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martes, 4 de octubre de 2016

Los Nueve Desconocidos de Ashoka: misteriosa sociedad secreta de la India

Portada - Ilustración de varios encapuchados de identidad desconocida. (wallpapercave.com)
Existe en la India una leyenda muy extendida acerca de una organización secreta que supuestamente poseería una inmensa cantidad de avanzados conocimientos en su poder. Se cree que la sociedad de los Nueve Desconocidos habría sido fundada hace más de dos mil años, y se sospecha a menudo que podrían haber manipulado las tendencias sociales y políticas a lo largo de los siglos para alcanzar sus metas personales. Pero esta organización tan secreta, ¿es una realidad o una mera leyenda?

La leyenda original

La sociedad de los Nueve Desconocidos fue fundada por el emperador Ashoka poco después del 226 a. C. Ashoka era nieto del legendario emperador que unificó el subcontinente indio, Chandragupta, y estaba ansioso por defender el legado de su abuelo y conservar su imperio. En la región comprendida entre Calcuta y Madrás, los Kalinga se rebelaron contra el poder imperial, lo que condujo a una guerra sin cuartel. Se cuenta que el ejército de Ashoka, muy superior en número, habría dado muerte a 100.000 guerreros Kalinga y deportado a más de 150.000 habitantes de la región. Pero a pesar de haber ganado la guerra, Ashoka estaba horrorizado por la matanza que había ocasionado su victoria. Desde entonces, juró renunciar para siempre a la violencia.
Relieve indio de Amaravati, distrito de Guntur (India). La figura central podría representar al emperador Ashoka. (CC BY SA 3.0)
Relieve indio de Amaravati, distrito de Guntur (India). La figura central podría representar al emperador Ashoka. (CC BY SA 3.0)
El emperador Ashoka es conocido principalmente por su conversión al budismo y sus esfuerzos por extender esta religión pacifista por la India, Malasia, Ceilán e Indonesia. Su labor contribuyó al posterior auge del budismo en China, Nepal, Tíbet y Mongolia. Ashoka era un vegetariano declarado, pero no obligaba a los demás a imitarle. De hecho, era increíblemente tolerante con las demás sectas religiosas. Sí prohibió, sin embargo, el consumo de alcohol.
    Lo que es aún más importante es que “renunció a la idea de intentar integrar a los pueblos rebeldes, declarando que la única conquista verdadera consistía en conquistar los corazones de los hombres observando las leyes del deber y la piedad, ya que su Sagrada Majestad deseaba que todas las criaturas vivientes disfrutaran de seguridad, paz y felicidad, y fuesen libres de vivir como gustasen” (Pauwels y Bergier). Tan fuerte era el compromiso del emperador con esta misión que buscó impedir que sus súbditos enfocaran sus inteligencias en perpetrar malas acciones, particularmente aquellas relacionadas con la guerra. La tarea de recopilar, conservar y asimilar todos los conocimientos era demasiado grandiosa para un solo emperador, más aún a causa del resto de compromisos que requería gobernar un imperio. De modo que Ashoka hizo llamar a nueve de las mentes más brillantes de la India de la época. Por razones de seguridad, nunca se hizo pública la identidad de estos hombres. Unidos, estos genios formaron una sociedad secreta que acabaría siendo conocida como los Nueve Desconocidos.
    El enviado de Ashoka declara la paz. Ilustración de la ‘Historia de las Naciones’ de Hutchinson. (Public Domain)
    El enviado de Ashoka declara la paz. Ilustración de la ‘Historia de las Naciones’ de Hutchinson. (Public Domain)
    La nueva organización se dispuso a recopilar todos los conocimientos científicos posibles, desde ciencias naturales a psicología, pasando por la composición de la materia. Temiendo que si el hombre de a pie recibía conocimientos científicos los emplearía para la destrucción, sólo a los Nueve Desconocidos se les permitió estudiar y desarrollar teorías científicas y tecnología. Para cumplir más eficazmente esta abrumadora tarea, se encargó a cada uno de los nueve un libro específico que deberían revisar y actualizar hasta finalmente perfeccionar su contenido. Cuando uno de los nueve no podía llevar su labor a buen término –ya fuera por su deseo de retirarse, salud delicada o muerte– esta obligación era transmitida a un nuevo sucesor elegido para ello. El número de miembros de esta sociedad siempre debía ser nueve. Así ha sido como la hermandad de los Nueve Desconocidos habría perdurado supuestamente durante más de 2.000 años.

      El libro de 1923

      Las conjeturas y especulaciones sobre el contenido de cada uno de estos nueve libros son muy diversas. Talbot Mundy, un escritor inglés, publicó en 1923 un libro titulado The Nine Unknown Men (‘Los Nueve Desconocidos’), que contenía una lista de los nueve libros de la secta. Esta lista ha acabado por ser aceptada de forma más o menos generalizada por los estudiosos de esta sociedad secreta:
      1. Propaganda: El primer libro trataba sobre las técnicas de propaganda y guerra psicológica. “La ciencia más peligrosa de todas es la que permite moldear la opinión de las masas, ya que puede permitir a cualquiera gobernar el mundo entero,” en palabras de Mundy.
      2. Fisiología: El segundo libro hablaba de fisiología, explicando cómo matar a una persona con un simple toque (conocido como el ‘toque de la muerte’) mediante la simple inversión de un impulso nervioso. Se rumorea que el arte marcial del Judo es el resultado de “filtraciones” de este segundo libro.
      3. Microbiología: El tercer volumen se centraba en microbiología y biotecnología.
      4. Alquimia: El cuarto versaba sobre alquimia y la transmutación de los metales. Según cierta leyenda, en épocas de sequías prolongadas, los templos y organizaciones religiosas más relevantes recibían grandes cantidades de oro cuya procedencia se mantenía en secreto.
      5. Comunicación: El quinto libro incluía el estudio de todos los medios de comunicación, tanto terrestre como extraterrestre, lo que implicaría por tanto que los Nueve Desconocidos estaban al corriente de la presencia alienígena en la Tierra.
      6. Gravedad: El sexto libro estaba centrado en los secretos de la gravitación, y daba instrucciones reales para construir los antiguos Vimana védicos (como el Vaimānika Shāstra, antigua tecnología aeroespacial).
      7. Cosmogonía: El séptimo trataba sobre cosmogonía y cuestiones relacionadas con el Universo.
      8. Luz: El octavo era un estudio sobre la luz, en concreto de su velocidad y de cómo utilizarla como arma.
      9. Sociología: El noveno y último libro hablaba de sociología. Incluía normas para la evolución de las sociedades y los medios para prever su decadencia.” (Mundy parafraseado por Ancient Explorers)

      ¿Mito o realidad?

      ¿Es auténtica la leyenda de los Nueve Desconocidos? Ashoka podría muy bien haber pedido a nueve sabios de identidad desconocida acumular conocimientos científicos, concretamente con vistas a su aplicación en la guerra. Fue aquélla una época muy agitada, y se sabe que otros emperadores habían emprendido iniciativas similares. Los Nueve Desconocidos habrían explorado las tácticas de batalla, métodos de entrenamiento y tecnologías de diversos imperios: armas, manufacturas, monta de caballos y elefantes, e incluso uso de la pólvora. No obstante, resulta difícil creer en la existencia de un antiguo grupo de nueve personas que hubiera vivido en secreto durante más de 2.000 años controlando los acontecimientos a nivel mundial desde las remotas junglas de la India sin saber nada de los modernos aparatos, tecnología e infraestructura. Para muchos, esta leyenda no es más que precisamente eso: una simple leyenda.
      Imagen de portada: Ilustración de varios encapuchados de identidad desconocida.

      lunes, 27 de abril de 2015

      De acuerdo a una antigua leyenda Hindú...


      De acuerdo a una antigua leyenda hindú...

      ...Hubo una vez un tiempo, en el que todos los seres humanos eran dioses, pero ellos abusaron tanto de su divinidad que Brahma, el dios supremo, decidió quitárselas y esconderla donde nunca la pudieran encontrar.

      La pregunta era ¿donde esconder su divinidad?. Así que Brahma convocó una junta con los dioses para que lo ayudaran a decidir. "Podemos enterrarla en lo profundo de la tierra", dijeron los dioses. Pero Brahma respondió, "No, eso no funcionará porque los humanos cavarán en la tierra y la encontrarán." Entonces los dioses dijeron: "Podemos hundirla en el océano más profundo." Pero Brahma respondió, "No, allí no, porque ellos aprenderán a bucear en el océano y la encontrarán." Entonces los dioses dijeron: "Vamos a llevarla a la cima de la montaña más alta y esconderla allí." Pero una vez más Brahma respondió, "No, allí no, porque eventualmente subirán a cada montaña y una vez más tomarán su divinidad." Entonces los dioses dándose por vencidos dijeron: "No sabemos dónde esconderla, porque parece que no hay lugar en la tierra o en el mar que los seres humanos no puedan con el tiempo a alcanzar."

      Brahma pensó durante mucho tiempo y luego dijo, "Esto es lo que vamos a hacer. Vamos a ocultar su divinidad en la profundidad del centro de su propio ser, ya que los seres humanos nunca pensarán en buscarla allí."

      Todos los dioses coincidieron en que ese era el escondite perfecto, y el hecho se hizo. Y desde ese tiempo los humanos han estado yendo arriba y abajo de la tierra, cavando, buceando, escalando, y explorando - en busca de algo que está dentro de sí mismos.

      martes, 21 de abril de 2015

      Buda y el rey de los monos



      Cuando el rey de los monos se enteró de dónde moraba el Buda predicando la Enseñanza, corrió hacia él y le dijo:

      –Señor, me extraña que siendo yo el rey de los monos no hayáis enviado a alguien a buscarme para conocerme.

      Soy el rey de millares de monos.

      Tengo un gran poder.

      El Buda guardó el noble silencio.

      Sonreía. El rey de los monos se mostraba descaradamente arrogante y fatuo.

      –No lo dudéis, señor -agregó-, soy el más fuerte, el más rápido, el más resistente y el más diestro. Por eso soy el rey de los monos. Si no lo creéis, ponedme a prueba. No hay nada que no pueda hacer. Si lo deseáis, viajaré al fin del mundo para demostrároslo.

      El Buda seguía en silencio, pero escuchándolo con atención. El rey de los monos añadió:

      –Ahora mismo partiré hacia el fin del mundo y luego regresaré de nuevo hasta vos. Y partió. Días y días de viaje.

      Cruzó mares, desiertos, dunas, bosques, montañas, canales, estepas, lagos, llanuras, valles... Finalmente, llegó a un lugar en el que se encontró con cinco columnas y, allende las mismas, sólo un inmenso abismo. Se dijo a sí mismo: No cabe duda, he aquí el fin del mundo. Entonces dio comienzo al regreso y de nuevo surcó desiertos, dunas, valles... Por fin, llegó de nuevo a su lugar de partida y se encontró frente al Buda.

      –Ya me tienes aquí -dijo arrogante-. Habrás comprobado, señor, que soy el más intrépido, hábil, resistente y capacitado. Por este motivo soy el rey indiscutible de los monos. El Buda se limitó a decir:

      –Mira dónde te encuentras.

      El rey de los monos, estupefacto, se dio entonces plena cuenta de que estaba en medio de la palma de una de las manos del Buda y de que jamás había salido de la misma. Había llegado hasta sus dedos, que tomó como columnas, y más allá sintió el abismo, fuera de la mano del Bienaventurado, que jamás había abandonado.

      ¿Adónde pueden conducirte tu engreimiento y fatuidad que no sea al abismo?


      http://leyendas-de-oriente.blogspot.com.es/2013/03/buda-y-el-rey-mono.html