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jueves, 16 de enero de 2020

Millalobo, lo que no sabías sobre este ser marítimo

l Millalobo está considerado un dios dentro de la mitología chiloe, protector de los mares y dueño de los océanos. Su forma es parecida a la de un lobo marino y ser humano, su rostro es una especie de mezcla entre ambos, se le compara con el rey mitológico griego de los mares tritón. En este artículo podrás conocer más sobre esta interesante criatura.Millalobo (

Origen

Su origen proviene de la concepción entre una hermosa mujer que tuvo un romance con un lobo marino de la región de Cucao, esto sucedió durante el periodo donde se enfrentaban las serpientes mitológicas de Treg-treg y Cai-Cai. La relación entre el lobo marino y la mujer sucedió cuando ésta se encontraba bañándose en las costas del mar, cuando de repente una ola la sorprendió y la envió a las aguas, en un intento por sobrevivir, se apareció un lobo marino y la salvó de morir ahogada.

La historia finaliza cuando por agradecimiento la mujer se aparea con el lobo marino y posteriormente se produce el nacimiento del Millalobo, quien al nacer tenía una apariencia hermosa en su color dorado. Desde el nacimiento hubo un detalle es que no podía hablar, se comunicaba a través de un sonido muy leve y similar al de un león marino, que extrañamente es comprensible por algunos seres humanos.
 Millalobo (


sábado, 23 de junio de 2018

El Cahuelche

Ilustración de Jonathan Vidal

El Cahuelche es un ser similar a una tonina, y su dueña es la Huenchur, administradora de las tempestades y las mareas.

También ayuda a avisar el arribo de el Caleuche o bien de la Pincoya.

Cuando el mansaje tiene relación con un anuncio fatal, como la aproximación de la muerte de alguno de los habitantes del mundo terrestre que viva junto al mar, es enviado el Cahuelche. El cual llega hasta muy cerca de la casa señalada, y frente a ella emite sonoros llantos, aviso que es de inmediato causa inquietud entre los moradores del hogar quienes pues estos saben perfectamente su significado.
 Resultado de imagen de El Cahuelche

viernes, 1 de junio de 2018

El Cuchivilu

Ilustración de Renzo Soto

El Cuchivilu (Cuchi – cerdo, Vilu – culebra), es un monstruo marino mitad cerdo y mitad culebra, de apetito voraz, cochino, de actitud sigilosa y traicionero.

Habita las playas fangosas de Chiloé. Por las noches abandona su cueva, cerca de un barranco, para ir a comer donde hay cercos de pesca (*) a la orilla del mar, encontrando peces y moluscos atrapados dejados por los pescadores.

Siempre deja rastro de sus fechorías, como huellas en el arena y los palos del cerco rotos debido a su desesperación al comer.

Resultado de imagen de CUCHIVILU
A veces se le puede escuchar en las noches con un gruñido similar a un cerdo común, pero al ir a verlo, o al tratar de encontrarlo, se desvanece, y sólo puede ser visto por los brujos.

También se dice que después que un corral de pesca es atacado por el Cuchivilu, deja un hedor sin igual y embruja el lugar impidiendo las faenas de los pescadores.

Si alguien intenta ingresar al lugar del desastre, es muy posible que contraiga sarna.

La única manera de eliminar el maleficio, es buscar la ayuda de un machi que por medio de unos cánticos en lenguajes extraños y un ritual de danzas con abundante humo, aleja el maleficio de este lugar. Este ser es tan poderoso que no le puede eliminar, pero si alejarlo por un tiempo.

Resultado de imagen de CUCHIVILU
(*) El Corral de Pesca es un ingenioso método practicado por los habitantes de Chiloé para atrapar peces y mariscos. En la playa se construye un cerco semicircular de varas, cuya cara convexa queda de frente al mar, y su cara cóncava mira hacia la tierra. Cuando sube la marea, el corral queda bajo agua, y cuando la marea vuelve a bajar los peces que se acercaron hasta la orilla quedan atrapados siendo así muy fácil recolectarlos.

miércoles, 17 de agosto de 2016

Coñipoñi

El Coñipoñi es descrito como un pequeño gusano que se caracteriza por tener un color plomizo.Según la leyenda, habitarían en los tallos de las plantas de papas que se cultivan en Chiloé. Las tradiciones, dicen que las mujeres chilotas que eran madres de niños recién nacidos, se alegraban cuando encontraban uno de esto gusanos; ya que eran usados como una niñera. Para ello, se debía llevar al Coñipoñi a la casa de la madre, colocándolo bajo la almohada del niño recién nacido, y siempre recordar alimentarlo con unas cuantas gotas de leche proveniente de la madre. De esta forma se dice que la madre conseguiría que este pequeño gusano hiciera que su hijo este feliz, sea más tranquilo y no llore.

miércoles, 9 de marzo de 2016



Muchos pueblos de la antigüedad, cuentan entre sus personajes mitológicos, con uno o más, destinados a la misión específica de servir de mensajero o correo. Posiblemente como una forma de explicar la rápida difusión a distancias, de algún acontecimiento. En Chiloé, este importantísimo papel lo desempeña “La Voladora”.

Los brujos, para enviar sus mensajes, de un lugar a otro, no se toman la molestia de hacerlo ellos mismos, sino que utilizan a una mujer, seleccionada por ciertas características de fealdad, obediencia, etc., que se considera necesarias para el cargo. Una vez elegida, la ingresan a la Institución, en calidad de miembro de servidumbre. cuando la brujería necesita de sus servicios, le ordena encerrarse en una pieza obscura y beber el zumo tibio del natri, mezclado con aceite de lobo, preparado en forma especial, por un destacado machi. apenas ingerido este brebaje, la mujer vomita sus vísceras, que deposita cuidadosamente en una vasija de madera de ciruelillo (una “lapa”) y las guarda ocultas. En cuanto su cuerpo se transforma por arte de magia en un ave zancuda, llamada bauda, remonta el vuelo para cumplir con su cometido cortando las sombras de la noche, con sus gritos desagradables y sobrecogedores, que delatan su presencia y anuncian más de una desgracia; especialmente si alguien tiene la mala suerte de escuchar, al mismo tiempo, un “cadúquen”, que le pronostica su muerte antes de fin de año.

 
Una vez que la voladora, ha cumplido su misión regresa en busca de sus vísceras, que escondió con tanto espero, las ingiere rápidamente, con lo cual recobra su forma humana. Pero, si por desgracia, alguien se las esconde o destruye, conservará por el resto de sus existencia, las características de una bauda, con los atributos de la voladora.

En los aterdeceres podemos observar, en las orillas del mar, a las baudas, que desde los bosques, han venido en busca de alimento. Más, frente a ellas y de acuerdo al mito, nadie puede asegurar, cuál es una bauda de verdad y cuál una voladora, que al no encontrar sus vísceras, no pudo recuperar la forma humana. Por esta imposibilidad para distinguirlas, todas las baudas son sospechosas, temidas y odiadas.
 

La Voladora, a pesar de ser un personaje secundario en la brujería, desempeña un destacado papel, en la intercomunicación de los hombres superiores, que están representados por los integrantes de esta institución. es de suponer, que esta importantísima misión, que le permite violar las leyes naturales, exponga a la voladora, a algún tipo de riesgo, en este caso, la pérdida de sus vísceras y de su condición humana. Este mito nos recuerda el castigo, impuesto por Zeus a Prometeo, cuyas vísceras eran devoradas durante el día por los buitres y regeneradas en el curso de la noche, y todo ellos, por iluminar con su fuego, la mente de los hombres.

miércoles, 20 de enero de 2016

EL TRAUCO


Leyenda de Chiloé

El Trauco, es un hombre pequeño, no mide más de ochenta centímetros de alto, de formas marcadamente varoniles, de rostro feo, aunque de mirada dulce, fascinante y sensual; sus piernas terminan en simples muñones sin pies, viste un raído traje de quilineja y un bonete del mismo material, en la mano derecha lleva un hacha de piedra, que reemplaza por un bastón algo retorcido, el Pahueldún, cuando está frente a una muchacha.




Es el espíritu del amor fecundo, creador de la nueva vida, padre de los hijos naturales. Habita en los bosques cercanos a las casas chilotas.
Para las muchachas solteras, constituye una incógnita que les preocupa y las inquieta. Según opinión de unas, se trata de un horrible y pequeño monstruo, que espanta y de cuya presencia hay que privarse, a toda costa. Otras opinan distinto y manifiestan, que si bien es feo, no es tan desagradable, sino, muy por el contrario, atractivo... Otras en lucha tenaz y permanente, dicen haberlo eliminado de sus pensamientos, en los que alguna vez vibró quemando sus entrañas...

Las madres toman todas las precauciones, para evitar que sus hijas, ya “solteras”, viajen solas al monte, en busca de leña o de hojas de “radal”, para el “caedizo” de las ovejas, ues generalmente es en el curso de estas faenas, cuando “agarra”, o con más propiedad “sopla”, con su “pahueldún”, a las niñas solitarias, pero nunca si van acompañadas, aún de sus hermanitos menores.
El Trauco no actúa frente a testigos...éste, siempre alerta, pasa gran parte del día colgado en el gancho de un corpulento “tique”, en espera de su víctima.
En cuanto obscurece, regresa a compartir la compañía de su mujer, gruñona y estéril, la temida Fiura.
Cuando desea conocer de cerca, las características de su futura conquista, penetra en la cocina o fogón, donde donde se reúne, al atardecer toda la familia, transformado en un manojo de quilineja, que en cuanto alguien intenta asirlo, desaparece en las sombras.
A las muchachas que le tiene simpatía, les comunica su presencia depositando sus negras excretas, frente a la puerta de sus casas.
Todo su interés se concentra hacia las mujeres solteras, especialmente si son atractivas. No le interesan las casadas. Ellas podrán ser infieles, pero jamás con él. Cuando divisa desde lo alto de su observatorio a una niña, en el interior del bosque, desciende veloz a tierra firme y con su hacha, da tres golpes en el tronco de tique, donde estaba encaramado, y tan fuerte golpea, que su eco parece derribar estrepitosamente todos los árboles. Con ello produce gran confusión y susto en la mente de la muchacha, que no alcanza a reponerse de su impresión, cuando tiene junto a ella, al fascinante Trauco, que la sopla suavemente, con el Pahueldún. No pudiendo resistir la fuerza magnética, que emana de este misterioso ser, clava su mirada en esos ojos centellantes, diabólicos y penetrantes y cae rendida junto a él, en un dulce y plácido sueño de amor.... Transcurridos minutos o quizás horas, ella no lo sabe, despierta airada y llorosa; se incorpora rápidamente, baja sus vestidos revueltos y ajados, sacude las hojas secas adheridas a su espalda y cabellera en desorden, abrocha ojales y huye, semiaturdida, hacia la pampa en dirección a su casa.
A medida que transcurren los meses, van apreciándose transformaciones, en el cuerpo de la muchacha, poseída por el Trauco. Manifestaciones que en ningún instante trata de ocultar, puesto que no se siente pecadora, sino víctima de un ser sobrenatural, frente al cual, sabido es, ninguna mujer soltera está lo suficientemente protegida...

A los nueve meses nace el hijo del Trauco, acto que no afecta socialmente a la madre ni al niño, puesto que ambos, están relacionados con la magia de un ser extraterreno; quien no siempre responde al “culme”, lanzado con el objeto de alejarlo y escapar de los efectos de su presencia; o los azotes, dados a su Pahueldún, que debería afectarlo intensamente; como en igual forma a la quema de sus excrementos. Su potencia es tal, que en ciertas ocasiones, nada ni nadie puede detenerlo...