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viernes, 11 de agosto de 2017

Súcubos e íncubos

Súcubo, de Stanley Lau
Muchos creen que los súcubos y los íncubos son como esos típicos demonios alados, con cuernecitos y cola. Nada más lejos de la realidad. Son demonios horribles, sí, pero su aspecto cuando se mueven por nuestro mundo no les delata en absoluto.
Demonios súcubos
Estos demonios poseen siempre el aspecto de una mujer de belleza extraordinaria, piel perfecta y cabello oscuro o rojizo. Posiblemente, el mismo aspecto de Lilith, Reina de la Oscuridad y la Noche, de quien se cree que descienden todos los demás súcubos.
Súcubo, de SelenadaSe esconden tras esta atractiva fachada para conseguir atraer y tentar a los mortales que se cruzan en su camino. Su única misión es atraer primero para atormentar después.
Sus movimientos son ágiles y precisos. Su forma de caminar es muy seductora y cuentan con una gran presencia y carisma. Ese tipo de carisma que fascina y casi deja hipnotizado a su interlocutor, aunque un espectador avispado podría saber que se trata de un demonio por ese destello en su mirada de oscuro y enfermizo deseo.
Hablan varios idiomas, por lo que no tienen problemas para entablar conversaciones y establecer nuevas relaciones sociales. Podrían considerarse la compañía ideal si no fuese porque, en ocasiones, se dejan llevar y sacan su lado más lascivo.
Los demonios súcubos no necesitan mostrarse agresivos y, además, rehúyen los conflictos. Prefieren usar su capacidad de persuasión y don de gentes para conseguir sus propósitos. Además, en caso de necesidad, no dudarán en adoptar el papel de víctima o de damisela en apuros. Incluso pueden enredar y poner a unos en contra de otros por simple diversión.
Una vez tienen elegido al mortal procuran alejarse con él de la multitud, y entonces usan su capacidad de sugestión, muy parecida a la de los vampiros, para hacerle creer prácticamente cualquier cosa que deseen. Cuando la víctima entra en ese estado hipnótico pasa a ser atacada por el súcubo, que consume la energía de la víctima mientras mantienen relaciones sexuales.
Estos demonios se nutren de la energía vital del mortal, energía que también les permite mantener ese aspecto joven y encantador.
Tras el estado de inconsciencia, las víctimas pasan a un sueño profundo del que suelen despertar agotadas, deprimidas y con la sensación de haber vivido una horrible pesadilla, aunque si el súcubo se excede extrayendo energía es posible que no consigan despertar y acaben muriendo.
Algo que divierte mucho a estos demonios súcubos es atacar a hombres virtuosos o que han hecho voto de castidad. Les encanta atormentarlos al despertar del sueño con recuerdos de orgías y perversiones que los hacen sentir muy avergonzados.
Aunque no es habitual, en ciertas ocasiones los súcubos muestran su verdadero aspecto mientras mantienen relaciones con sus víctimas. Los ojos de serpiente, los colmillos, las alas de murciélago y la cola son un “extra” de martirio del que disfrutan cuando su víctima no les gusta especialmente.
Demonios íncubos
El demonio íncubo es la contrapartida masculina del súcubo. Un hombre joven, muy atractivo y fuerte que seduce y atrae generalmente a mujeres, a las que atormenta de la misma manera que suelen hacerlo los súcubos.
Existe la teoría de que estos demonios son descendientes de ángeles caídos que han degenerado en succionadores energéticos. Aunque también se dice que, en realidad, los íncubos y los súcubos son el mismo tipo de demonio, que adopta la forma de hombre o mujer según los gustos de su víctima.
Merlín, hijo de íncubo. De Sebastián GiacobinoSuelen acercarse a todo tipo de mujeres; mayores o jóvenes, casadas, solteras o viudas, aunque comparten con los súcubos su debilidad por las mujeres religiosas y de férrea moral, sobre todo las novicias. Disfrutan sabiendo el dolor y la vergüenza que causarán a sus víctimas al despertar de su espantoso sueño.
Muchas de estas mujeres pueden incluso quedar embarazadas. Cuando esto ocurre existe la posibilidad de que el bebé nacido sea un engendro a disposición de las fuerzas del mal, o un poderoso humano mágico que se decline por hacer el bien. Un ejemplo de este último caso es el del mago Merlín, de quien se cuenta que nació de la oscura seducción de un íncubo a una monja.
Encantamientos de cama
Los súcubos e íncubos tienen la capacidad de realizar un encantamiento al lugar donde se produce el ataque sexual, generalmente, la cama de la víctima, de manera que cada vez que ésta descansa sobre dicha cama se drena parte de su energía, que pasa directamente al demonio aunque esté lejos del lugar.
Este poderoso hechizo puede acabar con la vida del mortal mientras que hace más fuerte al demonio. Así, cuantas más víctimas consiga, más poderoso se vuelve.

martes, 9 de agosto de 2016

La leyenda de los milesios: las raíces españolas de los irlandeses

 

La leyenda de los milesios de Irlanda es una de las historias más extrañas relacionadas con el origen de los irlandeses. ¿De dónde procedían? ¿Es posible que los antiguos ancestros de los actuales irlandeses tengan raíces en España, más concretamente en Galicia?
La leyenda de los milesios arranca en Oriente Medio, en la época en la que aún existía la Torre de Babel. Su historia aparece en numerosos libros desde la Alta Edad Media. Pero la cuestión más problemática sobre este pueblo tiene relación con el nombre original de los milesios, que proviene de la expresión Míl Espáine (Soldado de España), un mítico ancestro de los irlandeses. Su nombre fue latinizado posteriormente transformándose en Milesius, de donde nació el término milesios, “hijos de Míl.”

La leyenda de un soldado español

La historia de la tribu de los milesios podemos encontrarla en el texto medieval del cristianismo irlandés Lebor Gabála Érenn. Según algunos investigadores, este texto está relacionado con antiguas creencias célticas, aunque otros sugieren que se trata de un relato de ficción creado por monjes cristianos. En lengua irlandesa, los milesios son conocidos como “gairthear Mílidh Easpáinne” . Los primeros milesios estaban encabezados al parecer por un hombre misterioso, cuyas raíces podrían arrojar luz sobre el auténtico origen del pueblo irlandés.
Aparte del texto ya mencionado, este hombre aparece en la obra semi-histórica Historia Brittonum (‘Historia de los Britanos’), escrita en el siglo IX probablemente por un monje galés llamado Nennius. El autor narra la historia de Milesius, cuyo padre se llamaba Bile, hijo de Breogán. El abuelo de Milesius, Breogán, es conocido en la actualidad como el “Soldado de Hispania” que, según la tradición, fundó la ciudad de Brigantium (hoy La Coruña) en Galicia. Esta leyenda céltica cuenta que Míl Espáine tomó a la gente de su tierra y la condujo a Irlanda. Los que llegaron con él a la isla se convirtieron de este modo en los padres de los Gaels irlandeses.
Estatua de Breogán, La Coruña. (Basilio from gl/CC BY SA 3.0)
Estatua de Breogán, La Coruña. (Basilio from gl /CC BY SA 3.0 )
La historia de Milesius también está vinculada a Egipto. Cuenta la leyenda que fue soldado y combatió en Egupto y Escitia. Parece que viajó por toda Europa y se convirtió en un famoso guerrero conocido en muchas regiones del mundo.
Además, según algunas fuentes, parece que podría haber sido esposo de la legendaria Scota, lo que haría de su historia algo aún más increíble. Se desconoce si finalmente llegó a alcanzar las costas de Irlanda.
Ilustración de Scota en un barco, principios del siglo XV. (Public Domain)
Ilustración de Scota en un barco, principios del siglo XV. (Public Domain )
Esta parte de la leyenda plantea nuevos interrogantes. Algunas fuentes sugieren que Milesius murió en Iberia y Scota viajó a Irlanda acompañada de sus ocho hijos. En otra versión del relato, cuando los Tuatha Dé Danann dan muerte a Ith, tío de Milesius, los invasores deciden repatriar su cadáver a Iberia. Poco después del funeral, Milesius también muere, de modo que su viuda e hijos viajan a Irlanda sin él. A causa de las terribles tormentas creadas por la magia de los Tuatha Dé Danann, muchos de los hijos del valiente guerrero supuestamente habrían muerto, mientras que otros habrían acabado convirtiéndose en los padres de los actuales irlandeses. En definitiva, Milesius está considerado el patriarca de los antepasados de los irlandeses, fundador por tanto de su impresionante cultura.

viernes, 27 de noviembre de 2015

Chichevache



La Chichevache es un monstruo mitológico del folclore Europeo que se alimentaba de buenas mujeres. En Los cuentos de Canterbury, de Geoffrey Chaucer, aparecía como una vaca con cara humana, y siempre estaba esquelética, con la piel pegada a los huesos, porque escaseaban las mujeres fieles y obedientes de las que se alimentaba. El Bicornio era su contraparte masculina, se alimentaba de maridos buenos y respetuosos, y siempre estaba gordo y relleno, pues no le faltaba de ese tipo de hombres. Chaucer pudo haber tomado prestado el término francés chichifache (cara delgada) y lo unió con la palabra vache (vaca) para crear el nombre de esta criatura.