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miércoles, 5 de agosto de 2015

Breves leyendas sobre las flores

El Aciano
Aciano
La reina Luisa de Prusia fué una hermosa dama, de gran valor El emperador Napoleón el Grande invadió su país y se apoderó de él, oprimiendo al pueblo, pero la reina luchó valientemente contra el invasor.
Sin embargo, al fin, el enemigo tomó la capital (Berlín), y la reina, que tras muchas penalidades, pudo escapar con sus hijos, fue a esconderse en un campo cubierto de acianos. Los niños, asustados, empezaron a llorar, Entonces la reina Luisa, temiendo que alguien les oyera y les descubriera, cogió algunas de aquellas florecitas azules y haciendo con ellas coronas y ramas para los pequeños príncipes, logró distraerles de su pena.
Uno de ellos se llamaba Guillermo, y algunos años después derrotó al sobrino de Napoleón. Proclamado primer emperador de Alemania, tomó como símbolo el aciano.
El Crisantemo
Crisantemo
En la Selva Negra (Alemania) vivía un campesino llamado Hermann. La víspera de Navidad, cuando regresaba a su casa, encontró a un niño pequeñito tendido sobre la nieve. Lo tomó en brazos y lo condujo al modesto hogar donde le aguardaban su esposa e hijos, quienes, compadeciéndose del pobre niño, compartieron alegremente con él la humilde cena que tenían preparada para aquella festividad.
El pequeño forastero permaneció toda la noche en la cabaña, y a la mañana siguiente, después de revelar que era el Niño Jesús, desapareció. Cuando volvió a pasar Hermann por el lugar donde había encontrado al Niño, vio que habían nacido entre la nieve unas flores hermosísimas. Cogiendo un buen puñado de ellas las llevó a su esposa, quien les dio el nombre de crisantemos, esto es, flores de Cristo, o más propiamente, «flores de oro». Y en lo sucesivo, toda Noche Buena, en memoria del pequeño visitante. Hermann y los suyos daban a algún niño pobre parte de la cena.
La Anémora
Anémona
Existía en antiguos tiempos la Ninfa de las Flores, cuyo nombre era Cloris y a su jardín solía acudir el Espíritu del Viento de Occidente, Céfiro, enamorado de ella. Vivían en el jardín de la Ninfa de las Flores otras muchas hermosas ninfas, y, entre ellas, una jovencita llamada Anémona. Un día Céfiro, demostrando poca afición por Cloris, comenzó a cortejar a la gentil Anémona. Celosa e irritada aquélla, arrojó a Anémona de su jardín, para que pereciera en los bosques salvajes. Afortunadamente cruzó un día por ellos Céfiro, y viendo a la pobre Anémona moribunda, la convirtió en la blanca y graciosa flor que crece al pie de los árboles cuando florece la primavera.
La Rosa de Jericó
Rosa de Jericó
La rosa de Jericó, se conoce también con el nombre de «flor de la Resurrección», pues se le atribuye la propiedad de morir y volver después a la vida. Su origen tiene una hermosa leyenda.
Se dice que en aquellos días en que José y María huyeron de Belén con el Niño Jesús, para salvarle de la degollación de los inocentes, ordenada por el rey Herodes, la Sagrada Familia atravesó las llanuras de Jericó Cuando la Virgen bajó del asno que montaba, esta florecilla brotó a sus pies, para saludar al Salvador, a quien María llebava en brazos.
Durante la vida del Salvador en la tierra, la rosa de Jericó siguió flore¬ciendo, pero cuando expiró en la cruz, todas estas rosas se secaron y murieron al mismo tiempo que Él. Sin embargo, tres días después, Cristo resucitó, y las rosas de Jericó volvieron a la vida, brotando y floreciendo sobre la llanura, como señal de la alegría de la tierra pol¬la resurrección de Jesús.

sábado, 3 de enero de 2015

Leyenda de las violetas

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Hoy quisiera contaros la leyenda de las violetas, flores que por naturaleza poseen un color llamativo y un aroma endulzante y embriagador. Su nombre puede llevarnos a equívocos, pues asociamos el nombre de la flor a un color específico,  pero no sólo las violetas son del color que su propio nombre indica.
Las hay azules, amarillas, blancas y color crema . También hay que destacar que existen unas 400 o 500 variedades de la flor, repartidas en los distintos continentes.
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Existen varias leyendas cortas respecto a ella pues ha sido una flor simbólica en varias culturas. Para griegos, romanos y  medievos era una flor digna de culto y celebración.
Según cuenta la leyenda en Alemania, la violeta era símbolo de primavera, de renacer. Era la primera flor que nacía en esa estación y tenían la costumbre de arrancar la primera violeta que vieran florecer y la amarraban alrededor de un mástil.
Luego el pueblo entero se reunía alrededor y celebraban una fiesta para celebrar la llegada de la primavera. Cantaban , bailaban y reían dando vueltas alrededor del mástil para homenajear a la flor.
Los romanos creían que las violetas eran las lágrimas de los dioses que al caer en la tierra habían florecido al crear las estaciones y contemplar la belleza de su creación.
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Cuentan que después de la creación la tierra estaba fría y los dioses no muy contentos. El agua de los ríos y arroyos estaba congelada, la tierra cubierta de nieve, todo el paisaje estaba helado y desolado.
Así que los dioses soplaron y la nieve empezó a derretirse, el agua de los ríos empezó a correr , el verde de los campos apareció de nuevo, la luz del sol volvía a brillar…Al contemplar tanta belleza los dioses lloraron emocionados y al caer estas lágrimas en la tierra , al entrar en contacto con esta , florecieron violetas también conocidas como las lágrimas de los dioses.
Hay otra leyenda que cuenta que Júpiter había convertido a su amante Lo en cabra, pues Juno su mujer se había enterado de su romance con esta y tenia sed de venganza. Así que para su protección la convirtió en este animal creando a las violetas como alimento para su amada.
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Y también la de Napoleón Bonaparte y su esposa Maria Luigia . Cuando contrajeron matrimonio ella llevaba un pequeño ramillete de violetas y para conmemorar ese día , en cada aniversario de boda, Napoleón obsequiaba a su esposa con un ramillete de esta linda flor.
Era tanto el amor de Maria por esta flor que dedicaba horas y horas de su día a cultivarlas en el jardín botánico. Sus cartas las escribía con tinta violeta y las firmaba con un dibujo de esta flor.
Para Napoleón, esta flor también fue muy importante ya que la incluyo en su bandera y fue apodado “Violeta corporal”. Cuando este fue exiliado de la Isla de Parma pidió como deseo ir a celebrar la tumba de su esposa . Llevo un ramillete de violetas a su tumba, se postro ante ella con lágrimas en los ojos ,recogiendo un ramo seco de esta flor que había en la tumba ,con el que luego mando a hacer un colgante con un deposito para guardar los restos de ésta. Este colgante lo llevo alrededor hasta el día de su muerte siendo enterrado con el.
Antiguamente en Francia, cuando los trovadores estaban de moda, se premiaba a la mejor poesía con un ramo de esta flor.

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