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lunes, 23 de marzo de 2020

Lucina, diosa del nacimiento

Lucina es una diosa de la mitología romana encargada de presidir el nacimiento de los niños y auxiliar a las mujeres durante el parto, su significado traducido es “la que trae los niños a la luz”, fue una especie de matrona muy importante en la época romana, conoce más de este personaje leyendo el siguiente artículo.lucina

¿Quién es?

En la mitología romana es considerada la diosa para presidir los nacimientos de los niños, auxiliar a las mujeres antes, durante y después del parto, así como proteger a los niños recién nacidos, Lucina se le compara muchas veces con las diosas Diana y Juno, que en realidad son su madre y su padre respectivamente, se le consideró una guía espiritual para muchas mujeres, ademas está representada como una respetable diosa de la luz y los alumbramientos.

Historia

El nombre fue tomado de la traducción “La que trae los niños”, que también deriva del termino en latín “Lucus” que significa Bosque sagrado de los árboles de loto. Durante un largo periodo de tiempo fue una gran matrona que adiestraba a jóvenes y adultas mujeres con el objeto de atender los partos en las ciudades. Su figura aparece reflejada en la mitología Griega, recibiendo el nombre de “Ilita”, quien era la hija de Zeus y Hera.

Características

Su imagen es de una mujer hermosa, con cabello largo que siempre lleva consigo una copa en la mano derecha y una lanza en la mano izquierda, también se puede observar con un niño recién nacido sentado en sus piernas, junto a una flor que también tiene tomada con la mano derecha, en los cultos y ceremonias, las mujeres realizaban guirnaldas y coronas de flores, con el objeto de ofrendar sus favores.
Es la hija de Juno y Diana, dos dioses romanos muy importantes, así mismo se cree que es la madre de Cupido, aunque algunos niegan esta versión, es bondadosa y gentil con las mujeres que están listas para el alumbramiento, se presentaba en los momentos más intensos del parto, donde sabiamente asistía a las mujeres en su proceso. Se le consideró también una excelente maestra, enseñando el arte de cómo atender los partos, llamados hasta nuestros días “La Matrona”, muchas mujeres aprendieron el arte de como recibir un niño durante el parto, gracias a los sabios consejos de Lucina.lucina

Otros datos

Aunque parecía muy simple su descripción, los antiguos escribas e historiadores, estaban divididos con respecto a la etimología de Lucina, muchos combinaron la palabra Lucus, con términos que estaban relacionados con las actividades de la diosa, quien las realizaba desde hace mucho tiempo en lugares sagrados, tales como la arboleda santa y un templo en la colina Cispia, (llamado también Monte Cispius, que es uno de los varios nombres que recibe la Colina esquilina en Roma).
Algunos compararon o unieron el nombre de Juno Lucina, al observar que no aparecían referencias con respecto a la vida de Lucina, la unión de ambos nombres se debió a que en un lugar llamado Rossano di Vaglio, en la población de Lucania, se encontraron inscripciones, relacionadas con las dos deidades, los historiadores han optado por mantener los criterios hasta donde se ha podido investigar, con el objeto de no crear más confusión en las relaciones y actividades de Lucina.lucina

Lucina, Galantis y Hercules

Su relación se establece cuando Galantis, una criada que había ayudado a su ama Alcmena durante un parto, es castigada por la diosa, la cual se negaba atender,  ya que el niño que iba a nacer era un tal Heracles (Mejor conocido como Hercules, en la mitología romana), el hecho es que cuando Alcmena estaba en pleno proceso de parto, estaba sufriendo mucho para poder dar a luz al niño, ya que este era muy grande. Luego de siete días de lucha, solicitó ayuda a Lucina.
La diosa se negó atender el parto de Alcmena, debido a que había recibido órdenes expresas de Jano de no atender ese parto, por lo que la diosa le apretó las manos y le cruzo las piernas con la finalidad de que el niño no naciera, Galantis que se encontraba cerca observó el comportamiento de Lucina y los planes de Jano, le dijo entonces a la diosa, que ya él bebe había nacido, Lucina asustada, de un salto abrió las manos y las piernas de Alcmena, permitiendo que el niño naciera.

La diosa enfurecida transformó a Galantis en comadreja, como castigo de su acción, y también por haberla ridiculizado ante la gente, sin embargo la criada continuó viviendo con su ama por mucho tiempo, el pintor francés Jean-Jacques-François Le Barbier (1738 – 1826), plasmó en una pintura este suceso, la obra se denomina “El Nacimiento de Heracles”, y al fondo se puede observar a Lucina castigando a Galantis, por haberla ridiculizado.

lunes, 30 de diciembre de 2019

Descubre todo sobre el dios Mors

Dentro de la mitología Romana, Mors es la personificación de la muerte. Su par equivalente es Tánatos dentro de la mitología griega. Cuenta su historia que era hijo de la Diosa Nox, la regidora de la Noche, conocida en la mitología griega como Nix, siendo hermano gemelo del dios del sueño.


El dios Mors, el ángel de la muerte

Mors, era la deidad que personificaba a la muerte dentro del panteón Romano, por lo que su nombre se asocia a todo lo que tengas que ver con los elementos como inframundo, oscuridad, misterio, entre otros.  El dios equivalente dentro de la mitología griega es el personaje de Tánatos. Pero no solo el dios Mors estaba vinculado a los aspectos oscuros, el cual llevaba marcado desde su origen tomando en cuenta que era hijo de la Diosa Nox, la diosa de la Noche y hermano de Somnus el dios del sueño, conocido como Hipnos dentro de la mitología griega.

Este curioso personaje de Mors muchas veces fue confundido con el dios de la guerra, Marte y también con dioses del inframundo de otras mitologías, caso especifico de Plutón, el dios del inframundo y Orcus, que era el dios de la muerte, una figura un tanto ambigua que solía representar a un demonio que castigaba juramentos rotos, así como castigos de perjurio.

Existe una historia que lo ubica en escena junto al semi dios Hércules, donde se relata que ambos tienen un encuentro de lucha, Hércules enfrentado a Mors para lograr el rescate de la esposa de un amigo. Se cuenta otros relatos donde el dios Mors funge labores como una especie de asistente o servidor de Plutón, quien lo encarga de escoltar a las almas de los difuntos hasta las puertas del inframundo.

El nombre del dios Mors también se ve asociado a un grupo denominado “Las Parcas”, quienes tenían rasgos iguales bajo el nombre de “Moiras” en la mitología griega. Mas que ser consideradas como las diosas de la muerte eran tomadas como aquellas que se encargaban de controlar el destino en la vida de los mortales e inmortales. Estos hilos de la vida eran controlados por un trío conformado por Nona, que  enroscaba el hilo desde la rueca hasta el uso; Décima, encargada de medir el hilo con una vara; y Morta cuya función era decidir el momento y la forma de muerte de alguna persona.

Mors  es Tánatos

Dentro de la mitología Griega al Dios Mors se le conoce con el nombre de Tánatos, quien según su historia era el dios de la muerte pero ocurrida en circunstancias no violentas, ya que sus acciones eran dócil. Era hermano gemelo de Hipnos el dios del sueño e hijo de Nix que era la diosa de la noche; y de Érebo su padre, el dios de las tinieblas. Mientras que Tánatos era la muerte no violenta, este dios tenía unas hermanas llamadas Las Keres, los espíritus de matanza y enfermedad que representaban la muerte violenta.

Dentro de sus características, el dios Tánatos era representado físicamente como un hombre joven, que portada una barba en la cara. Se le personificaba llevando algunas veces una mariposa, otras una corona y muchas otras veces, una antorcha invertida en sus manos. En algunas imágenes se le puede observar llevando dos alas y una espada sujeta a su cinturón y en otras solo una silueta sin alas.

lunes, 19 de noviembre de 2018

Mitología romana: cómo el sexo marcó la historia del Imperio

Un sátiro y una ninfa eróticos en una pared de la Casa del Fauno, construída durante el siglo II a.C en la ciudad romana de Pompeya.
Getty Images
Un sátiro y una ninfa eróticos en una pared de la Casa del Fauno, construída durante el siglo II a.C en la ciudad romana de Pompeya.
El sexo alcanzó una indeleble e inextricable importancia política e histórica en los anales de Roma poco después de la fundación de su fundación en 753 a.C., según el historiador romano Tito Livio Patavino (también conocido como 'Livio').
Desde el principio, el sexo estuvo vinculado con desarrollos constitucionales trascendentales para el Estado romano.
La violación de las mujeres sabinas , en el año 750 a.C., fue un ejemplo cuidadosamente ejecutado de construcción de nación con el que los romanos repusieron su menguante suministro de mujeres fértiles arrebatándole las esposas e hijas a sus vecinos sabinos.
Poco después, el sexo estuvo implicado primero en el derrocamiento de la monarquía tiránica y el establecimiento de la república, y después en la restauración de esa república, tan fundamental para la democracia romana.

Lucrecia y Virginia

Cuando la virtuosa Lucrecia se quitó la vida en el 510 a.C. tras ser violada por Sexto Tarquinio, lo convirtió en el último rey de Roma.
Su muerte provocó una rebelión que derrocó a la monarquía.
El destino de la legendaria noble romana jugó un papel clave en la transición de un Reino Romano a una República Romana.
 Resultado de imagen de virtuosa Lucrecia se quitó la vida en el 510 a.C. tras ser violada por Sexto Tarquinio, l

Más tarde, en 449 a.C., el sexo también estuvo implicado en la defensa de esa república , cuando las autoridades se empezaron a comportar como monarcas.
En el contexto de la lucha entre patricios y plebeyos, fue creada una institución llamada el decenvirato, constituida por 10 hombres cuya misión era regular las relaciones entre los ciudadanos.
El primer decenvirato estaba conformado por patricios y los romanos estaban descontentos por su corrupción, abusos y porque no convocaban elecciones.
Apio Claudio Craso, quien presidía el primer decenvirato, se obsesionó con una bella plebeya llamada Virginia, hija de Lucio Virginio, un respetado centurión, y comprometida con Lucio Icilio, un antiguo tribuno de la plebe.
Cuando el patricio Apio Claudio utilizó su poder para quedarse con ella, su padre la asesinó a puñaladas para impedir que fuera violada .
Lo que siguió fue una sublevación que derrocó al decenvirato y restauró los valores de la República.

La pudicitia y el vir

La pudicitia , o preservación de la virtud sexual, era un concepto central de la ética sexual de los antiguos romanos.
Ilustración en la pared de una habitación de la Casa del Centenario, la residencia de un acaudalado habitante de Pompeya, preservada por la erupción del Vesubio en 79 d.C.
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Ilustración en la pared de una habitación de la Casa del Centenario, la residencia de un acaudalado habitante de Pompeya, preservada por la erupción del Vesubio en 79 d.C.
Esa pudicitia le costó la vida a Lucrecia y Virginia, quienes pasaron a ser leyendas que sirvieron de ejemplo para realzar el comportamiento que las mujeres debían consagrar.
Una vez casadas no debían esperar ningún placer del acto sexual , pues su papel era simplemente para procrear.
Además, debían aceptar las infidelidades de sus maridos, siempre y cuando las amantes no fueran casadas, pues, como hombres, era una muestra de su vir -destreza sexual y virilidad-.
Solteros o casados, estaban en libertad de acostarse con prostitutas, bailarinas y hasta con otros hombres, con la condición crucial de que fueran ellos quienes los penetraran. Los hombres que se dejaban penetrar eran considerados deficientes en vir y en virtus (virtud), y eran denunciados y vilipendiados como afeminados.

Valores familiares

Al final de la República, sin embargo, el sexo ilícito y extramarital empezó a ser considerado como perjudicial.
Augusto, como primer emperador del Imperio romano, se dio cuenta de eso y, aunque él mismo no era reacio a disfrutar de las esposas de otros, intentó restablecer algunos buenos valores familiares por medio de leyes.
Sin embargo, las intenciones de Augusto fueron eclipsadas por la conducta de su única hija biológica Julia , quien se dice que fornicó hasta en el podio desde el cual su padre había presentado su legislación moralista.
Augusto finalmente la exilió en Pandataria, una remota isla libre de hombres frente a la costa de Campania.
Busto de Julia la Mayor
BBC
Julia la Mayor fue la única hija biológica del primer emperador del Imperio romano, hermanastra y segunda esposa del emperador Tiberio, abuela materna del emperador Calígula y la emperatriz Agripina la joven, abuela del emperador Claudio y bisabuela materna del emperador Nerón.
El esposo de Julia, su hermanastro Tiberio, quien sucedió a Augusto como emperador, seguía la moda del travestismo popularizada por Julio César años antes cuando, a los 20 años, vivió como mujer en la corte del rey Nicomedes IV.
El emperador Tiberio se vestía de mujer para sus desenfrenadas celebraciones en Capri, mientras que su sucesor, Calígula, a veces aparecía en banquetes disfrazado de Venus.
Nerón , atormentado por haber matado a su esposa embarazada Poppaea Sabina, quiso sustituirla con alguien que se pareciera a ella y encontró a Sporus, un joven exesclavo a quien mandó a castrar antes de la boda.
Nerón, de quien se dice que disfrutó del incesto con su madre, Agripina la Joven, protagonizó además los notorios banquetes de Tigelino : envuelto en la piel de animales salvajes, era liberado de una jaula para "mutilar" oralmente los genitales de hombres y mujeres atadas a estacas.
La " reina de las putas imperiales "
De Mesalina, emperatriz de Claudio, se dice que se escabullía regularmente de la cama mientras Claudio dormía para visitar un burdel fétido, por lo que se ganó el título de "reina de las putas imperiales".
Cuenta el autor romano Plinio el Viejo que en una épica orgía Mesalina desafió a una veterana prostituta a una maratón sexual de 24 horas . La emperatriz ganó tras acostarse con 25 hombres.
La emperatriz romana Mesalina desnuda en el burdel Lupanar con un soldado. Ilustración impresa en color de Auguste Leroux de la novela de Felicien Champsaur L'Orgie Latine (orgía romana), Fasquelle, París, 1903.
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La emperatriz romana Mesalina desnuda en el burdel Lupanar con un soldado. Ilustración impresa en color de Auguste Leroux de la novela de Felicien Champsaur L'Orgie Latine (orgía romana), Fasquelle, París, 1903.
El sexo también ocupó un lugar destacado en la corta "vida indescriptiblemente repugnante" del emperador Heliogábalo (AD c 203-222).
De acuerdo con la sensacionalista "Historia Augusta", una colección de biografías de emperadores romanos, herederos y reclamantes de Adriano a Numeriano:
" Tomó lujuria en cada orificio de su cuerpo, enviando agentes en busca de hombres con penes grandes para satisfacer sus pasiones ( ... ) El tamaño del órgano de un hombre a menudo determinaba el cargo que le otorgaba ".
Las cosas fueron aún más lejos cuando Heliogábalo ofreció enormes fortunas a cualquier médico que pudiera darle genitales femeninos permanentes.
Su comportamiento provocó el rechazo de la Guardia Pretoriana y del Senado romano y, en un complot tramado por su abuela, Heliogábalo, de solo 18 años, fue asesinado .
 
Resultado de imagen de "Las rosas de Heliogábalo
"Las rosas de Heliogábalo", del pintor holandés Lawrence Alma-Tadema, inspirado en un episodio de la "Historia Augusta" que cuenta que Heliogábalo mandó arrojar por sorpresa tal cantidad de pétalos de rosas sobre los invitados a una de sus fiestas que algunos de ellos murieron asfixiados.
Avanzando al 525 d.C., el sexo todavía era un aspecto importante de la vida romana.
La emperatriz Teodora era 20 años más joven que su esposo Justiniano I.
Había trabajado en un burdel de Constantinopla actuando en burlescos obscenos .
En uno de ellos, "Leda y el cisne", se acostaba de espaldas y los otros personajes esparcían cebada en su ingle, que luego picoteaban gansos disfrazados de Zeus. En otro, invitaba a actores a copular con ella en el escenario.
Sin embargo, cuando asumió el cargo de emperatriz, realizó una gran cantidad de reformas sociales que protegían a las mujeres del abuso físico y sexual y de la discriminación .

domingo, 31 de diciembre de 2017

¡Felices fiestas Saturnales!

Mitología aparte, parece ser que los romanos comenzaron a celebrar las Saturnales a raíz de la derrota sufrida por su ejército en la batalla del lago Trasimeno en el 217 a.C.

Mitología aparte, parece ser que los romanos comenzaron a celebrar las Saturnales a raíz de la derrota sufrida por su ejército en la batalla del lago Trasimeno en el 217 a.C.

  • Mitología aparte, parece ser que los romanos comenzaron a celebrar las Saturnales a raíz de la derrota sufrida por su ejército en la batalla del lago Trasimeno en el 217 a.C, con el fin de elevar la moral la gente. Rápidamente cobraron importancia, convirtiéndose en una fiesta de primer nivel y extendiéndose a todas las capas de la sociedad romana.
    Nos encontramos ante las mismísimas puertas de la Navidad, fiestas muy entrañables donde todo el mundo parece olvidar rencillas pasadas y confraternizan durante unos días, embebidos de espíritu navideño. Sin duda alguna durante estas fiestas tendremos ocasión de reflexionar y ver qué queremos mejorar el año próximo. Pero… ¿de dónde viene la Navidad? Como imaginarán por quien escribe este artículo, Navidad es otro de los aspectos que hemos heredado de los antiguos romanos. ¿Cómo celebraban estas fiestas en la Antigua Roma?

    Saturnales, embrión de Navidad

    Indagar en el origen de las Navidades es harto complejo, en tanto en cuanto las fiestas que celebramos hoy en día son una amalgama de tradiciones y rituales de diversa procedencia. Sin embargo, si echamos la vista atrás, a la época romana, podremos encontrar quizá el germen del que surgió la Natividad primitiva. Al igual que con las festividades de Halloween o San Valentín, nuestras pascuas tienen un origen pagano. Recibían el nombre de Saturnales y honraban al dios Saturno.
    Saturno era una poderosa y antigua deidad romana, que más tarde se vio influida por los griegos, adoptando aspectos de Crono. En ocasiones se le representaba con aspecto de anciano, barbado y suele llevar una hoz, que podría representar el tiempo, ese tiempo que es eterno para los dioses y demasiado breve en ocasiones para los hombres. Originalmente Saturno era un dios dedicado a las cosechas y labores agrícolas, esposo de la deidad Ops. Ocupaba el puesto de dios supremo y para conservar ese poder tenía prohibido engendrar hijos, de modo que cada vástago que nacía de Ops él lo devoraba (eso representa el cuadro de Goya) hasta que su esposa decidió ocultar a algunos de esos hijos para que acabaran enfrentándose a su padre. Así, el dios Júpiter logró derrocar a Saturno.

    La gente celebraba que habían terminado las cosechas de otoño y las familias podían gozar de un período de descanso, los negocios cerraban y se decoraban los hogares con velas y demás objetos, tales como plantas y figurillas


    Mitología aparte, parece ser que los romanos comenzaron a celebrar las Saturnales a raíz de la derrota sufrida por su ejército en la batalla del lago Trasimeno en el 217 a.C, con el fin de elevar la moral la gente. Rápidamente cobraron importancia, convirtiéndose en una fiesta de primer nivel y extendiéndose a todas las capas de la sociedad romana. Se hicieron tan populares que se alargaron varios días, desde el 17 de diciembre hasta el 24. La gente celebraba que habían terminado las cosechas de otoño y las familias podían gozar de un período de descanso, los negocios cerraban y se decoraban los hogares con velas y demás objetos, tales como plantas y figurillas.
    Durante la Saturnalia se oficiaba un sacrificio público en el Templo de Saturno (situado en el Foro Romano y donde se guardaba el tesoro del Estado) y tras él, un multitudinario banquete en el que todo el mundo podía participar. En estos días la gente bebía y comía en abundancia y se intercambiaban regalos, tanto es así que se cuenta que los esclavos podían cambiar el rol con sus amos, pasando ellos a ser los servidos.
    Coincidiendo con Saturnalia encontramos también Brumalia, la fiesta que homenajea el solsticio de invierno, y consecuentemente el alargamiento de los días, el triunfo del sol sobre la oscuridad.

    La llegada del cristianismo

    Con el advenimiento de la religión cristiana, nombrada culto oficial por el emperador Constantino el Grande en el 312, las fiestas y liturgias paganas van decayendo poco a poco hasta su prohibición y desaparición años después. Muchas de las festividades clásicas sufrieron un proceso de “cristianización” para adecuarlas a las nuevas creencias, convirtiéndose en un elemento de unión usado por los emperadores y la Iglesia. Este fue el caso de Saturnalia.
    La fiesta era demasiado popular como para prohibir su celebración, de haberlo hecho, la gente hubiera seguido celebrándola clandestinamente, de modo que la Iglesia, hábilmente, lo que hizo fue poner la fecha del nacimiento de Jesús (que no se sabe con exactitud), en diciembre, haciéndolo coincidir con las fiestas paganas, por lo demás, la Saturnalia seguía igual. Del mismo modo que mandaba a los paganos un mensaje, que venía a decir que podían convertirse al cristianismo mientras conservaban sus costumbres.

    Una vez explicado brevemente el origen de nuestra Navidad, aprovecho este artículo para desearos unas felices fiestas y próspero año nuevo, esperando que durante el 2018, pueda compartir con todos ustedes muchos más escritos. Como no podía ser de otro modo y en homenaje a nuestros romanos “Io Saturnalia”.

    miércoles, 6 de septiembre de 2017

    Cardea, la ninfa violada y el dios Jano


    Cardea era una ninfa que habitaba en el “Lucus”, el bosque sagrado de los romanos. Era parecida a Diana, pero no utilizaba un arco, sino una lanza y una red. Cardea tenía muchos pretendientes que no le interesaban y como no aceptaban fácilmente un “no”, utilizaba una treta para despistarlos. Cuando la asediaban, esgrimía la falta de intimidad del bosque y los encaminaba hacia una cueva. Los hacía pasar primero y en cuanto podía los despistaba escondiéndose en la espesura. El truco le funcionó hasta que topó con Jano.
    Cardea, la ninfa violada por el dios Jano que se convirtió en diosa
    Jano es el dios de las puertas, de los principios y finales, de las entradas y las salidas y de él deriva el nombre del mes de Enero y se le representa con dos caras. Jano quería “ligar” con Cardea y ella utilizó el mismo truco que con los otros pretendientes, pero esta vez le falló. El dios con sus dos caras podía ver el pasado y el futuro y enseguida supo dónde estaba escondida la ninfa. Llegó hasta el escondite y según la mitología mantuvo con ella relaciones no consentidas, es decir, la violó.
    Cardea, la ninfa violada por el dios Jano que se convirtió en diosa
    Tal como eran los dioses de la mitología griega y romana, el hecho de que no hubiera consentimiento no parecía tener importancia y Jano, agradecido porque ella le había entregado su virginidad la elevó a la categoría de diosa. Es la diosa de las “bisagras”, umbrales y pomos, compañera del dios de las puertas. Aunque ser diosa de las bisagras parece una broma, en realidad era muy importante entre los romanos ya que con su poder, según Ovidio, “abre lo cerrado y cierra lo abierto”. Además Jano le dio una rama mágica de espino blanco que tenía la virtud de repeler el mal y proteger las entradas de las casas. Los romanos colocaban estas ramas de espino blanco en las puertas para cerrar el paso a  los malos espíritus que quisieran entrar en sus hogares.

    Los romanos, tal como explica Ovidio, creían que en el exterior de sus casas habían espíritus malignos con forma de criaturas aladas, que acechaban para entrar volando y chupar la sangre de los bebés mientras dormían. El espino de la diosa Cardea amparaba y defendía las puertas de los romanos de esos seres.

    viernes, 9 de junio de 2017

    LOS MANES, LEMURES Y LARVAS

    Qué son los Manes

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    En la antigua religión romana, los Manes/ˈmeɪniːz/o Di Manes son divinidades ctónicos a veces piensa que representan las almas de sus seres queridos fallecidos. Se asociaron con los Lares, Lemures, genios y Di Penates como deidades (di) que pertenecían al culto doméstico, local y personal. Ampliamente pertenecían a la categoría de di inferi, "aquellos que viven por debajo de," el colectivo indiferenciado de muertos divinas. Los Manes fueron galardonados durante la Parentalia y Feralia en febrero.

    El teólogo San Agustín, escribiendo sobre el tema unos siglos después de la mayoría de las referencias paganas latinas a esos espíritus, distingue Manes de otros tipos de espíritus romanos:
        "Apuleius dice, en efecto, que las almas de los hombres son los demonios, y que los hombres se convierten en Lares si son buenos, Lemures o larvas si son malos y la melena, si es incierto si merecen bien o mal.
        No obstante han sido hombres inicuos, si suponen que serán convertido en larvas o divina Manes, pasarán a ser peor el amor más que tienen para infligir lesiones; como las larvas son hirientes demonios de hombres malvados, estos hombres deben suponer que después de muerte que serán invocados con sacrificios y divina honra que pueden infligir heridas. Pero no debemos perseguir esta pregunta. También afirma que los bienaventurados son llamados en griego eudaimones, porque son almas buenas, es decir, los demonios buenos, confirmando su opinión de que las almas de los hombres son los demonios."
        — Ciudad de Dios, libro IX, capítulo 11
    Hechizos latinos de la antigüedad se dirigían a menudo a los Manes.

    Etimología e inscripciones

    Manes puedan derivarse de "un arcaico manus Adjetivo — bueno — que era lo opuesto a immanis".
     
    Lápidas romanas incluyen a menudo las letras D.M., que estaba parado para dis manibus, "para los Manes", una abreviatura que siguieron apareciendo incluso en inscripciones cristianas.
    Las melenas se ofrecían sacrificios de sangre. Los juegos de gladiadores, originalmente celebradas en los funerales, que han sido instituidos en el honor de los Manes. Según Cicerón, los Manes podría ser convocado desde las cuevas cerca del lago Averno.


    La abreviatura D.M. en la parte superior de esta lápida cristiana del siglo III representa Diis Manibus, "a los espíritus de los muertos"

    Lapis manalis

    Cuando se fundó una nueva ciudad, podría ser cavado un agujero redondo y una piedra llamada un lapis manalis se colocaría en las fundaciones, que representa una puerta al inframundo.
    Debido a nombres similares, el lapis manalis es a menudo confundido con el lapis manilis en comentarios incluso en la antigüedad:

        La "piedra que fluye"... no debe ser confundida con la piedra del mismo nombre que, según Festus, era la puerta de entrada al inframundo.
    Estados (1907) Bailey:
        Hay, por ejemplo, qué Antropología describe como 'magia' — el intento de influir en los poderes de la naturaleza por una imitación del proceso que se desea que deben realizar. De esto tenemos un ejemplo característico en la ceremonia de la aquaelicium, diseñada para producir lluvia después de una larga sequía. En la época clásica que la ceremonia consistió en una procesión encabezada por el pontifices, que aburren a la lluvia-la piedra sagrada desde su lugar de descanso por el Porta Capena al Capitolio, donde se hicieron ofrendas a la Deidad cielo, Jupiter, sino de la analogía de otros cultos primitivos y el título sagrado de la piedra (lapis manalis), es prácticamente seguro que el ritual original era el proceso puramente imitativo de verter agua sobre la piedra.
     
     

    Ilustración: Borja González Hoyos 
    Cuando éramos romanoscelebrábamos en estos días nuestra segunda fiesta de los muertos: Las Lemurias. En las noches del  9, del 11 y del 13 de mayo, toda la Lusitania con Emérita Augusta a la cabeza, reservaba sus miedos  para  conjurar a los espíritus que podían vagar sobre la tierra causando estragos entre los ciudadanos. Eran los lémures con espíritus vengativos y relaciona su origen con Remo (Remures, se habrían denominado en un principio), quien regresó para exigir venganza.
    Y es que cuando éramos romanos existía, por un lado, la obligación ancestral de honrar a los difuntos y, por otro, el respeto temeroso hacia su regreso. Como ahora. Vaya.  Pero según cuenta Ovidio,
    hubo una época, mientras libraban largas guerra, en las que los romanos hicieron omisión de los días de los muertos. No quedo eso impune, pues dicen que, desde aquel mal agüero Roma se calentó con las piras de los suburbios.

    Apenas puedo creerlo,  pues dicen que nuestros abuelos salieron de las tumbas, quejándose en el transcurso de la noche silenciosa. Dicen que una masa vacía de almas desfiguradas recorrió aullando las calles de la ciudad y los campos extensos.

    Después, de ese suceso, se reanudaron los honores olvidados de las tumbas, y hubo coto para los prodigios y funerales”.
    El romano no muere con su funeral (A. Briz)
    Y es que, convertidos en lémures, fantasmas abandonados y hambrientos, o en maliciosas y peligrosas larvas, los muertos rondaban nuestras casas. Por eso se hacían las Lemurias, que a diferencia  de las otras fiestas de difuntos, debió ser una celebración pública.
     A medianoche, el padre de familia hace  la figa protectora con los dedos en mitad de su frente, lava las manos con agua limpia de primavera, gira, coge nueve habas negras (que se cree alimentadas con sangre) y las tira a sus espaldas, sin volver el rostro y repitiendo cada una de las veces:
    –       “Yo las arrojo, y con ellas  me salvo a mí y a los míos”.
    Cuentan que los fantasmas, pensando reunir las judías, permanecían invisibles junto a los devotos que, aprovechando la ocasión, invitaban a los fantasmas a salir de la casa tocando agua y golpeando bronce, mientras gritaba nueve veces:
    –       ¡Sombras de mis antepasados, marchaos!
    Sin embargo,  la mayoría de las veces estos antepasados no eran malos, sino venerados y queridos. Eran los lares, protectores del hogar que incluso gozaban de una altarcillo propio donde siempre había una luz encendida.
    El romano no teme a la muerte, sino a la mala muerte (A. Briz)
    Según analiza perfectamente Alejandra Guzmán Almagro, mientras que los Manes son propiamente almas de los difuntos, ni buenos ni malos en principio, pero que deben ser venerados y asegurarse la quietud, los Lémures son las almas de aquellos difuntos que pueden regresar a reclamar algo a los vivos y las Larvas, aunque en su origen eran «genios», son transformados en espíritus malignos que nunca pertenecieron al mundo de los vivos.
    Unos y otros yerran por los viñedos, los pozos y las estancias del hogar molestando a criadas, niños y animales, y propinando buenos sustos y amargos sinsabores.  Se le representa como esqueletos. Y se les teme. Mucho.
    De hecho, cuando se funda Emérita Augusta, a principios del primer milenio, estos espíritus malignos no suelen ni siquiera nombrarse, con el fin de protegerse de ellos, aunque sin embargo se desarrollan extraordinariamente los ritos y celebraciones en torno a los moradores del infierno, unos rituales de los que, aunque conservamos retazos en los días de difuntos, hemos perdido en el tiempo su mayor parte…
    Quizás nuestros lémures se estén revolviendo en sus tumbas y decidan volver para enseñarnos, de nuevo, la importancia de honrar a nuestros muertos.

    lunes, 24 de abril de 2017

    JUTURNA

    Templo de Juturna en Largo di Torre Argentina (Roma).
    Diosa romana, venerada especialmente por las doncellas y las demás mujeres para obtener la primeras un feliz y pronto casamiento y las segundas un parto favorable. Se creía que Juturna, que era hija de Dauno y hermana de Turno, rey de los rútulos, había sido dotada de una rara hermosura y que Júpiter, en agradecimiento a sus favores, le había concedido la inmortalidad, transformándola en una fuente.

    miércoles, 29 de junio de 2016

    ¿Qué son los Di Indigetes?



    pomonaLos Di Indigetes o simplemente Indigetes son espíritus, dioses y/0 diosas de la mitología romana antigua; el término también se utiliza a menudo para designar a otros poderes o espíritus deificados que igualmente controlaban el destino de Roma. A diferencia de los Di Novensides (los dioses recién llegados o los dioses nuevos), los Indigetes eran dioses propios de la mitología romana, es decir, que no habían sido adoptados de otras mitologías, como a menudo ocurría en todas estas culturas antiguas y cuyo ejemplo más claro es la adopción del panteón griego en la mitología romana, tal es el caso de Zeus, dios griego, que en la mitología romana se convirtió en Júpiter; Afrodita que se convertiría en Venus y Poseidón en Neptuno, por mencionar sólo algunos ejemplos.
     
    El término indigetes proviene del latín Indiges para designar a Júpiter Indiges que, de acuerdo con el historiador romano Livio, fue el nombre otorgado a Eneas una vez que fue deificado.
    Georg Wissowa (1859-1931), filólogo alemán, también utilizó mucho este concepto confundiendo Indigetes con Indígenas y quien además escribiría un libro titulado “Religion und Kultus der Römer” (1902) en el que hablaba precisamente de todas estas deidades. Actualmente esta interpretación de “Dioses Indígenas” ya no es aceptada, por lo que el origen y significado del término sigue siendo incierto. Aunque Indigetes se sigue interpretando como dioses autóctonos o dioses menores.
    Algunos afirman que estos dioses eran muy similares a los ángeles de la guarda e incluso a algunos demonios tentadores, lo anterior de acuerdo a la forma como interactuaban con los mortales, por esta razón, al principio de este post mencionamos que eran poderes que controlaban el destino de Roma. La mayoría de los Indigetes son de sexo femenino y son dioses menores, entre los más destacadas encontramos a Ops, diosa de la fertilidad y la tierra; Jano, dios de las puertas, los comienzos y también los finales, y a Quirino, dios del estado romano que en sus orígenes era el dios de la guerra sabino.
     
    Otros Indigetes son:
    • Cardea, diosa de la salud.
    • Fabulinos, dios que enseñaba a los niños a hablar.
    • Liberalitas, diosa de la generosidad, especialmente en la época de las cosechas.
    • Orbona, diosa de la fertilidad que era invocada por aquellas parejas que querían tener a su primogénito.
    • Pomona, diosa de la fruta, jardines y huertos.
    • Rusina o Rurina, diosa protectora de los campos.
    • Terminus o Término, dios protector de los límites o las fronteras.
    • Volumna, diosa de las guarderías.
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    jueves, 10 de diciembre de 2015

    Estirge

     

    La estirge es un ser volador de la mitología romana que succiona la sangre para poder sobrevivir. Este ser tiene forma de pájaro con alas parecidas a las de un murciélago y los ojos amarillos, 4 patas con las que se agarra a sus víctimas y un pico alargado con el que succiona la sangre. Dice la leyenda que, a no ser que se mate a la estirge, cuando ataca es casi imposible que se despegue del cuerpo de su víctima hasta que termine de succionarle la sangre, y quienes son atacados por ella mueren rápidamente. Las estirges tienen muy buena vista y un buen olfato, por eso les es fácil detectar gente a la que atacar. Cuando termina con su víctima, la estirge duerme durante días con un sueño muy profundo; este momento lo aprovechan los cazadores para atacarlas.Oseasuperhelou



    Hace muchos siglos, en las cumbres montañosas del Tíbet occidental, el pueblo Zhang Zhung fundó toda una civilización con sus adelantos tecnológicos, ricas obras de arte y un panteón encabezado por un dios supremo de extraños y maravillosos orígenes.
    John Vincent Bellezza, experimentado investigador miembro del Centro Tibetano de la Universidad de Virginia, lleva más de 25 años estudiando la arqueología de los pueblos de la Edad del Hierro del Tíbet occidental, sus dioses y sus culturas.
    En su blog podemos leer: “Hasta la exhaustiva exploración del Alto Tíbet por parte del autor [el profesor Bellezza] en la década de los 90 y la primera década del siglo XXI, se sabía muy poco acerca de los Zhang Zhung. Los propios tibetanos habían olvidado sus logros del pasado y los comunistas chinos no estaban al corriente de lo que yacía en los límites de esta meseta.”
    Esta publicación del blog ofrece una sinopsis bellamente escrita capítulo por capítulo de uno de los libros del profesor Bellezza sobre los Zhang Zhung, que habitaban un territorio situado unas 1.000 millas al noroeste de la capital del Tíbet, Lhasa. En esta región hay lagos, llanuras y largas cordilleras montañosas, y se encuentra ahora muy escasamente poblada, aunque entre el 500 a. C. y el 625 d. C. según el autor estaba bastante más habitada. He aquí algunos fragmentos de esta sinopsis:
    “Un impresionante conjunto de monumentos proclama la existencia de los Zhang Zhung desde alrededor del 1000 a. C. Había castillos que ocupaban las cotas más elevadas en torno a explotaciones agrícolas, se fundaban templos en rincones ocultos y las tumbas salpicaban las zonas deshabitadas. Muchos de los templos y fortalezas estaban enteramente construidos de piedra, utilizando pesados soportes de roca para sostener sus tejados. […]”
    Esta construcción, realizada enteramente en piedra, y otras 16 similares se cree que son el lugar en el que el antiguo pueblo Zhang Zhung conmemoraba el descenso a la Tierra de su dios supremo, Gekhoe. (Fotografía: John Vincent Bellezza)
    Esta construcción, realizada enteramente en piedra, y otras 16 similares se cree que son el lugar en el que el antiguo pueblo Zhang Zhung conmemoraba el descenso a la Tierra de su dios supremo, Gekhoe. (Fotografía: John Vincent Bellezza)
    “El Alto Tibet alberga lujosas representaciones pictóricas, que ilustran las realidades cotidianas de la vida de los Zhang Zhung. Allá donde se extienden estas tierras, los grabados y pinturas sobre rocas adornan las cuevas y paredes montañosas. Estas manifestaciones artísticas dan testimonio de batallas, competiciones deportivas, escenas de caza y pastoreo y persecuciones religiosas con todo lujo de detalles. Ningún otro descubrimiento retrata a los Zhang Zhung de una forma tan vívida e íntima.”
    Escribe el profesor Bellezza en un correo electrónico enviado a Ancient Origins: “En el antiguo Tíbet occidental se practicaban tanto el pastoreo como la agricultura. Se ha recuperado una amplia variedad de objetos de antiguas tumbas en años recientes, y otros han aparecido en el mercado internacional de arte y antigüedades. Se ha encontrado de todo, desde piedras preciosas hasta diferentes metales trabajados y moldeados, pasando por piezas cerámicas, objetos de madera y tejidos de seda y lana.”
    En su blog, el profesor Belleza escribe que la memoria de los Zhang Zhung se ha conservado hasta nuestros días en leyendas, mitos e incluso relatos, lo que nos ofrece una interesante imagen de cómo eran su sociedad y su cultura. “Estos relatos documentan la construcción de castillos, templos, tumbas, sistemas de riego y talleres,” escribe. “… Mientras las élites residían en notables fortalezas dispersas por todo Zhang Zhung, los pastores y campesinos ocupaban viviendas mucho más humildes. Aún así, lazos rituales y de clan unían a los diferentes estratos de la sociedad para formar una poderosa confederación que prevaleció durante siglos.”
    La memoria de los dioses de los Zhang Zhung de la Edad del Hierro se ha conservado en la religión Bön de épocas posteriores. Merece la pena leer la descripción del profesor Bellezza en esta publicación de su blog Tibetan Archaeology (“Arqueología Tibetana”), acerca del nacimiento de su poderoso dios Gekhoe:
    En las escrituras Bön se cuenta que del vacío del espacio nació Gekhoe, de un huevo resplandeciente incrustado de joyas. Este magnífico huevo comenzó su descenso a la tierra por la acción del Lha de luz brillante, un ente primordial. A continuación, combinándose con la radiación del Padre Montaña y la Madre Lago, eclosionó. De este mágico huevo nació Gekhoe, soberano de la tierra, bajo la forma de un fiero yak salvaje de la existencia. Este divino yak de cristal cayó a tierra en el país de Zhang Zhung, justo detrás de la ‘Gran Montaña de Nieve’. En ese momento, la tierra tembló de seis formas diferentes y el océano se arremolinó agitado. A continuación apareció en el cielo una brillante luz, sonidos melodiosos en el espacio, y bellas flores y muchos otros acontecimientos maravillosos en toda la tierra. Cayeron rocas de la cima de la Gran Montaña de Nieve sobre los ardientes cuernos de Gekhoe, y él las arrojó a izquierda y derecha con sus puntas. Se dice que aún a día de hoy, se pueden observar las huellas de los cuernos y las pezuñas de Gekhoe sobre estas rocas. En la fase final de esta teogonía, el gran yak salvaje de la existencia fue transformado en luz y se disolvió con la Gran Montaña de Nieve, manifestándose de ahí en adelante bajo innumerables formas.
    El profesor Bellezza explica a Ancient Origins por correo electrónico que el dios creador nacido de un huevo es un motivo común en la mitología. Gekhoe aún forma parte del panteón Bön.
    “[Gekhoe] es un importante dios tutelar en esta religión y a menudo aparece bajo la forma de una deidad tántrica de 18 brazos,” escribe el profesor Bellezza. “Su consorte es Drablhai Gyalmo, antaño una importante deidad del Tíbet occidental por propio derecho. Esta diosa aparece a menudo ataviada como una guerrera. Dar muerte a monstruos es otro de esos temas mitológicos que sobrepasan fronteras y se dan en numerosas culturas. Resulta muy difícil decir cuándo surgió este tipo de divinidad, pero sin duda fue en los albores de la historia de la humanidad.”
    - See more at: https://www.ancient-origins.es/noticias-historia-arqueologia/los-misteriosos-zhang-zhung-t%C3%ADbet-su-apasionante-mitolog%C3%AD-003123#sthash.eaSuMUzZ.dpuf

    miércoles, 25 de noviembre de 2015

    Las Dríades y las Oréades


    Las DRÍADES eran ninfas o diosas que cuidaban de los árboles y los bosques; su nombre viene de drys que en griego significa roble.

    Se clasifican en Dríades propiamente dichas y en Hama-dríades; estas últimas viven incorporadas al árbol y con él identificadas; con él nacen y mueren. El hacha que corta el tronco hiere a la Hamadríade y la hace sufrir; las Dríades, al contrario, son inmortales y viven desligadas del árbol por ellas protegido. Durante el día y sobre todo por la noche forman alrededor de los troncos una ligera danza a la que frecuentemente vienen a juntarse los Sátiros de pies de cabra.


    Esta fábula de las Dríades fue sin duda inventada para impedir que los pueblos destruyeran imprudentemente los bosques. Entre los romanos, ningún propietario podía cortar un árbol si antes los ministros de la religión no declaraban que las ninfas lo habían abandonado.


    Se llamában ORÉADES, las ninfas de las montañas. Formaban el cortejo de Diana, a la cual acompañaban en sus paseos y a la caza. Créese ordinariamente que fueron estas ninfas las que apartaron a los hombres de la antropofagia y les enseñaron a alimentarse con plantas, castañas y miel.
    Se daba el nombre de Napeas a las ninfas que gobernaban las colinas, los valles y los bosquecillos

    jueves, 17 de septiembre de 2015

    Pomona, diosa de las manzanas


    Pomona era una diosa romana que era el encargado de huertas y árboles frutales. A diferencia de muchas otras deidades agrícolas, Pomona no se asocia con la cosecha de sí mismo, pero con el florecimiento de árboles frutales. Ella es retratada generalmente teniendo una cornucopia o una bandeja de fruta flor. Ella no parece haber tenido cualquier contraparte griega en todo y es exclusivamente romana.
     
    En las escrituras de Ovid, Pomona es una virginal ninfa del bosque que rechazó varios pretendientes antes de finalmente casar Vertumnus - y la única razón que casé con él porque se disfrazó como una mujer vieja y luego ofrece consejos de Pomona en que ella debe casarse con.
    Vertumnus resultó para ser bastante vigorosos y por lo tanto los dos de ellos son responsables por el carácter prolífico de manzanos. Pomona no aparece muy a menudo en la mitología, pero ella tiene un festival que comparte con su esposo, celebrado el 13 de agosto.
     
    A pesar de ser una deidad bastante obscura, semejanza de Pomona aparece muchas veces en el arte clásico, incluyendo pinturas de Runens y Rembrandt y una serie de esculturas. Normalmente se la representa como una doncella hermosa con un brazado de fruta y una poda  cuchillo en una mano.

    lunes, 7 de septiembre de 2015

    LOS PENATES O LARES


    Los Penates o Lares eran los dioses domésticos, dioses del hogar y genios protectores de cada casa en la época romana. El príncipe troyano Eneas fue el que introdujo el culto en Italia que, posteriormente se generalizaría en la vida cotidiana de la civilización romana.

    Cuando los niños llegaban a la adolescencia, se desprendían de la bulla, una bola de oro que llevaban pendiente del cuello como un collar que se ofrecía a los dioses Lares. Cuando un esclavo conseguía la libertad, consagraba su cadena a estos mismos dioses con la finalidad de agradecer su liberación.

    Estos dioses suelen estar representados bajo la figura de muñecos o estatuas pequeñas hechas ya de plata, bronce, marfil, madera o cera. En el hogar del pobre, estas estatuas se situaban detrás de la puerta o junto a la propia casa. En las domus de los ricos, había una capilla dedicada exclusivamente a los Lares -la capilla lararia- y un esclavo estaba consagrado a su servicio.

    En lo que a su culto se refiere, los Lares recibían ofrendas como vino y frutas; se les coronaba de violetas, mirto y romero; en su honor se quemaban perfumes ante sus imágenes. En ninguna familia se acometía algo que tuviese importancia sin haber consultado antes a los Lares, respuestas comparadas a las de los oráculos. Las invocaciones eran diarias para hacer plegarias: "Velad, ¡oh Penates", por nuestra puerta, por nuestros goznes y por nuestros cerrojos, no para defenderme de los bribones -ya que carezco de tesoros y alhajas y puedo viajar sin escolta,- sino para que pueda realizar mis aspiraciones, que se reducen a que entre algo de comodidad en mi hogar y a que de él jamás salga la virtud".

    Pero si alguna familia se encontraba con algún obstáculo, estos ídolos, a quienes se les ofrecía incienso la víspera, eran objeto de tratos tan rigurosos como ridículos: los azotaban, los mutilaban y los tiraban por las ventanas. 

    El famoso, vil y cruel emperador Calígula procedió con ellos de esta manera, diciendo "que estaba descontento de sus servicios".


    LAR DE BRONCE
    s. I. d.C.
    Madrid



    LARARIO

    viernes, 28 de agosto de 2015

    Fiesta Romana de las Flores “La diosa Flora”

    Diosa de las flores
    Flora… era la diosa de las flores, los jardines y la primavera. Aunque era una figura relativamente poco importante en la mitología romana, estando entre varias diosas de la fertilidad, su asociación con la primavera le otorgaba particular importancia al llegar dicha época del año. Su festividad, la Floralia, se celebraba el 28 de abril durante la época republicana o el 28 de abril en el calendario juliano, aunque en algunos casos encontramos la misma celebración a principios de mayo. Flora simbolizaba la renovación del ciclo de la vida, marcada con bailes, bebidas y flores. Su equivalente en la mitología griega era ‘Cloris
    Se casó con Céfiro, el Dios del viento, el cual se enamoró de ella y la raptó. Se presenta como  una exuberante doncella adornada con flores en el pelo y el vestido. Le gustaba regalar Miel a los hombres.
     
    Flora estaba considerada como una de las más antiguas diosas de la religión romana y una de las quince deidades que tenía su propio sumo sacerdote, apoyado por el Estado, el flamen Florialis. Era diosa de las flores, la vegetación y la fertilidad, y recibía sacrificios (piacula) en el bosque sagrado de los Hermanos Arvales, un arcaico sacerdocio. Se atribuía al rey sabinoTito Tacio el haber establecido un altar en Roma durante el semilegendario período regio. Flusalis (lingüísticamente equivalentes a Floralia) era un mes del calendario sabino y Varrón consideraba a Flora como una diosa sabina.
     
    Las prostitutas participaban tanto en las Floralias, como en las Vinalias (la fiesta del vino) el 23 de abril. Según el escritor satírico Juvenal, las prostitutas bailaban desnudas y luchaban en simulacro de combates como gladiadoras. Muchas de las prostitutas en la Antigua Roma eran esclavas, e incluso las mujeres libres que trabajaban como prostitutas perdían su personalidad jurídica y social como ciudadanos, pero su inclusión en determinadas fiestas religiosas indica que las trabajadoras sexuales no estaban completamente al margen de la sociedad.

    Invocación del poeta Ovidio

    El poeta Ovidio le dedica un poema que dice así:
    La diosa flora “Madre de las flores, ven, que has de ser festejada con juegos y regocijos”. Así invoca el poeta Ovidio a la diosa Flora el día en que se inician los festejos. Y aprovechando la benevolencia de la diosa, el poeta le pregunta quién es ella, entre otras cosas, responde:
     
    “Gozo de una primavera eterna: el año está siempre sonriente, los Árboles tienen siempre hojas, la Tierra siempre pastizales.Tengo en los campos que constituyen mi dote un jardín exhuberante: el viento lo respeta, una fuente de agua cristalina lo riega. Mi marido cubrió este jardín de flores generosas y me dijo: “Tú, diosa, ostenta la soberanía de las flores”. Yo quise muchas veces contar la serie de colores y no pude; su cantidad sobrepasaba la cuenta ¿Piensas tal vez que mi soberanía se limita únicamente a las tiernas coronas? Mi poder divino afecta también a los campos de labranza. Si las mieses cuajan bien las flores, habrá era rica; si cuaja bien la flor de la viña, habrá Vino; si cuajan bien las flores del Olivo, el año será muy fértil. La miel es regalo mío, yo soy la que convoco a los Insectos que producirán la miel a las violetas, los codesos y los tomillos blanqueantes”.
     
    “Madre de las flores, ven, que has de ser festejada con juegos y regocijos”.