedras preciosas, maderas exóticas y gongos de cobre.

Tras una serie de incestuosas relaciones, Enki engendró a muchos dioses y diosas. En una primera fase de esta etapa reproductora, suplicó a la diosa Ninhursaga que le dejara acostarse con ella, petición que esta aceptó, y permitió que el dios la dejase embarazada con su semen. A los nueve días, nació la diosa Ninsar.
Inanna
Gravado de la diosa Ninhursaga.
Con el paso del tiempo, Ninsar fue creciendo y, tal como su madre había hecho, se dirigió a la orilla del río, donde se encontraba Enki. El dios al ver a la hermosa joven la dejó embarazada, a los nueve días nació una diosa llamada Ninkurra, la señora de las montañas. De igual modo cuando esta alcanzó la edad de engendrar, Enki dejó embarazada a Ninkurra, que dio a luz a Ninimma, la señora de la vulva, que también mantuvo relaciones con Enki. De Ninimma salió Uttu, una joven más hermosa que las de generaciones precedentes. Su abuela Ninhursaga, no obstante, la previno para que no cediera a las peticiones de Enki a no ser que éste le entregara los frutos de los campos irrigados con su agua. Cuando Uttu hizo lo que le había pedido su abuela, Enki se dirigió a un campesino, cuyos campos habían sucumbido a una sequía y construyó para el numerosas acequias. El campesino, en agradecimiento, le entregó los frutos que quiso. Cuando Enki se presentó ante Uttu con los obsequios, la joven accedió a hacer el amor, pero mientras el dios liberaba el semen, Uttu profirió un grito, que al parecer llegó a oidos de Ninhursaga, la cual pidió ayuda a su bisabuela. Esta retiró de inmediato el semen y lo plantó en un campo cercano. 
Esta vez en vez de engendrar a otros dioses, engendró ocho clases diferentes de plantas. Sin saber de que se trataba de sus propias criaturas, y mordido por la curiosidad, Enki mando a su ayudande Isimu, cosechar aquellas plantas, para determinar su naturaleza. Isimu cumplió lo que Enki le había ordenado, y le entregó las plantas a su señor, quien decidió comérselas.
Al poco tiempo, Enki cayó enfermo y, por razones que no quedan claras, Ninhursa juró que jamás volvería a hacer nada que tuviese que ver con él.

Los otros dioses se sentaron desesperados en el polvo, hasta que un astuto zorro disfrazado para la ocasión, consiguió disuadir a la diosa para que volviera e hiciese el amor con el dios. Al hacerlo curó a éste, cuya enfermedad se había extendido por diferentes partes de su cuerpo, y le dio como descendencia ocho divinidades cuyos nombres se correspondían con cada una de las partes de su cuerpo afectadas. Entre ellas se encontraban precisamente los señores de Dilmun y Magan ( en la actualidad, Omán).

De este modo, se ponía fin al horror de los incesantes episodios incestuosos y a la consiguiente amenaza que representaba el frenesí de la pasión amorosa de Enki, quien en última instancia se salvó de su enfermedad, gracias a la ayuda de su madre, Ninhursaga, a través de la cual nacieron también ocho divinidades beneficiosas para la humanidad.