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miércoles, 20 de febrero de 2019

Seres sobrenaturales de la mitologia argentina

Los pueblos originarios crearon sus propias leyendas y mitos con vampiros, sirenas, ogros, un lobisón y hasta un jinete sin cabeza, entre otros seres. Un recorrido por solo algunos de los personajes pintorescos, de la selva a la montaña.

Halloween es una celebración que por estas partes del mundo se asocia más a los disfraces, dejando de lado el resto de la liturgia. Pueden hacer referencia a casi cualquier cosa. Desde personajes históricos o de la cultura pop, a alimentos y animales, pero por mucho tiempo la norma era que fuesen figuras terroríficas, desde fantasmas a vampiros.
Existen miles de seres mitológicos en el país. Algunos representan deidades, otros, fenómenos naturales. Hay guardianes, jueces y víctimas en las profundidades de la selva, la jungla, la montaña y los valles.
Entre estos seres autóctonos -o de la región- existen muchos que poseen ciertas similitudes con representantes foráneos, que gozan de una marcada fama gracias a que inspiraron obras de teatro, novelas y, más acá en el tiempo, películas.
Los pueblos originarios de lo que representa el territorio argentino crean su propia cosmogonía y en sus creencias dejaron seres fantásticos, con su propia riqueza narrativa. Duendes, ogros, sirenas, vampiros, muchos fantasmas e incluso un Yeti vernáculo
.


Fantasmas, de Ushuaia a La Quiaca



Los relatos de fantasmas son comunes a todas las culturas desde la antigüedad. En el caso de las Almas Perdidas tienen diferentes nombres y apariencia según la etnia o la región. En Santiago del Estero se las describe como mujeres sin ropa y trenzas larguísimas, que lloran sin consuelo en los caminos y que expían un amor incestuoso. En el norte, está la Almita, que vaga por el mundo y aparece por las noches, especialmente en el día de los muertos cuando se arrima a las casas con un silbido triste. En la tradición mapuche, se las conoce como Alhué, que no es otra cosa que el alma que se desprende del cuerpo.
La Macachera es un fantasma guaraní, que acompaña en silencio a los viajeros durante sus caminatas, aunque también está Mbogua, el alma animal de las personas que se queda vagando por los lugares preferidos del muerto. Póra es la más maligna de todas las representaciones de esta parte del país, que deambula por allí causando sustos mortales, en especial los lunes por la noche y los viernes de luna llena.
Los mitos de la Llorona y la Viuda habitan en diferentes regiones, aunque una se viste de blanco y la otra de negro. Sus historias son similares, habitan los caminos, se acercan a los hombres, en un caso para robarles, en el otro para acompañarlos en su recorrido.


Duendes: Anchimalén, Bachila, Delgadín, Imbunche, El Pombero y otros

Existen diferentes versiones, algunos más asimilados a las versiones que llegaron con los colonizadores; otros, con un corte netamente local, como el Anchimalén o Cherufe. Este mito araucano posee la forma de enano y se parece a un bebé y puede transformarse en una llama, una especie de fuego fatuo que se aparece en los caminos, techos de las casas y árboles. En Salta y Tucumán se lo conoce como El Bachila y si bien se le vio con diferentes ropajes suele llevar sombrero y hacer travesuras, como tirar piedras y desordenar la casa.


Por su parte, Delgadín habita en los Valles Calchaquíes y siempre lleva su flauta de húmero de cóndor y se esconde en los árboles de donde sale para proteger a los animales o perseguir alguna muchacha. El Iñakanguaja pertenece a la mitología mbyá-guaraní y es un "duende" que habita en los barreros, los lugares a los que asisten los animales para lamer sal. El Imbunche es un ser araucano de apariencia desagradable y que, al parecer, son niños que al ser robados por brujos durante sus primeros meses de vida se convierten en sus lacayos.
Los tobas orientales los llaman Komalta Lek, los mocovíes -por su parte- tienen en Koonase, una "enana" maldita que se le aparece a los cazadores a la hora de la siesta para tener relaciones sexuales y luego torturarlos; la mitología mbyá-guaraní le teme a Mbai.
Si hay un duende que trascendió por su fama en la región guaraní es El Pombero, que se lo pinta como feo, morocho o negro y peludo y siempre anda con su sombrero de alas anchas. Este protector de las aves mora en los troncos de los árboles y durante la siesta busca a los niños que osen cazar pajaritos para amedrentarlos. En el Chaco aseguran que tendría también preferencia por la sangre de los menores y que los cuelga de un árbol luego de vaciarlos. Como otros personajes mitológicos, también deja que la lascivia lo domine y visita a algunas mujeres casadas -cuando los maridos se van de copas- y solteras -es capaz de apedrear a los pretendientes-.


Otro popular personaje es El Sombrerudo, que habita en Catamarca, que también disfruta de golpear a los jóvenes a la hora del descanso diurno y acechar damiselas durante la noche. Dicen que Yasí-Yateré es hermoso, rubio, de ojos azules, musculoso y barbudo, que recorre los campos de la mesopotamia desnudo, con su sombrero de paja y su bastón de oro, donde reside su poder.
Los habitantes de la Patagonia tienen a Sompaz Hué, que mora en el fondo de los grandes lagos, y sale cuando se van a producir tragedias. Los araucanos hablan de Tinguiritas, los enanitos de los bosques, que serían una especie de mineros -a lo Blancanieves- que viven entre las montañas.


Brujas



Sí, que las hay, las hay y en todas las culturas. En el norte, básicamente, se respeta la concepción europea y se la presenta como una señora muy mayor, piel arrugada, boca sin dientes, narigona y con verrugas. Claro, también suele viajar en una escoba.

El Chilludo o el Yeti argento


Gregorio Álvarez, historiador que contribuyó a la permanencia de las cultura neuquina y por su legado se nombró a un dinosaurio en su honor -el Alvarezsaurus-, documentó su primera aparición, a mediados del siglo pasado en el pueblo de Colo Michi Co. De acuerdo con el relato, un joven perdió el juicio luego de observarlo. Este personaje de origen pehuenche es descripto como un hombre muy grande, cubierto de pelo y que se caracteriza por saltar y correr por laderas y cañadones.

Los vampiros vernáculos



Para los chorotes -pueblo originario de ambas orillas del río Pilcomayo, en Argentina, Bolivia y Paraguay- existió una hermosa fémina, llamada Ehéie, que transgredió el tabú de ingresar al monte durante la menstruación y por esto se convirtió en un ser del mal, que anidó en su estómago a serpientes que mordían a todos aquellos que se acostaban con ella. Cuando descubrieron que era culpable de tantas muertes, la quemaron viva en el monte, aunque sobrevivió para convertirse en un vampiro y salir volando, no sin antes asegurar que se dedicaría siempre a chuparles la sangre.
En el otro extremo del país, los mapuches tuvieron en Pihuchén un ser que tiene diferentes representaciones, desde rana alada hasta una serpiente con dos cabezas. Una de las versiones lo representa como un vampiro, que ataca a aquellos que duermen al aire libre. Cuando el calor es intenso se refresca adhiriéndose a la corteza de los árboles y cuando se va estos quedan manchados de rojo por la sangre de sus víctimas.


El Futre, el Jinete sin cabeza del Puente del Inca


La leyenda de Sleepy Hollow es archiconocida, más después de la película que tuvo a Johnny Depp como protagonista. Esta historia se centra en el famoso Puente del Inca mendocino, aunque existen varias versiones. La más popular asegura que un inglés de clase alta perdió todo en el casino de la zona, desconsolado se dirigió hasta esa zona para desaparecer y reaparecer como un ánima. Su nombre, futre, se lo debe a su atuendo, debido a que en Cuyo se llama así a toda persona elegante. La otra versión reza que era un peón del ferrocarril que fue decapitado por el amante de su esposa en la estación de Puente del Inca. Se dice que deambula por allí, con la cabeza en su mano y un hacha en la otra. En ambos casos, puede aparecer arriba de un caballo.

El Lobizón

Esta leyenda tiene orígenes greco-latinos, Cervantes la nombra en su obra Persiles y Segismunda y está instaurada en casi todo el globo. En Argentina es especialmente fuerte en Corrientes y Misiones. Existen diferentes versiones, pero la más popular es la del séptimo hijo varón -que además haciendo caso a otra tradición local debería ser ahijado del presidente de turno-, aunque en algunos lugares, como Formosa, se habla de la séptima hija mujer (aunque, en este caso, se dice que esta se convierte en bruja).


La persona suele transformarse los viernes o martes a la medianoche. Se alimenta de cerdos, gallinas y de la carroña de los cementerios, aunque de vez en cuando almuerza un niño no bautizado. En su forma humana suele ser una persona alta, escuálida, de piel amarillenta y con un olor nauseabundo.


Sirenas en ríos y lagunas


Dicen que en río Dulce, de Santiago del Estero, habita un ser mitad mujer, mitad pez, que suele acicalar su cabellera rubia con un peine de oro o un espinazo de pescado. Para algunos llama a la abundancia; para otros solo seduce jóvenes para llevárselos hasta al fondo del río. Lo chiriguanos temen a Mboiwuju, la hermosa mujer-serpiente que tampoco tiene piedad de aquellos que enamora en el agua.


Otros rincones donde se produjeron 'avistamientos' de sirenas son la ciénaga de Animaná -San Carlos- y la laguna de Brealito -Seclantas-, ambas en Salta. Los visitantes de la Laguna Brava, Catamarca, y del río Dulce, Córdoba, también pueden tener la suerte o la desgracia de cruzarse con ellas. En Bahía Blanca existen relatos que la describen como rubia y tez muy blanca. Los wichí describen a Wajatneol, mitad hombre y mitad pez, como el dueño de los peces.


Ogros y ogresas

Los mocovíes y los tobas poseen mitos sobre ogresas similares. Una mujer a la que se le despierta un hambre atroz y luego de comer animales sigue con su familia. Los pobladores le tienden una trampa y fallece. En el primer caso se la conoce como Nesogoy, en el segundo es Nsoe, que tras su muerte dio vida a la primera planta de tabaco justo donde fue enterrada. Los mocovíes hablan de Noweté, otra ogresa 'diabólica'. Los tobas, además, creen en Simialche, un ogro que un día tuvo un ataque de hambre y comenzó a arrancarse pedazos de pierna para alimentarse hasta que ésta le quedó puro hueso y lo afiló como arma, que utiliza contra las personas de improviso y para huir.
Los chorotes acusan a Tesexmataki de ser el responsable de devorar la parte de la Luna que no se ve durante el cuarto menguante, además de arrasar con aldeas enteras por su voracidad.


Chancha con cadenas



Si bien no es fácil realizar un paralelismo con otro ser, su simple nombre la valida como material para disfraz. Según los expertos habita en Quilino, una localidad cordobesa, y se aparece por las noches cerca de la estación de tren y corre entre los rieles realizando un sonido ensordecedor.


Gigantes

Existen diferentes seres que se los conoce por su altura desmedida. Uno de ellos es Kataló o Nkalga Ltá, un dios de origen toba que envía medicinas a las personas; Caá-Porá habita en las profundidades de la selva guaraní, a su figura peluda se la suele ver fumando su pipa hecha de un cráneo y tibia humanos y cualquiera que se cruce con él será devorado de pies a cabeza, excepto sus vísceras. Esas no les agradan.

viernes, 22 de septiembre de 2017

Huayrapuca

uayrapuca o Hayra Puca - literalmente viento colorado en quichua. ya que se la representa como un torbellino de color rojo.

Deidad femenina de los diaguitas calchaquíes, madre de los vientos, cuya apariencia y simbología resultan múltiples y misteriosas. Es la madre de Shulco, el Viento, prima hermana de Huayra Muyu, el remolino, y pariente de Illapa, el rayo, viene a ser la diosa o espíritu del aire. Habita en las altas cumbres de la cordillera de los Andes.

Algunos la describen como un ser bicéfalo y hasta tricéfalo. En un extremo de su cuerpo tiene una monstruosa cabeza de dragón y en otra una cabeza de serpiente. También la describen con una cabeza de guanaco en una punta y renacuajo en la otra. Su figura en antropomórfica. Otras versiones la describen como una bella mujer de cabellos negros cubierta con un manto rojo hecho con el polvo rojizo que levanta de los cerros de los valles calchaquíes.
Dicen que puede hacer el bien pero también el mal, cuando se enoja destruye las cosechas o trae terribles sequías.

Tiene un terrible enemigo, Puyuspa, dios de las nubes con agua o la tormenta, con el cual se trenza en feroces peleas.

Recorre las altas llanuras secando las plantas y matando animales de sed. Se la auyenta dibujando cruces de ceniza y agua en las puertas o los patios de las casas.
Le gusta mucho coquear de la coca que le roba a los arrieros cuando pasan por su territorio.

Algunos dicen que sólo es benígna cuando se lleva las tormentas perjudiciales en los valles.

Forma una trilogía con Huayraritu (El viento Blanco) y con Huayrayana (viento negro - la muerte).

martes, 22 de septiembre de 2015

Huayrapuca

Huayrapuca o Hayra Puca - literalmente viento colorado en quichua. ya que se la representa como un torbellino de color rojo.
Deidad femenina de los diaguitas calchaquíes, madre de los vientos, cuya apariencia y simbología resultan múltiples y misteriosas. Es la madre de Shulco, el Viento, prima hermana de Huayra Muyu, el remolino, y pariente de Illapa, el rayo, viene a ser la diosa o espíritu del aire. Habita en las altas cumbres de la cordillera de los Andes.
Algunos la describen como un ser bicéfalo y hasta tricéfalo. En un extremo de su cuerpo tiene una monstruosa cabeza de dragón y en otra una cabeza de serpiente. También la describen con una cabeza de guanaco en una punta y renacuajo en la otra. Su figura en antropomórfica. Otras versiones la describen como una bella mujer de cabellos negros cubierta con un manto rojo hecho con el polvo rojizo que levanta de los cerros de los valles calchaquíes.
Dicen que puede hacer el bien pero también el mal, cuando se enoja destruye las cosechas o trae terribles sequías.
Tiene un terrible enemigo, Puyuspa, dios de las nubes con agua o la tormenta, con el cual se trenza en feroces peleas.
Recorre las altas llanuras secando las plantas y matando animales de sed. Se la auyenta dibujando cruces de ceniza y agua en las puertas o los patios de las casas.
Le gusta mucho coquear de la coca que le roba a los arrieros cuando pasan por su territorio.
Algunos dicen que sólo es benígna cuando se lleva las tormentas perjudiciales en los valles.
Forma una trilogía con Huayraritu (El viento Blanco) y con Huayrayana (viento negro - la muerte).

viernes, 26 de junio de 2015

Nahuelito



Nahuelito es una supuesta criatura acuática desconocida que, según la creencia popular, habita en las aguas del lago Nahuel Huapi,1 cuerpo de agua dulce de origen glaciar destacable por sus 557 km² de superficie y 464 m de profundidad máxima conocida, compartido por la provincia del Neuquén y la provincia de Río Negro, ambas situadas en la Patagonia argentina.

Al igual que Nessie, su equivalente escocés, recibe su nombre del cuerpo lacustre que supuestamente habita, aunque su existencia nunca ha sido confirmada, a pesar de las búsquedas sistemáticas realizadas y la aparición ocasional de fotografías y videos de dudoso origen o fuente publicadas en medios de comunicación regionales

El origen de la leyenda actual se cree que remonta a relatos indígenas previos al periodo de la conquista de América. Los primeros exploradores obtuvieron de los nativos del lugar leyendas acerca de encuentros ocasionales con monstruos acuáticos

domingo, 21 de junio de 2015


El Chonchón, Chon-chon, Quilquil o Tué-tué es una criatura perteneciente a la mitología mapuche, y posteriormente asimilada a las mitología chilena y de algunas regiones de Argentina.
Cuenta la leyenda que el chon-chon es una presencia maligna y muy temida en las zonas rurales de Chile y parte de Argentina. El miedo a esta criatura se debe a que ésta sería realmente un Calcu (mapuche que practica el mal con espíritus), o una bruja o brujo poderoso que conoce el secreto de los Calcu sobre al misterioso poder de volar transformados en el temido Chon-chón.

El Calcu o el brujo/bruja realizaría la transformación en Chon-chón untándose una mágica crema en la garganta.

Esta mágica crema haría que se le desprenda la cabeza del resto del cuerpo, adquiriendo esta un plumaje, garras afiladas y grandes orejas que se transformarían en alas para poder volar; y si lo desea y es poderoso, incluso podría realizar una transformación completa para adquirir la forma de una especie de búho o lechuza. Así podría dejar el cuerpo en su casa y realizar fácilmente sus actividades malígnas.



En el caso de los brujos o brujas, al momento de comenzar el vuelo además recitarían la siguiente frase Sin Dios ni Santa María, con lo cual el diablo les otorgaría más poder, para así lograr esta transformación; pero si por equivocación recitan otras palabras, sufriría una gran caída.

Al transformarse el Calcu dejando su cuerpo en su casa, debe siempre recordar que es necesario tener otro mágico ungüento para volver a su forma humana. Si se le perdiera, ocultara o destruyese su ungüento, el Chonchón volaría en picada hacia el suelo para matarse, ya que no soportaría el destino de quedar transformado para siempre en Chonchón; y en el suelo solo quedaría el cadáver de una lechuza o búho.

La transformación a Chonchón la realizarían siempre de noche, aunque su presencia sería delatada por su fatídico y temido grito de "tué, tué". El principal objetivo de la transformación en Chonchón sería para obtener agilidad para moverse. Mediante esta forma se dirigirían hacia las reuniones que realizarían estos tipos de calcu o brujos/brujas. Igualmente como Chonchón recorrerían los lugares donde desearía hacer daño o enfermedad, revoloteando alrededor de la casa, o en el peor de los casos entraría a la habitación del enfermo, donde lucharía con el espíritu del enfermo; para que este no pueda protegerse y así el Chonchón pueda tranquilamente chupar su sangre; lo que al poco tiempo podría ocasionar la muerte del enfermo si no se actuara rápidamente. Es por ello que cuando los campesinos escuchan el gritos persistentes de tué, tué, significa que el odiado Chonchón ha salido a anunciar que se puede producir una futura muerte de algún ser querido.


viernes, 12 de junio de 2015

El Ucumar


Es un ser con apariencia de hombre petiso y panzón. [El Ucumar] Tiene el cuerpo todo cubierto de pelos con manos y pies muy grandes. Se dice que posee una fuerza extraordinaria y que sus gruñidos ensordecen. Se lo ha visto en la zona de pedemonte, por lo que se piensa que vive en cuevas de las montañas.
En Salta, se intentó ubicar a los ucumari conocidos como los únicos osos de Sudamérica, que habitaron, según se cree, hace miles de años. Tenían un collar blanco y todas las características de los úrsidos europeos o de Norteamérica. También se cree que el oso de anteojos, difundido en parte de América del Sur pudo haber sido el inspirador de este particular ser mitológico. [Oso de anteojos]

El Dr. Manuel Lizondo Borda, en su Estudio de las, Voces Tucumanas, (Derivadas del Quichua), explica así este vocablo: "Llamábase así a un hombre casi bestial, feo, peludo, que vivía en los montes tucumanos, hace varios anos, y que ocupó mucho la atención pública hasta que fue preso por las autoridades: Se le atribuían raptos de muchachas. (Con este nombre se asustaba a los chicos, para quienes significaba algo así como el monstruo)".

Ucumar: es voz quichua y aymara y significa en ambos idiomas: Oso.
 

 Con sus constantes aportes, el señor Marcelo Mirabal, de Jujuy, nos envió esta versión un tanto distinta de las oídas hasta el momento, diciendo que en la zona de las Yungas es muy conocido el Ucumar, al que también se le llama “UKUMAN”. En este caso, disintiendo con Lizondo Borda, enuncia que proviene de la voz quichua y quiere decir “cuerpo, parte material de un ser animado”. Eso es lo que era : sólo un cuerpo. Un cuerpo horrible sin alma aparente. Las cosas tan feas tienen prohibido rondar por el abanico de los sentimientos. Y era mujer, cubierta de pelos negros, largos, sucios, duros, pero elásticos. De las líneas de su rostro sólo se destacaban dos ojos pequeños, intensos, oscuros y hundidos. Los pelos que le nacían en la frente caían sobre la nariz y la boca, separados apenas por bufidos y manotazos a uno y otro lado. La boca era un tajo enorme y baboso, y los dientes salidos, aislados unos de otros, cada cual con su propio ángulo.
Si tenía senos o no era cuestión de polémica entre los habitantes de la aldea, mitad selva mitad andes.
Cuando nació, su padre quiso ahogarla. La madre, la protegió entre sus brazos y no la abandonó nunca. Tuvo más amor por el pequeño monstruo que por sus cinco hermosos hijos anteriores. Por su celo y por su pena fue quedando sola y enfermó. Mientras agonizaba, con más fuerza que nunca abrazó y miró a ese cuerpo extraño que ella había parido.

Arrancaron de su cuerpo, rígido ya el engendro que bramaba y aullaba. Quiso la suerte que fuera arrojada a un rincón de la enorme choza, hasta tanto se cumplieran los ritos funerarios con la madre. Cuando regresaron los hermanos y el padre sin saber que hacer, entre los murmullos de la otra gente, la encontraron acurrucada y lanzado sonidos extraños, como si llorara. No fue por misericordia que salvo la vida, Se había miedo en la choza.


Como no se le veían órganos genitales, pero sus piernas se manchaban de rojo cada luna, fue la “ucumara”.

Se hizo enorme, hosca y gruñona y al parecer, temerosa.

Uno de los hombres de la aldea, de su mismo tiempo, entre crepúsculos y soledades se acercaba furtivo a la aldea- choza con creciente asiduidad. No temía ni lo inmutaban los gruñidos y saltos ostentosos con que la “ucumara” retribuía sus visitas, que eran breves, pero tensas. Un día le arrojó frutas y otro día un trozo de carne humana. La tribu devoraba a los prisioneros de guerra y el dueño del enemigo muerto era el dueño del banquete. La “ucumara” comió y no dejó restos. Estaba entendido entonces que apreciaba el obsequio y por consiguiente el hombre lo repitió tantas veces como pudo, recibiendo en pagos gruñidos más suspirados, saltos menos agresivos.

Un día la aldea en pleno se encaminó al río distante, para cumplir la ceremonia anual de adoración a la creciente tumultuosa y atronadora que traía el deshielo de las cumbres blancas. El hombre regresó, eligiendo rincones para no ser visto y luego de una lucha feroz, violó a la “ucumara”.

A partir de entonces su hosquedad fue total y su furia aumentó. Odió a los hombres y mundo circundante. Las piedras de su choza desaparecieron, arrojadas con increíble fuerza contra todo ser viviente que se aproximara.

Cuando no tuvo más piedras, huyó.


Regresó una tarde tormentosa y raptó a su violador sin que nadie se atreviera a detenerla, menos aún la víctima, vencida su resistencia a golpes y arrastrado de una pierna por los peñascos y huaycos hasta la pétrea guarida donde, imaginamos, llegó mas muerto que vivo. Allí tuvo que elegir entre la vida y las nupcias: escogió el amor, y por un tiempo su ritmo fue el ritmo de la “ucumara” que, ya grávida y desconcertada, con el abdomen hinchado y palpitante, pensaba más en sí, que en su complaciente prisionero. Un día creyó encontrar oportunidad, cuando el monstruo gemía con los dolores del parto.

Huyó de la caverna, rápido y temeroso, pero la “ucumara” entre rugidos y dolor, lo alcanzó. Le arrancó la cabeza y arrastró el cuerpo de su amor hasta la caverna. Entre llantos y convulsiones se lo comió.

Poco después nació otra UCUMARA, toda cubierta de pelos, negros, duros, pero elásticos, de la cabeza a los pies. Amamantó a su hija, le enseñó a comer carne roja y cuando el retoño ya cazaba con sus manos, con un rugido del alma, murió de muerte sencilla y se fue al cielo de los monstruos, en la paz de la montaña.

La leyenda se bifurca a partir del nacimiento del UCUMAR . Una vertiente afirma que el llanto del monstruo, por la muerte de su madre, era tan fuerte y desgarrados que llegó a los oídos de Wiracocha – espuma de mar- dios blanco de largas barbas rubias que gobernaba el Cuzco ( El Imperio Inca se extendía desde Peru hasta casi el centro de Argentina ) y para calmar su pena, le prometió la inmortalidad. Otro venero mitológico sostiene que Wiracocha se presentó al ucumar y para castigarlo por sus crímenes y lascivia, le dio la vida eterna vagando por los cerros y selvas. Así también lapidan a los violadores sobre quienes pendía la permanente amenaza de ser devorados por el ucumar.

lunes, 1 de junio de 2015

Cuervo de tres patas

Mitologia

Esta criatura esta presenten tanto en la mitologia argentina, como en la mitologías y artes folclóricas de regiones como Asia, Asia Menor y el África del Norte. La criatura tambien se encuentra presente en la mitología egipcia, donde aparece en murales, llamado Zent. También ha sido encontrada en monedas antiguas de Licia y Pamphylia.


En mitos de Asia del este, la Criatura comúnmente es asociada con el sol .

También, se ha encontrado algunas figuras parecidas al mismo en la cultura maya y azteca.


jueves, 30 de abril de 2015

Mikilo

mitologia argentina

Deidad conocida en las provincias argentinas de La Rioja, Catamarca, Tucumán, Santiago del Estero y Salta, según se cuenta es esquivo y poco sociable, se lo reconoce por su grito ululante, casi como un lamento en la noche, deja una pisada desconocida, que se parece a la de un gallo.

Algunos lugareños lo describen como un animal demoníaco, que tiene la mitad de cuerpo humano, y la otra como de perro y patas de gallo, manos enormes y una larga cola emplumada, no siempre ataca a los hombres, comúnmente los espía.



El huraño Mikilo cambia de fisonomía cuando quiere. Los catamarqueños aseguran que vuelan al ras de la tierra y los tucumanos los describen como un hombrecito de ojos fosforescentes que, con garras de buitre en lugar de pies, roba a los bebés.

Los salteños creen que el Mikilo es así porque, no habiendo cumplido un pacto hecho con Zupay, el diablo, éste lo castigó volviéndolo un monstruo que ahora llora su desventura y se desquita con los seres humanos.

viernes, 10 de abril de 2015

YAGUARETÉ-ABÁ

Mitologia

Mito común del nordeste argentino y el Gran Chaco que hace referencia a un brujo que se convierte en un YAGUARETÉ. Su raíz se halla en la adoración que estos pueblos tenían por estos animales.

La leyenda cuenta que se trata de brujos que mediante el uso de un cuero de jaguar y sahúma con plumas de gallina serían capaces de desprenderse de sus pieles y transformarse en una criatura mitad jaguar y mitad humano.

En un matorral se empiezan a revolcar de izquierda a derecha sobre el cuero, rezando un credo al revés mientras cambian de aspecto. Salen entonces de caza, y ya devorada la presa, retornan a su forma primitiva, realizando la- misma operación, pero ahora en sentido inverso (es decir, de derecha a izquierda).





Supuestamente las extremidades corresponden a un ser humano mientras que la espalda es ancha y sin pelo. Se lo describe normalmente como un yaguareté de rasgos comunes con una dimensión mayor y un carácter asesino. También se le da la característica de carencia de pelo en la frente y una cola muy corta o incluso sin cola. Se alimenta de carne humana, de mula o de vaca. Era muy temido ya que supuestamente saqueaba los ranchos, por lo que se consideraba un animal nefasto, secuestraba y obligaba a las mujeres jóvenes a limpiarlo. Si uno es capaz de quitarle el cuero y escupirle tres veces en la cara el brujo queda ciego y vulnerable a un ataque. Al morir toma de inmediato forma humana.

Para matarlo se necesitan balas o un machete que hayan sido bendecidas, tras matarlo debe de decapitarse.

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miércoles, 8 de abril de 2015

CULEBRÓN (VIBORÓN)




Perteneciente a la mitología argentino-chilena.

Se le describe como una criatura que recuerda a una gran serpiente de cuerpo grueso y alargado, mayor a 2 metros de largo; pero a diferencia de las serpientes u otro reptil, ella sería peluda, presentando un pelaje de color negro y fino a veces similar a plumas, y una cabeza muy grande con ojos rojizos, que producto del cabello, se asemejaría a una cabeza de ternero, cordero o de caballo con larga melena.

La tradición rural dice que la gran serpiente peluda trajina principalmente de noche, aunque a veces lo hace de día. En estado salvaje atacaría a los caminantes y arrieros, incluso llegando a devorarlos cuanto los encuentra a su paso; y por ello siempre se debe evitar los lugares donde se sabe que habitaría. Se dice que esta criatura suele vivir en madrigueras, cumpliendo en algunas de ellas la labor de guardián de algún misterioso "entierro" (tesoro enterrado).

Para alimentarse, el culebrón tendría el poder mágico de sugestionar y atraer con la mirada a su víctima, aunque este a larga distancia, ya sean personas o animales; y cuando esta muy hambrienta, con una gran fuerza, es capaz de absorber a los animales enteros, porque su estomago es inmensamente grande.

lunes, 6 de abril de 2015

SACHÁYOJ

mitologia argentina

Es un ser mítico perteneciente a las culturas Quichua y gauchesca de Argentina, en especial en la Provincia de Santiago del Estero.

Se traduce como "Señor del bosque", siendo el numen tutelar o protector de la vegetación natural y, en especial, de los árboles.

Al Sacháyoj es un ser que se le imagina con diversos aspectos: como un hombre barbudo y de cabellos largos cubierto o camuflado con la hierba llamada sayasta o barba de monte, o como un gaucho montando una mula negra la cual lleva ricos arreos adornados con metales y piedras preciosas, otras veces "se le ha visto" como un anciano cubierto de hierbas, o como un ser cuya cabeza y tronco es el de un anciano y cuyas extremidades son las de un animal ( puma, yaguar, guazuncho, zorro), en otras ocasiones se considera que puede aparecer como un animal gigantesco ( conejo, guazuncho, vizcacha); casi protéico en cuanto representa diversos aspectos de las forestas chaquenses, también se le supone como un arbusto con rostro humano.



Se dice que El Sacháyoj suele llevar un morral o una yisca o bolsa con miel de abejas lechiguanas, hidromiel o mulitas con los cuales obsequia al ser humano valiente que se le aproxima y le acepta respetándole. Las descripciones de este numen consideran que emite sonidos semejantes al golpe de un hacha atrayendo con esto a los hacheros y meleros hacia las selvas en donde los hace extraviar. Se nutre con frutos y animales silvestres y suele deambular veloz y fácilmente aún entre las más densas forestas y espesuras haciendo desaparecer a los perros que le intentan perseguir.