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miércoles, 9 de septiembre de 2020

Los Encantamientos de Merseburgo, únicos ejemplos de mitología pagana germana conservados en alemán antiguo

Una de las piezas más apreciadas de la Merseburger Domstiftsbibliothek, es decir, la biblioteca del Cabildo de la Catedral de Merseburgo, es un manuscrito litúrgico medieval que contiene un insólito palimpsesto datado entre los siglos IX y X: un conjunto de dos fórmulas mágicas en verso, escritas en germano antiguo y de tema pagano, ya que se trata de sendos hechizos. Por eso al volumen se le ha dado el sugestivo nombre de Die Merseburger Zaubersprüche (Los encantamientos de Merseburgo).
El libro fue descubierto en 1841 por Georg Waitz, un historiador natural de Flensburgo (ducado de Schleswig), alumno de Ranke y especialista en la historia de la Edad Media alemana (fue coautor, junto a su colega Georg Heinrich Pertz, de la colosal Monumenta Germaniae historica). Waitz encontró el misal en la abadía de la ciudad hessiana de Fulda, donde estaba registrada su presencia al menos desde el año 990 d.C.: era un ejemplar interesante de por sí pero tenía el añadido de que alguien había aprovechado unas páginas en blanco para añadir textos extra.
El de la 16 era un voto de bautismo y el de la 53 el fragmento de una oración. Pero los verdaderamente llamativos estaban en la 85 (en realidad una menos, ya que la paginación estaba equivocada): terminaba con una oración en latín pero antes había un par de hechizos mágicos derivados de la mitología germánica pagana que constituyen los únicos ejemplos de ésta conservados en alto alemán antiguo.

 Encantamientos de Merseburg - Wikipedia, la enciclopedia libre
Probablemente también fueron redactados por un monje del scriptorium de Fulda, según deducen los paleógrafos por su tipo de letra (fulda, una modalidad minúscula local de la carolina), aunque el amanuense no fue el mismo que escribió la oración final. Están en verso, con elementos métricos característicos de la época que denotan un cambio del tipo de composición, pasando de rima total a rima final: es el caso del langzeile (rima larga), el monostitch (repetición continua de un verso similar) o la stabreim (aliteración).
Por su parte, los filólogos no tienen claro cómo clasificar el dialecto, si de turingio, franconiano del Rin, franconiano oriental… Tampoco concuerdan en la datación del texto original; recordemos que la pieza es del siglo X pero el contenido es una copia de un mito pagano que los investigadores decimonónicos alemanes remontaban hasta los siglos III o IV d.C. mientras que hoy se cree más cercano a su fecha de escritura, en torno al año 750, suficiente para ser anterior a la generalización del cristianismo. La diferencia debe situarse en su contexto, el nacimiento del romanticismo alemán y la mitificación de sus mitos, valga la redundancia.

 
Vista en detalle de la hoja donde figura el texto de los hechizos/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons
Probablemente también fueron redactados por un monje del scriptorium de Fulda, según deducen los paleógrafos por su tipo de letra (fulda, una modalidad minúscula local de la carolina), aunque el amanuense no fue el mismo que escribió la oración final. Están en verso, con elementos métricos característicos de la época que denotan un cambio del tipo de composición, pasando de rima total a rima final: es el caso del langzeile (rima larga), el monostitch (repetición continua de un verso similar) o la stabreim (aliteración).
Por su parte, los filólogos no tienen claro cómo clasificar el dialecto, si de turingio, franconiano del Rin, franconiano oriental… Tampoco concuerdan en la datación del texto original; recordemos que la pieza es del siglo X pero el contenido es una copia de un mito pagano que los investigadores decimonónicos alemanes remontaban hasta los siglos III o IV d.C. mientras que hoy se cree más cercano a su fecha de escritura, en torno al año 750, suficiente para ser anterior a la generalización del cristianismo. La diferencia debe situarse en su contexto, el nacimiento del romanticismo alemán y la mitificación de sus mitos, valga la redundancia.
Las idisi desatando a los prisioneros (ilustración de 1905 de Emil Doepler)/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons
Y ¿qué es lo que cuentan Los encantamientos de Merseburgo? Constan de un preámbulo histórico introductorio para dar sentido a lo que viene después, que es el hechizo en sí. El primer hechizo es lo que se llama un lösesegen, una fórmula mágica para liberarse de las ataduras merced a la intervención de las disir o idisen (una dis era un espíritu femenino protector de un clan, una especie de diosa o hada, si bien lo habitual era referirse a ellas colectivamente), si bien hay quien cree que se puede interpretar más abiertamente y la mención valdría para las valquirias. En cualquier caso, se narra cómo varias disir intervienen para liberar a unas mujeres de sus grilletes. Textualmente:
Eiris sazun idisi sazun hera duoder. suma hapt heptidun, suma heri lezidun, suma clubodun umbi cuoniouuidi: insprinc haptbandun, inuar uigandun.
Su traducción aproximada sería de la siguiente forma, pero teniendo en cuenta que algunos expertos proponen traducirlo de forma más profana al tratarse de un texto tardío, de modo que donde pone idisi habría que entender mujeres simplemente, seguramente nobles:
Érase una vez, las idisi se sentaban se sentaban… Algunas pusieron ataduras, otras obstruyeron al ejército, otras tiraron de las ataduras firmes: ¡Sal de las ataduras, escapa del enemigo!
Wotan curando al caballo de Baldur (ilustración de 1905 de Emil doepler)/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons
El segundo hechizo narra cómo un personaje llamado Phol (también llamado Uolla o Balder) cabalga junto a su padre Wotan (el equivalente germano de Odín) cuando el potro del primero se tuerce una pata. Ello da paso a un encantamiento para su curación, invocando Sinthgunt (la hermana de Sunna, el Sol) el poder del citado dios y de la esposa de éste (Frîja -o Freya, en su versión nórdica-). Dice así:
Phol ende uuodan uuorun zi holza. du uuart demo balderes uolon sin uuoz birenkit. thu biguol en sinthgunt, sunna era suister; thu biguol en friia, uolla era suister; thu biguol en uuodan,
so he uuola conda:
sose benrenki, sose bluotrenki, sose lidirenki: ben zi bena, bluot zi bluoda, lid zi geliden, sose gelimida sin.
Se puede traducir de esta forma:
Phol y Wotan cabalgaron hacia el bosque cuando el potro de Balder se torció la pata. Entonces Sinthgunt lo conjuró, (con) Sunna su hermana; entonces Frîja lo conjuró, (con) Volla su hermana; entonces Wotan lo conjuró, como (sólo) él podía hacerlo: Como un esguince de hueso, así esguince de sangre, así un esguince en la articulación: ¡Hueso con huesos, sangre con sangre, articulación con articulaciones, para que puedan ser pegados!
Un bactreato; se aprecian la cabeza sobre el caballo y una esvástica/Imagen: Nationalmuseet en Wikimedia Commons
El tema de los hechizos de curación -casi siempre con caballos de por medio- era bastante popular y abundaba en la iconografía artística sajona. De hecho, se conservan muestras anteriores cronológicamente pero con la particularidad de no figurar por escrito sino representadas en escenas plasmadas, por ejemplo, en ofrebrería: muchos bactreatos (medallas hechas generalmente de oro de monedas romanas que los germanos solían llevar como amuletos entre los siglos V y VII d.C.) tenían ese motivo ornamental, bien con el equino cojo, bien con una cabeza humana (en realidad de Wotan) sobre la grupa, a veces adornadas con otros elementos como pájaros, esvásticas, runas, cruces, etc.
Esa tradición temática continuó durante la Edad Media e incluso se extendió a otros ámbitos, como el escandinavo, el cristiano y el védico, entre otros. Sólo que el caso más famoso fue el de Los encantamientos de Merseburgo por una razón especial: en 1842, un año después de su descubrimiento, el famoso Jacob Grimm los publicó bajo el título Über zwei entdeckte Gedichte aus der Zeit des deutschen Heidenthums (Acerca de dos poemas descubiertos de la época del paganismo alemán) y más tarde, junto a su hermano Ludwig, los incorporó a su Deutsche Mythologie, alcanzando gran difusión.

jueves, 31 de agosto de 2017

Silfos

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El Silfo es un tipo de Trasgo o gnomo que proviene de la mitología Germana.

Esta criatura habita en cuevas de bosques muy en cerrados ya que la luz del sol les hace daño.

Se cree que los silfos son las criaturas más sabias de la Tierra ya que su memoria comprende antes de la creación del mundo. También que son espíritus elementales puros, se les atribuye el aire, a los gnomos la tierra, a las nereidas el agua, y a las salamandras el fuego.Se dice que los Silfos tras vivir 10.000 milenios cambian su color de cabellos a blanco pues la sabiduría de las eras consume el color de pelo negro de la juventud.

Pueden viajar a grandes velocidades sin problema, aunque tras yacer con un humano, su poder de volar desaparece y se convierten en humanos. A diferencia de los elfos no poseen lengua hablada ni escrita sino el poder del pensamiento.

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Los Silfos no tienen la visión melancólica de los demás seres inmortales (exceptuando hadas y dragones) que eran hijos de los mismos seres del cielo y la luz.

Los silfos son indiferentes con los elfos como los elfos con los hombres, al considerar aburridas y sin importancia las teorías de los elfos sobre el apego a lo inmutable. Los Silfos en cambio consideran al progreso como algo a que debe ser dejado proseguir su camino.En la mitología de J.R.R. Tolkien son criaturas que habitan en cuevas. Su primer encuentro es con la Comunidad del anillo cuando cruzan por moria (las minas de los enanos).En la mitología Rusa se les llaman Gremlins son criaturas endemoniadas que hacen maldades y en otros casos pueden llegar a matar.Otras creencias afirman que se trata de espíritus del vientos bondadosos, que podían volar a gran velocidad.

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En algunas obras aparecen como seres longevos que vivieron tiempo antes de los elfos, descendientes de los seres de la luz, primeros que vieron personalmente la luz y la adoraron.

miércoles, 4 de marzo de 2015

Las Tres Madres o “Matres”

Matres es un título en latín (que significa, literalmente, ‘Madres’) dadas a estas diosas madres, que a menudo son representados como una tríada de figuras. Estas antiguas divinidades femeninas de nombre colectivo merecen especial atención como Matronas, númenes benéficos, de carácter regional, y protectoras de los campos, veneradas en el noroeste de Europa entre el siglo I y el V d. C. También en el curso medio del Rhin. Son conocidas  por las inscripciones romanas en Gran Bretaña y puede estar representadas en los antiguos cuentos de Irlanda. Sin embargo, el centro del culto de las Matres es esencialmente dentro de los límites de la Tène-cultura ( Tierras Centrales Célticas ) lo que sugiere fuertemente que este culto era de origen celta.
Las Matres son la triple diosa ctónica y fecunda de la naturaleza, una mujer muy vieja que se transforma en joven fértil y pródiga. Las sacerdotisas de la Madre eran las protectoras del clan, contra las hambrunas y las enfermedades. La diosa triple también están relacionada con las aguas y la salud, pues a ella estaban consagradas fuentes y pozos de propiedades curativas.

Eran tres, protectoras de la fecundidad humana y de la fertilidad de los campos, pues llevan cestos de frutas y van acompañadas de niños. Se relacionan de modo transparente con diversas divinidades femeninas triádicas, vinculadas a la fecundidad, que se citan en los ciclos mitológicos. Como otras deidades de este tipo, las Matres tenían también una vinculación con el inframundo.
Tienen, asimismo, un carácter mistérico, que proviene de su transformismo y representación múltiple, avalado desde su más remota antigüedad. Ha quedado una buena muestra de las mismas en el folklore europeo. Aparecen en numerosas representaciones escultóricas como tres diosas, sedentes en la mayoría de los casos, con productos de la tierra en sus manos. Otros motivos incluyen representaciones de sacrificio-incluyendo la quema de incienso, cerdos y copas llenas de frutales y decoraciones de frutas, plantas y árboles. Además, aparecen las serpientes, los niños y los pañales.
El culto a las Matres estaba especialmente extendido en las regiones célticas, habiéndose descubierto en Britania diversos restos escultóricos e inscripciones relacionadas con ellas,8 Galia, Germania, norte de Italia y el norte de España celtíbero. En la medida en que el culto tuvo una extensa área de practicantes, ocurrió que las identidades de las Matronae se diversificaron. Difirieron mucho de un lugar a otro, con muchísimos nombres, algunos de ellos expresando su patronato de una localidad: Deae Matres (o Matrones), los Suleviae, Alaferhuiae, Aufaniae, Cartovallensiae, Rumaneheihae, Domesticae, Comedovae, Vatviae y muchos otros. En Glanum, Provenza, fueron llamadas las Glanicae. Su número era el más probablemente influido por la tradición celta del triplismo, que consideraba al número tres particularmente de buen augurio.
Hay también numerosas diosas matronales individuales en el Norte de Europa (Mammau), muy difícil de distinguir de sus variedades triples (de las que derivan con frecuencia, o viceversa), aunque la versión triádica está claramente relacionada con las hadas de la mitología griega y las furias de la mitología romana, y con las nornas de la mitología nórdica,
A la diosa celta Briga o Brigid se le relaciona estrechamente con la imagen de las Tres Madres. La producción de alimentos, la fertilidad de la tierra y la fecundidad de la Madre Naturaleza son todas las funciones clave de la Diosa Madre. Briga tiene tres aspectos diferentes que son todos partes de la misma diosa sin edad. Los aspectos separados de su triple naturaleza es una ordenada división del trabajo para esta diosa con multiples facetas de origén solar.
Podríamos definir la imagen de la Matre como el del ideal o resultado sociológico de las mujeres que asumen un importante papel en los asuntos de la colectividad como. gobernantas, protectoras, sanadoras, nutricias y fecundas: la «especie del sistema matriarcal» que regía a los celtas y otros pueblos europeos,
La dedicación a las madres Aufanian (AE 1930, 19)
La dedicación a las Madres Aufanian Museo: Bonn, Rheinisches Landesmuseum