Mostrando entradas con la etiqueta Mitología Azteca. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mitología Azteca. Mostrar todas las entradas

lunes, 10 de agosto de 2020

¿Sabes cuál es el perro sagrado para la mitología azteca?

El xoloitzcuintle es una raza de perro mexicano autóctono. Se encuentra en el país desde el Imperio Azteca, hace aproximadamente 7.000 años. Su nombre proviene de dos palabras en la antigua lengua de los aztecas: xólotl, dios del ocaso y de la muerte, e itzcuintli, que significa perro. 

 

En agosto del año 2016, el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Angel Mancera, declaró al perro xoloitzcuintle como patrimonio cultural y símbolo de la capital mexicana.

Con la llegada de la colonización español se enfrentaron a su extinción. A partir de 1956 se empezó su rescate, apenas lo suficiente como para que no desapareciera para siempre, desde ese momento del siglo XX llegó su verdadero auge. En la actualidad esta raza de caninos no tiene peligro de extinguirse.Posee un promedio de vida de entre 12 y 14 años. Una de sus características peculiares es su falta de pelaje que puede llegar a ser total en muchos casos, aunque en algunos llegan a tener cierta cantidad.Está considerado por la Federación Canófila Mexicana y la Federación Cinológica Internacional como “canino primitivo del mundo”, con un función zootécnica de protección y compañía.En la mitología azteca, mexicana, el xoloitzcuintle era el acompañante de las almas de los muertos en su viaje al Mictlán, el inframundo, por lo cual eran sacrificados y enterrados junto con los difuntos, aunque también era considerado sagrado.Es también parte integrante en el arte mesoamericano antiguo. Aparecen con orejas puntiagudas y piel arrugada, indicando así su escazes de pelo.


7 000 años de antigüedad sin que el hombre haya intervenido en su generación.

 

El xoloitzcuintle es el guía espiritual de los mexicas. Y su historia en el jardín mítico azteca tiene que ver con dos mitologías que giran alrededor de esto hermoso animal. La primera mitología mexica narra que al inicio había dos hermanos gemelos y dioses que encarnaban un rostro antagónico del planeta Venus en su tránsito frente al Sol. El primero de ellos era Quetzalcóatl, la serpiente emplumada, que representaba la vida, la luz y el conocimiento; su parte antagónica era el dios Xólotl, asociado a la oscuridad, lo monstruoso y la muerte –algo muy similar a la mitología de Apolo y Dionisos de los Griegos antiguos.

Después de varios intentos para dar vida, se dieron cuenta que había que descender al Mictlán y obtener los huesos del inframundo que harían posible la creación de la humanidad. Algunas veces se omite a Xólotl y sólo Quetzalcóatl desciende por los huesos al Mictlán, se dice Xólotl se ofrece para bajar al inframundo a pesar de que eso tuviera fuertes repercusiones: transformarse en un perro, el xoloitzcuintle.

Han sido varias las representaciones de Xólotl como hombre con cabeza de perro, que sin temerle al majestuoso Mictlantecuhtli, el señor de la Muerte, le entregó el hueso con el que más tarde pudo regresar al mundo de los vivos. Con esos huesos, los dioses crean al primer hombre y a la primer mujer.

La segunda leyenda, continuación aquella, tiene que ver con que Xólotl creó al perro de una astilla que Mictlantecuhtli le dio de los Huesos de la Vida. Al ver lo especial de su creación, Xólotl le regaló el xoloitzcuintle al hombre. En vida los hombres cuidan bien del xoloitzcuintle, pero cuando llega el día de la muerte del hombre, se sacrifica a estos increíbles perros para enterrarlos en las tumbas junto a su dueño, con el fin de que guiaran al alma de su dueño a través del Mictlán.

La tradición mexica afirma que el xoloitzcuintle debía ser totalmente negro, si presentaba manchas en su cuerpo quería decir que es perro ya había servido al alma de otro difunto. Los mexicas consideraran sagrado al Xoloitzcuintle al grado de adorarlo en muchas de sus representaciones esculturales y pictográficas.

Desde la época prehispánica este animal se convirtió en el favorito de dioses y humanos, ya que es un perro inteligente, social, fiel y cariñoso, y al mismo tiempo posee un comportamiento territorial, vigilante y guardián. Durante la colonización, este precioso animal estuvo a punto de extinguirse ya que lo utilizaban como alimento para resistir las expediciones. Gracias a su instinto e inteligencia han sobrevivido más de siete mil años.

El Xoloitzcuintle es un patrimonio del país, legado de nuestros antepasados y su existencia continúa enriqueciendo nuestra cultura. Tras la Revolución Mexicana, el xoloitzcuintle fue adoptado por artistas como Frida Kahlo, Diego Rivera, Rufino Tamayo y Raúl Anguiano como símbolo nacional, y lo recuperaron como parte de la identidad nacional.

martes, 28 de abril de 2020

Tlaloc, dios azteca de la lluvia

Tlaloc dios azteca de la lluvia, hace parte de los dioses aztecas de la tierra, siendo muy conocido por su facultad para dominar el agua y proveer el líquido vital o también llamado licor de la tierra que contribuía al crecimiento de los cultivos de maíz. Se le invocaba también para agradecer su intervención cuando las cosechas eran exitosas y en aquellas épocas donde la sequía se apoderaba de los campos.
Para la mitología azteca este dios era el rey de los fenómenos atmosféricos, así que su poder era digno de grandes honores y sacrificios tanto de animales como de seres humanos pues la comunidad dependía del buen desempeño de estos para la prosperidad de su agricultura.

Tlaloc dios azteca

Esta divinidad a quien se le asigna la potestad del trueno y del relámpago, cuenta con características físicas tales como ojos saltones y dientes de jaguar, revela diversos adornos en su cuerpo, suele llevar tonos negros, verdes y amarillos al igual que un cetro con forma de serpiente.
El dios azteca Tláloc es el encargado de hacer brotar las cosas, además se cuenta que es el esposo de la diosa Chalchiuhtlicue a quien se reconoce como deidad del agua y del amor, por otra parte de generación en generación se ha transmitido el mensaje que insiste en su voluntad de que los hombres vivan unidos como hermanos. Esta pareja engendró una gran cantidad de hijos a quienes se les llamaba tlalocas, que equivale a nubes.

Tlaloc y el mundo subacuático

La morada de este dios azteca corresponde a un mundo subacuático denominado Tlalocan, es en este reino a donde van a dar los espíritus de todos los seres humanos que mueren por causas relacionadas con el agua y los truenos. Allí todo es abundancia y por supuesto no faltan los brotes de maíz ni las frutas más deliciosas y frescas.

lunes, 14 de octubre de 2019

Omecuaime

Resultado de imagen de Omecuaime
En la mitología nahua los Omecuaime (Dos cabezas), fueron unos seres fétidos y cenizos con dos cabezas y cuatro manos, que aparecieron durante el cometa Xocomexochitla bajo el gobierno del tlatoani Moctezuma II, a quienes se les cruzara en su camino en Tenochtitlán, sus cuerpos caían inertes sin vida al verlos, ya que su Tonalli (alma) era robado
 Resultado de imagen de Omecuaime

martes, 11 de junio de 2019

Xantico


Resultado de imagen de Xantico
Xantico, también escrito como Chantico, es en la mitología nahua la diosa de los volcanes, los hornos, el fuego del hogar y la unión familiar. Nacida de un volcán por acción directa del dios Huehueteotl era esposa del dios del fuego Xiuhtecuhtli con el cual fue madre de cuatro hijos; Xiuhtecuhtli-Xoxoauhqui, Xiuhtecuhtli-Cozauhqui, Xiuhtecuhtli-Iztac y Xiuhtecuhtli-Tlatlaauhqui

Mito

Un día, Xantico violó la prohibición de comer pimienta en un día de ayuno. Antes de participar en un sacrificio comió pescado a la parrilla espolvoreado con pimienta. Cuando escuchó esto, Tonacatecuhtli, dios primordial del sustento, se enojó mucho y la convirtió en un perro.

lunes, 10 de junio de 2019

Metztli

Resultado de imagen de Metztli

Tanto para la mitología mexica como para la maya, Metztli es el nombre que se le dio a la primera diosa prehispánica. Es la representación de la luna y patrona de las mujeres; su esposo era Itzamná, dios del cielo, representado por un sol.

Personalidad de Metztli

A la diosa Metztli se le atribuyen los dones de la fertilidad, la procreación, el trabajo y la curación. También es considerada diosa del agua, ya que los ciclos de la luna rigen la tierra y, por lo tanto, también la siembra y cosecha.
En contraposición a estos dones, igualmente es asociada a las enfermedades y la destrucción, de ahí que su imagen contenga símbolos de muerte como la serpiente. La diosa Metztli era vista por sus creyentes como una rosa con espinas; si bien ocasiona muchos beneficios a la humanidad, también genera su destrucción.
La persona que lleve este nombre será proclive a tener una personalidad ordenada; con un gran sentido común y actitud de servicio y cultivo que la llevarán al crecimiento personal.
Resultado de imagen de Metztli

El origen del nombre Metztli

Era común que las culturas precolombinas asociaran el significado de sus deidades a elementos que encuentran en la naturaleza. Por ello, muchas veces la deidad superior era representada por el Sol, mientras que la figura femenina (e “inferior”) se representaba con la Luna.
Los mayas ya poseían un amplio conocimiento sobre el efecto gravitacional de la luna y su influencia en las mareas; incluso, el calendario maya está basado en las fases lunares. De ahí surge la idea de que Metztli tenía la facultad de dominar el agua sobre el planeta a través de la serpiente, así podía alimentar la siembra o, por el contrario, enviar inundaciones.
Resultado de imagen de Metztli

Curiosidades de Metztli

  • De acuerdo con Jesús Galindo, en el libro Arqueoastronomía en la América Antigua, el pueblo otomí, al llegar al Altiplano Mexicano, no tenía deidades que adorar; sólo se dedicaba a mirar el cielo. Es así como comienza a observar la luna y construyen el Metztitlán, “lugar de la Luna”.
  • Las crónicas del siglo XVIII narran que los otomíes contaban los meses por las lunas (de luna nueva a luna nueva), y asignaron a cada mes 30 días.
  • Según Jesús Galindo, en el libro antes mencionado, existe una versión en la cual el pueblo mexica recibe su nombre de la luna, ya que era su diosa principal. Por tal razón, México está compuesto de tres vocablos náhuatl -metztli, que significa luna; xictli, ombligo y co, lugar- y significa “ombligo de la luna”.
  • Con base en la leyenda, la luna brillaba como el sol; no obstante, esto no le pareció a los dioses, por lo que uno de ellos le aventó un conejo en la cara, oscureciéndola. Desde entonces, en luna llena se puede apreciar la figura del conejo de la luna.

martes, 30 de abril de 2019

Quinametzin.

En la Mitología Azteca, los Gigantes son personajes caracterizados por una estatura y fuerza excepcionales. Entre ellos se encuentran diversos gigantes primordiales y aquellos nacidos de leyendas y mitos posteriores, como por ejemplo los cientos de hijos de los dioses Tlalcihuatl y Tlaltecuhili.
Generaciones
Primera generación: Estos antiguos gigantes, llamados Quinamiltli, eran los hijos de la diosa Tlalcihuatl nacidos previamente a la creación de la Tierra. Los grandes dioses creadores Tezcatlipoca y Quetzalcóatl pensaron que la Tierra debería estar habitada por seres vivos, y para lograrlo se convirtieron en dos grandes serpientes para sostener a la criatura marina llamada Cipactli y formar la Tierra con su cuerpo. Estos gigantes comieron bellotas de roble verde y octli (vino), pero muchos de ellos murieron de hambre al final del primer sol Tlaltonatiuh.  y unos cuantos más fueron devorados por los monstruosos jaguares de cientos de cabezas que emergieron de las profundidades del mar al final del primer sol.
Segunda generación: Estos gigantes se llamaron Hueytlacome y existían en el momento del segundo sol Ehecatonatiuh, pero la escasez de alimentos causó una guerra de supervivencia y los primeros mortales llamados Xóchitl y Coxcox murieron en el transcurso de la guerra entre los gigantes. Los dioses decidieron destruir la Tierra y los pocos hombres que consiguieron sobrevivir al final de la contienda que duro varios milenios se transformaron en monos.
Tercera generación: Estos gigantes fueron llamados Tzocuiliceque y existían en el momento del tercer sol Tletonatiuh, pero en cambio Sahagún los ubica en el primer sol, y a una raza llamada Quinametzin como aquella que pobló al mundo en el tercer sol. Entonces al final de esta era, la diosa Chantico derramo una lluvia de fuego sobre la tierra por ordenes del dios Tlaloc. Por su parte los hombres suplicaron misericordia, pero solamente Tezcatlipoca se atrevió a ayudarles transformándolos en aves. Esto claro por sentir una gran culpa, debido a que peco con la diosa Xochiquétzal que en ese momento era esposa del dios Tláloc
Cuarta generación: Después de la última destrucción de la Tierra de Atonatiuh el planeta fue solo desolación: la mayoría de los hombres estaban muertos y los cielos cayeron sobre la Tierra. Sin embargo, los dioses trajeron 4 gigantes llamados Huehueytin para elevar los cielos. Estos gigantes se llamaban Cuauhtémoc, Izcoalt, Izcaqlli y Tenexuche. Los grandes dioses creadores Tezcatlipoca y Quetzalcoatl se convirtieron en grandes árboles para ayudar a los gigantes. El árbol de Tezcatlipoca se llamaba Tezcuahutl y el árbol de Quetzalcóatl, Quetzalhuexotl. Los pocos hombres sobrevivientes fueron convertidos en Peces.
Otros gigantes
Existieron además de los anteriores una serie de gigantes registrados en diversas fuentes y tradiciones posteriores.​
Ulmecatl
Aculli
Hombres arrastrando a un gigante muerto, Códice Vaticano.
Quinametzin
Quinametzin es un término que refiere a una raza de gigantes en la mitología de Mesoamérica, particularmente entre los pueblos nahuas. En la mitología mexica con la Leyenda de los Soles, los quinametzin fueron la humanidad creada durante el Sol de Lluvia. Su gobernante, de acuerdo con algunas versiones del mito, era Tláloc (López Austin, 1990), a quien le correspondió ser el sol que alumbró durante la tercera época cosmogónica, que concluyó cuando Quetzalcóatl hizo que lloviera fuego y los quinametzin murieron quemados.
A los quinametzin se les atribuía ser los constructores de la ciudad de Teotihuacan y del Tlachihualtépetl sobre el que se levantó el principal templo a la Serpiente Emplumada en Cholula. Los tlaxcaltecas relataban que, en tiempos cercanos a la Conquista española, ellos mismos habían luchado contra los últimos quinametzin.
Pirámide de la Luna, Teotihuacán, México
En la mitología mexica se destacan los siguientes:
Cuauhtémoc, uno de los cuatro gigantes que sostuvieron el cielo en el comienzo del Quinto sol.

Izcóalt, uno de los cuatro gigantes que sostuvieron el cielo en el comienzo del Quinto sol.

Izcaqlli, uno de los cuatro gigantes que sostuvieron el cielo en el comienzo del Quinto sol.

Tenexuche, uno de los cuatro gigantes que sostuvieron el cielo en el comienzo del Quinto sol.

Xelhua, gigante fundador de Cuauquechollán, Itzocán, Epatlán, Teopantlán, Tehuacán, Cuzcatlán y Teotitlán. El constructor de la Gran Pirámide de Cholula o Tlachihualtépetl.
Tenoch, gigante fundador de Tenochtitlán.

Ulmecatl, gigante fundador de Cuetlachcoapán, Tontonihuacán y Huitzilapán.

Mixtécatl, gigante fundador de la Mixteca.

Xicalancatl, gigante fundador de Xicallancatl.

Otómitl, gigante fundador de Xilotépec, Tollan y Otompán.

martes, 12 de marzo de 2019

Coyolxauhqui ¡Deidad de la luna en la Mitología Azteca!


Resultado de imagen de Coyolxauhqui ¡Deidad de la luna en la Mitología Azteca!
De acuerdo con la mitología azteca, Coyolxauhqui era la deidad de la luna y su nombre significa “campanas doradas”, “pintada con campanas” o “campanas doradas”.

Era la hija de la diosa madre, Coatlicue y hermana mayor del gran dios Sol, Huitzilopochtli.

Esta deidad era representada con la cara adornada con cascabeles, en el cabello tenía de adorno unos plumones y acompañada de la serpiente Maquizcóatl, la cual guardaba relación con el dios del sol.

En alguno de los mitos aztecas, se ha sugerido que es la diosa de la gran Vía Láctea.

El culto a Coyolxauhqui

Coyolxauhqui deidad mitologia azteca himno de alabanza
Observadores del cielo ¡Culto a Coyolxauhqui!
Como deidad, aún es respetada, puesto que, en el año 1978 cuando se descubrió una pieza enorme esculpida con la imagen de la deidad desmembrada, en un lugar arqueológico de Ciudad de México, todos los obreros pararon sus actividades y cantaron un himno de alabanza.

A su vez, los mexicas eran principales observadores del cielo, por lo que crearon ciertas leyendas para poder justificar el movimiento de las estrellas. Por consiguiente, a la luna la llamaron Coyolxauhqui.

Según los mitos de esta deidad, siempre estaba en batallas contra su hermano Huitzilopochtli.

Leyendas sobre Coyolxauhqui

leyendas sobre Coyolxauhqui caída centzon huitznahua
Leyendas interesantes de Coyolxauhqui

La caída de Coyolxauhqui

La deidad madre, Coatlicue, quedo embarazada a través de una pluma que encontró mientras barría en Coatepec.

Por consiguiente, los Centzon Huitznahua se ofendieron al enterarse e incitados por Coyolxauhqui, fueron a matar a su madre, todos ataviados con las vestiduras de guerra.

Al enterarse de esto Cuahuitlic, uno de los surianos, inmediatamente le confesó la tragedia a su madre.

Huitzilopochtli, al escuchar esto desde el vientre, consoló a la diosa al decirle que no tuviera miedo, ya que, le protegería.

Guiados los surianos por la diosa de la Luna y muy cerca de Coatepec , Cuahuitlicac le dio el aviso a su madre de la proximidad de los guerreros.

Es así, como el dios del sol, ataviado con la vestimenta de un guerrero (el cuerpo de azul, con el rostro pintado con franjas diagonales, orejeras y plumas finas), nació en defensa de su madre.

El dios acabo con muchos de los surianos y otros huyeron para convertirse en estrellas, y la deidad al enfrentarse a su hermana, con la ayuda de una serpiente le desmembró.

Solo la cabeza la convirtió en la Luna al lanzarla al cielo, a causa de que, Coatlicue le llamó buena hija.

De ese modo, la diosa madre siempre podía ver su hija.

Resultado de imagen de Coyolxauhqui ¡Deidad de la luna en la Mitología Azteca!

La migración de los aztecas

En otra leyenda sobre Coyolxauhqui, se cuenta la migración que hicieron los aztecas, la cual tuvo una duración de 200 años, desde Aztlán hasta el valle de México.

Se cuenta que, la diosa quiso quedarse en algunos de los sitios que el pueblo azteca había utilizado para su estadía temporal, no obstante, Huitzilopochtli tenía en mente marchar ya.

A causa de la insistencia de la deidad de la luna y la negativa del dios del sol, se entabló una batalla, en la que él le dio muerte y eliminó cada uno de los sistemas de irrigación.

Esto dio como resultado, la salida forzada del lugar a los aztecas, ya que, se había secado demasiado.
Cabe acotar, la tradición de los aztecas de hacer uso de la frase “guerrera caída”, proviene de tal mito y era usada cuando se hacía la conquista de una ciudad.

Estas leyendas dan muestra de que la diosa era una mujer de decisión y muy fuerte, cualidades que eran admiradas por el pueblo azteca, que, la convirtieron en la gran diosa águila.

El monolito de Coyolxauhqui

Coyolxauhqui monolito escultura excavaciones
Monolito de Coyolxauhqui
En febrero de 1978, mientras hacían la instalación de los cables subterráneos entre las calles de Argentina y Guatemala, se halló una escultura de 3.25 m de diámetro y con un peso de toneladas y en material de piedra volcánica.

Tal hallazgo dio como resultado, las diversas excavaciones del proyecto del Templo Mayor, el cual en la actualidad, aún se lleva a cabo.

Se cree que, su ubicación de origen era donde se recreaba el mito de la muerte de la diosa, puesto que, estaba ubicado en el sitio inferior del templo de Huitzilopochtli.

Esto se encuentra específicamente en la parte frontal del Templo Mayor en el antiguo Tenochtitlán.

Cabe destacar que, la escultura de la madre, Coatlicue, se encontró en 1790 una vez se cambió el empedrado de la gran plaza Mayor, casi al mismo tiempo que se encontró el Calendario Azteca o piedra solar.

Y en la actualidad, el monolito se encuentra expuesto en el gran Museo del Templo Mayor, el cual es, hoy en día el centro histórico en la ciudad de México.

La forma del monolito

Coyolxauhqui adornadas con mascarones serpiente bicéfala
Forma del monolito
El relieve colocado en la pieza muestra a la diosa mutilada en piernas y brazos, así como se puede ver decapitada, mientras salen de sus extremidades gotas de sangre y  la estructura ósea cercenada.

La deidad se encuentra adornada con un cinturón de serpiente bicéfala junto a un cráneo en la espalda.

Y la gran serpiente se puede ver atada a los brazos y muslos.

Mientras, los talones y las articulaciones se encuentran adornadas con mascarones que están compuestos por un rostro de perfil, el cual se encuentra dotado de colmillos. Cabe acotar que, significado aún está por definirse.

Lleva puesto unas muñequeras, sandalias y tobilleras.

En el tronco de la deidad se pueden ver sus pechos flácidos y de frente. Mientras, sus caderas cuentan con un giro extraño, mostrado de perfil, lo que obliga a las extremidades estar de la misma manera.

En la cabeza, hay un gran penacho de plumas y en el cabello hay círculos que le adornan.

Las orejeras que están compuestas por unas tres figuras geométricas le enmarcan el rostro, siendo el ornamento principal los cascabeles en la mejilla.

En este monolito, se puede observar como de la boca entreabierta se exhala el último aliento de la vida.

jueves, 20 de septiembre de 2018

Centauro mesoamericano


centauro de la mitologia azteca
No muy diferentes de los centauros que existen en otras mitologías, estas criaturas que tienen el cuerpo del torso hacia arriba como un humano y del torso hacia abajo como un caballo, eran muy temidos.

Cuenta la historia que fueron estos quienes le dieron la victoria los españoles sobre las tribus que habitaban en México.


Cuando Hernán Cortés llegó a las tierras mexicanas traía consigo caballos y al atacar los pueblos aztecas, éstos creyeron que los hombres montados a caballos eran unos demonios, unas bestias que jamás habían visto, nosotros denominamos a esta confusión que los aztecas creyeron eran bestias como centauro mesoamericano.

El centauro mesoamericano es una especie de ser híbrido mitad centauro mitad nuckelavee pues consiste en un caballo con su cuerpo completo solo que en el centro de su espalda surge el torso de un hombre y su cuerpo sin piernas.


lunes, 3 de septiembre de 2018

ITZTLACOLIUHQUI : EL DIOS MEXICA DEL SACRIFICIO


  ITZTLACOLIUHQUI    ITZTLACOLIUHQUI          CUCHILLO  CURVO   DE  OBSIDIANA       En la mitología mexica es el dios de la obsidiana, señor del sacrificio y de los objetos con forma de cuchillos. Fue el dios de laoscuridad y los desastres. Relacionado con las heladas, las bajas temperaturas y la escarcha. El dios del hielo, el frío, el invierno, el pecado y la miseria       humana. Es la deidad del castigo justo y de los vientos helados. Representa el frío como manifestación de la ausencia de la vida. Es el Señor del Quinto Inframundo. Esta asociado con la noche y el frío del norte. Responsable de los temblores, de las erupciones de los volcanes, y los desastres en general. Pero también fue el dios de la justicia
y la objetividad. Se le representa con la cara de piedra y con los ojos vendados, a veces una punta de flecha le atraviesa la cabeza. En el principio de los tiempos Itztacoliuhqui fue Tlahuizcalpantecuhtli, el Señor de la Estrella del Alba (el planeta Venus), el Señor de la Aurora.  Pero después de combatir con Tonatiuh,
el Sol, quien le agrediría por celos ya que Tlahuizcalpantecuhtli había adquirido mayor importancia durante la creación del Quinto Sol llevada a cabo por los dioses. Tonatiuh lo convirtió en Itztlacoliuhqui, arrojándole una certera flecha a la cabeza hasta perforársela. Itztlacoliuhqui es
considerado un aspecto de Quetzalcóatl y de Tezcatlipoca. 
Itztlacoliuhqui -Ixquimilli r
ige la 
trecena, el período de trece días del calendario, que da comienzo con en 1-Cuetzpallin. Los trece días anteriores son gobernados por el Dios 
Patecatl y los trece siguientes por la Diosa Tlazolteotl. 
La fiesta en honor a esta deidad se celebraba en el mes Ochpaniztli.

miércoles, 17 de mayo de 2017

El Nacimiento de Huitzilopochtli

 Resultado de imagen de Huitzilopochtli
Mucho honraban los aztecas a Huitzilopochtli, sabían ellos que su origen, que su principio, fue de esta manera:

En Coatepec, por el rumbo de Tula, había estado viviendo, allí una mujer de nombre Coatlicue. Era madre de los Cuatrocientos Surianos y de una hermana de estos de nombre Coyolxauqui.
Y está Coatlicue allí haciendo penitencia, barría, tenía a su cargo el barrer, así hacía penitencia en Coatepec, la Montaña de la Serpiente.
 

Y una vez, cuando barría Coatlicue, sobre ella bajó un plumaje, como una bola de plumas finas. En seguida lo recogió Coatlicue, lo colocó en su seno.
Cuando terminó de barrer, buscó la pluma que había colocado en su seno, pero nada vio allí. En ese momento Coatlicue quedó encinta.
 

Al ver los Cuatrocientos Surianos que su madre estaba encinta, mucho se enojaron, dijeron:
“¿Quién le ha hecho esto? ¿Quién la dejó encinta? ¡Nos afrenta, nos deshonra!
Y su hermana Coyolxauqui les dijo: “Hermanos, ella nos ha deshonrado, hemos de matar a nuestra madre, la perversa que se encuentra ya encinta ¿Quién le hizo lo que lleva en su seno?”.
 

Cuando supo esto Coatlicue, mucho se espantó, mucho se entristeció. Pero su hijo Huitzilopochtli, que estaba en su seno, la confortaba, le decía:
“No temas, yo sé lo que tengo que hacer”.Habiendo oído Coatlicue las palabras de su hijo, mucho se consoló, se calmó su corazón, se sintió tranquila.
 

Resultado de imagen de Huitzilopochtli
Y entre tanto, los Cuatrocientos Surianos se juntaron para tomar acuerdo, y determinaron dar muerte a su madre, porque ella los había infamado.
 

Estaban muy enojados, estaban muy irritados, como si su corazón se les fuera a salir.
Coyolxauqui mucho los incitaba, avivaba la ira de sus hermanos, para que mataran a su madre.
Y los Cuatrocientos Surianos se aprestaron, se ataviaron para la guerra. Y estos Cuatrocientos Surianos eran como capitanes, torcían y enredaban sus cabellos,
como guerreros arreglaban su cabellera.
 

Pero uno llamado Cuahuitlícac era falso en sus palabras.
 

Lo que decían los Cuatrocientos Surianos, en seguida iba a decírselo a Huitzilopochtli.
Y Huitzilopochtli le respondía:
“¡Ten cuidado, está vigilante!, tío mío, bien sé lo que tengo que hacer”.
Y cuando finalmente estuvieron de acuerdo, estuvieron resueltos los Cuatrocientos Surianos a matar, acabar con su madre; luego se pusieron en movimiento,
los guiaba Coyolxauqui. Iban bien robustecidos, ataviados, guarnecidos para la guerra,
se distribuyeron entre sí sus vestidos de papel, su anecúyotl, sus ortigas, sus colgajos de papel pintado, se ataron campanillas en las pantorrillas, las campanillas llamadas oyohualli. Sus flechas tenían puntas barbadas.
 

Luego se pusieron en movimiento, iban en orden, en fila, en ordenado escuadrón,
los guiaba Coyolxauqui. Pero Cuahuitlícac subió en seguida a la montaña
para hablar desde allí a Huitzilopochtli, le dijo: “¡Ya vienen!”

Huitzilopochtli le respondió: “Mira bien por dónde vienen”
Dijo entonces Cuahuitlícac: “Vienen por Tzompantitlán”
Y una vez más le dijo Huitzilopochtli: “¿Por dónde vienen ya?”
Cuahuitlícac le respondió: “Ya vienen por Coaxalpan”
Y de nuevo Huitzilopochtli preguntó a Cuahuitlícac: “¿En dónde están?”
Respondió Cuahuitlícac: “¿No los oyes? Están en Apetlac”
Dijo Huitzilopochtli: “¿Estás seguro?”
Cuahuitlícac respondió: “Sí, pero ahora ya están al pie de la montaña”
Y todavía le dijo Huitzilopochtli: “Mira bien por dónde vienen”
Entonces le dijo Cuahuitlícac: “Ya están en la cumbre, ya llegan, los viene guiando Coyolxauqui”.
 Resultado de imagen de Huitzilopochtli
En ese momento nació Huitzilopochtli, se vistió sus atavíos, su escudo de pluma de águila, sus dardos, su lanza-dardos azul, el llamado lanza-dardos de turquesa.
Se pintó su rostro con franjas diagonales, con el color llamado “pintura de niño”.
Sobre su cabeza colocó plumas finas, se puso sus orejeras. Y uno de sus pies, el izquierdo, era enjuto, llevaba una sandalia cubierta de plumas, y sus dos piernas y sus dos brazos los llevaba pintados de azul.
Y el llamado Tochancalqui puso fuego a la serpiente hecha de teas llamada Xiucóatl, que obedecía a Huitzilopochtli. Luego con ella hirió a Coyolxauqui, le cortó la cabeza, la cual vino a quedar abandonada en la ladera de Coatepec. El cuerpo de Coyolxauqui fue rodando hacia abajo, cayó hecho pedazos, por diversas partes cayeron sus manos, sus piernas, su cuerpo.

Entonces Huitzilopochtli se irguió, persiguió a los Cuatrocientos Surianos, los fue acosando, los hizo dispersarse desde la cumbre del Coatepec, la montaña de la serpiente.

Y cuando los había seguido hasta el pie de la montaña, los persiguió, los acosó cual conejos, en torno de la montaña. Cuatro veces los hizo dar vueltas. En vano trataban de hacer algo contra él, en vano se revolvían contra él al son de sus cascabeles y hacían golpear sus escudos. Nada pudieron hacer, nada pudieron lograr, con nada pudieron defenderse. Huitzilopochtli los acosó, los ahuyentó, los destrozó, los aniquiló, los anonadó. Y ni entonces los dejó, continuaba persiguiéndolos.
Pero ellos le rogaban, le decían: “¡Basta ya!”.

Huitzilopochtli no se contentó con esto, su fuerza se ensañaba contra ellos, los perseguía. Sólo unos cuantos pudieron escapar de su presencia, pudieron librarse de sus manos. Se dirigieron hacia el sur, porque se dirigieron hacia el sur se llaman Surianos, los pocos que escaparon de las manos de Huitzilopochtli.
Resultado de imagen de Huitzilopochtli

Y cuando Huitzilopochtli les hubo dado muerte, cuando hubo dado salida a su ira, les quitó sus atavíos, sus adornos, su anecúyotl, se los puso, se los apropió, los incorporó a su destino, hizo de ellos sus propias insignias.

Y éste Huitzilopochtli, según se decía, era un portento, porque con sólo una pluma fina, que cayó en el vientre de su madre, Coatlicue, fue concebido.
Nadie apareció jamás como su padre. A él lo veneraban los mexicas, le hacían sacrificios, lo honraban y servían. Y Huitzilopochtli recompensaba a quien así obraba. Y su culto fue tomado de allí, de Coatepec, la Montaña de la Serpiente, como se practicaba desde los tiempos más antiguos.