jueves, 13 de octubre de 2016

Rakshasa

Rakshasa, de Christopher Moeller
Procedentes de una antigua raza hindú de bestias mitológicas, los rakshasas son criaturas demoníacas que habitan bajo la forma de un felino humanoide.
Extendiendo la maldad
Con la cabeza de un depredador, generalmente un tigre, y el cuerpo de un musculoso humano, los rakshasas son toda una manifestación del mal y la crueldad más salvaje, y caminan siempre en busca del caos.
Su propio nombre, rakshasa, proviene de la palabra “rakshas” que significa “guardián” aunque, quizás, la expresión “algo de lo que guardarse” sea más acertada, dada su ansia de destrucción de comunidades humanas.
Conocidos por ser caníbales devoradores de hombres, han ganado su fama destruyendo templos, profanando tumbas y atormentando tanto a vivos como a muertos. Y es que los pishacas, un tipo de rakshasa menor propio de los cementerios, impiden el descanso de los difuntos, arrancando su carne podrida y extendiendo enfermedades que afectan también a los vivos.
Pishaca, de Jason EngleLos pishacas tienen la forma de un goblin diabólico y apestan a putrefacción. Su actividad es mayoritariamente nocturna ya que la luz del día los debilita y aturde. Se asocian con los grahas, demonios de la enfermedad, también presentes en cementerios, para sus malvados planes y sólo responden ante los rakshasas más poderosos, a los que consideran sus superiores.
El rakshasa hindú
Según los textos del Ramayana, los rakshasa tenían forma humana y surgieron de los pies del dios Brahma. Este dios eligió a algunos rakshasa para convertirlos en sus guerreros de élite. Seleccionó a los más crueles y a los que se habían reencarnado varias veces siendo malvados, y les proporcionó dotes especiales.
Entre los más poderosos destacaba Ravana, el líder de los rakshasas, que poseía 10 cabezas y 20 brazos. Este formidable guerrero era prácticamente indestructible, ya que cuando se le cortaba un brazo volvía a brotar uno nuevo. Las enormes cicatrices de su cuerpo daban fe de las batallas libradas contra los dioses y los humanos.
Los rakshasas dominaron los bosques, territorio en el que se encontraban cómodos, dada su habilidad para trepar, saltar y camuflarse. Según la leyenda, controlaban la zona geográfica perteneciente a la actual Sri Lanka, y lo hicieron masacrando aldeas y retando a la autoridad de los dioses. La ofensa fue tal, que Vishnú, el jefe de la tríada suprema de dioses hindúes, se encarnó en el rey Rama y asesinó a Ravana. Tras su muerte se restauró la paz en la zona.
Las leyendas indias son numerosas, tanto como las luchas de los dioses con los rakshasas. Son luchas eternas en las que unas veces los dioses salen victoriosos y otras veces son los rakshasas los que se imponen. Un ejemplo es el caso de la leyenda de Durga, un terrible rakshasa con cuerpo humano y cabeza de toro de quien se dice que consiguió derrotar a todos los dioses, desterrándolos al exilio.
Rakshasa, de Brian ValenzuelaLa parte animal
La forma más común del rakshasa es la de felino. Un cuerpo humanoide cubierto de una fina capa de pelaje con el color y los moteados típicos de su raza (tigre, leopardo, pantera, etc). Otras de las formas que suele adoptar, aunque más raramente, son de la de toro y la de mono.
Sus garras suelen tener la forma inversa a la de los humanos, es decir, tienen las palmas en la parte superior y no la inferior. Brotan de ellas unas afiladas uñas negras con veneno. Lo mismo ocurre con sus colmillos, que también son venenosos, por lo que es muy común que ataquen con mordiscos o con zarpazos.
Pensé que eras mi amigo
No es habitual que un rakshasa luche cuerpo a cuerpo ya que tiene otras muchas formas de acabar con un enemigo, por ejemplo, la capacidad de transformarse en cualquier figura humana. Así, puede convertirse en una figura conocida por el contrincante, como un familiar o un amigo. Además, puede interceptar los pensamientos y leer la mente, con lo que el engaño es total.
Son muy hábiles con la magia, sin embargo, los conjuros no les afectan. Es inútil intentar dar caza a un rakshasa con artes arcanas. Solamente su naturaleza demoníaca es vulnerable al agua bendita, por lo que usada en un proyectil, a modo de dardo venenoso, puede acabar con ellos instantáneamente.
La sociedad rakshasa
Son seres solitarios pero muy organizados y leales entre ellos. La mujer rakshasa, conocida como rakshasi, es un miembro igual de importante en la sociedad que su contrapartida masculina.
Se dice de los rakshasas que todo el mal y el rencor que guardan dentro se han acumulado durante varias vidas, ya que siempre se reencarnan en otro rakshasa que conserva los recuerdos de vidas pasadas. Es por esto que los rakshasas son, en cierto modo, inmortales. No importa que sea destruido, volverá a la vida como otro rakshasa con más odio.

miércoles, 12 de octubre de 2016

Grifo

El grifo (griego: Γρυψ, grips; latín: gryps) era una bestia con cabeza, patas delanteras y alas de águila y el cuerpo de un león. Estos animales guardaban yacimientos de oro en ciertas montañas del norte de Europa o al este de ésta, y sus vecinos, la tribu de los arimspos, luchaban con ellos por estas riquezas. También eran uno de los animales relacionados con el dios Apolo, y en antiguas pinturas aparecen tirando de su carro o sirviéndole como montura. En el Libro de Alexandre vuelven a servir de montura, esta vez de Alejandro Magno, que enganchó ocho de estos animales a una cesta para explorar lo desconocido, guiándolos con trozos de carne para dirigir su vuelo.

Alejandro Magno siendo elevado por grifos - Libro de Alexandre
Heródoto habló de ellos en el libro III de sus Historias, donde menciona sus luchas con los arimaspos por el oro, para luego, en el libro IV, especificar un poco más su localización en el norte de Europa, entre varias tribus y pueblos ficticios:
«Asimismo, es indudable que en el norte de Europa es donde hay una mayor abundancia de oro. Ahora bien, tampoco puedo precisar a ciencia cierta cómo se consigue, únicamente que, según cuentan, los arimaspos, unos individuos que sólo tienen un ojo, se apoderan de él, robándoselo a los grifos [...] Por su parte, Aristeas de Proconeso, hijo de Caistrobio, cuenta en un poema épico que, víctima de la posesión de Febo, llegó hasta los isedones; que más allá de los isedones habitan los arimaspos, unos individuos que sólo tienen un ojo; que más allá de estos últimos se encuentran los grifos, los guardianes del oro; y al norte de ellos los hiperbóreos que se extienden hasta un mar. Pues bien, a excepción de los hiperbóreos, todos estos pueblos, empezando por los arimaspos, atacan constantemente a sus vecinos».
Heródoto parece que omitió la descripción de los grifos en sus textos, pero Pausanias, en el libro I de su Descripción de Grecia especificó el aspecto de estos seres, añadiendo en el libro VIII que hasta poseían manchas como las panteras: 
«Estos grifos dice Aristeas de Proconeso en sus versos que lucharon por el oro con los arimaspos de más allá de los isedones; y que el oro que guardan los grifos nace de la tierra. Los arimaspos son todos hombres de un solo ojo desde su nacimiento, y los grifos unos animales parecidos a leones con alas y pico de águila [...] He oído también otras cosas: que los grifos tienen manchas como las de las panteras».
Plinio el Viejo mantiene lo dicho por los anteriores autores en el libro VII de su Historia Natural, pero en el libro X, cuando habla de aves fabulosas, los menciona con orejas:
«Y a continuación de aquellos que están situados al norte, no lejos del sitio mismo donde se levanta el aquilón, y de la cueva que toma nombre de éste, en el lugar que llaman Ges Clitron, se cuenta que están los arimaspos, de los que ya he hablado, caracterizados por tener un solo ojo en medio de la frente, y que están continuamente en guerra por las minas con los grifos, una especie de fieras con alas, según la tradición general, que extrae oro de galerías subterráneas, siendo admirable la avidez que ponen las fieras en custodiarlo y los arimaspos en arrebatárselo [...] los grifos, con la encorvadura del pico dotada de orejas, son seres fabulosos».
Grifo luchando contra un arimaspo a caballo

Claudio Eliano discrepaba de los autores anteriormente citados, y cambió las tierras de los grifos de entre los arimaspos y los hiperbóreos por la India en su Historias de los animales:
«Tengo entendido que el grifo es un animal de la India, cuadrúpedo como el león y con poderosísimas garras parecidas a las de éste. Dicen que es alado, que las plumas del dorso son negras y las de delante rojas, mientras que las alas verdaderas no son así, sino blancas. Ctesias refiere que el pescuezo está adornado con plumas de un azul oscuro, que su boca es parecida a la del águila y su cabeza como la que los artistas pintan o esculpen. Dicen que los ojos del grifo son como el fuego. Construye su guarida en los montes y, aunque es imposible capturarlo cuando es adulto, se les puede coger de jóvenes. Los bactrios, que son fronterizos de los indios, dicen que son guardianes del oro del país; dicen, además, que lo desentierran y construyen con él sus nidos y que los indios recogen todo el que cae de ellos. Pero los indios dicen que los grifos no guardan dicho oro, porque estos animales no tienen necesidad de él (y, si es esto lo que dicen, creo que dicen verdad), sino que son ellos, los indios, quienes van a atesorar oro, mientras que los grifos luchan contra los invasores por el temor que sienten por sus propios hijos. Luchan contra los demás animales y fácilmente los vencen, pero no se enfrentan al león ni al elefante. Temiendo los naturales del país la impetuosidad de estas fieras, no se acercan al oro durante el día, sino que van de noche, pues creen que en la oscuridad pasan más fácilmente inadvertidos. Esta región, en la que viven los grifos y en donde están las minas de oro, es terriblemente desierta. Y llegan los buscadores del dicho metal en número de mil o dos mil, armados y provistos de palas y sacos; y, vigilando en una noche sin luna, extraen el oro si pasan inadvertidos a los grifos, obteniendo un doble provecho, pues logran conservar la vida y, además, llevan a casa su cargamento; y, cuando los que han aprendido, gracias a su destreza, a fundir el oro, lo han purificado, poseen grandísimo poder para recompensar a la gente por los peligros susodichos. Mas si son cogidos in fraganti, están perdidos. Y regresan a sus hogares, según tengo entendido, al tercer o cuarto año».
Con el paso del tiempo, los grifos pasaron al imaginario popular y a los bestiarios medieval. Dicha información fue recogida en el De propietatibus rerum de Bartholomeus Anglicus, donde aparece tanto en la sección de aves como en la de bestias:
«En el capítulo XIV del libro de Levítico, el grifo (en realidad se refiere al quebrabtahuesos) es contado entre las aves volantes, y se dice que el grifo tiene cuatro patas y la cabeza y las alas semejantes a las del águila, y el resto de su cuerpo se parece al león. Mora en las montañas de Hiperbórea y hace muchos males a hombres y caballos. Pone en su nido esmeraldas contra las bestias que viven donde mora [...] El grifo es una bestia de cuatro pies y que tiene plumas y alas y mora en las montañas de Hiperbórea. En la parte trasera es como un león y las alas, como la cabeza, son semejantes a las del águila. El grifo aborrece mucho al caballo y le hace mucho mal, como dice Isidoro en el libro XII, y despedaza a los hombres. Y tanto se desea vengar de los caballos que levanta al caballo y al caballero en el aire cuando los puede hallar, como dice la glosa sobre capítulo XIV del libro Deuteronomio. Los grifos guardan las montañas donde hay piedras preciosas, como las esmeraldas y los jaspes y otras tales, y no permiten a ninguno acercarse, como dice Isidoro en el libro XIV. En Siria no menos hay algunas montañas llenas de oro y de piedras preciosas, mas no pueden subir los hombres sobre ellas para tenerlas por causa de los grifos. Y por esto hay muy buenas esmeraldas y cristal en gran abundancia. Los grifos tienen grandes uñas y tan largas que de ellas se hacen los vasos que después por su curiosidad son puestos sobre las mesas de los reyes».
En la obra ficticia Los viajes de Juan de Mandeville también aparecen los grifos, donde se dan algunos detalle sobre su fuerza y tamaño, mencionando de nuevo su enemistad con los caballos y la increíble capacidad de cargar con dos bueyes para llevarlos a su nido: 
«Hay en aquella tierra (Baquera) grifos más que en otra parte ninguna; algunos dicen que los grifos tienen el cuerpo como águila, y delante y detrás como león; y así es la verdad, mas su cuerpo es más grande y fuerte que el de ocho leones y es más fuerte que cien águilas. Pues un grifo, volando hacia su nido, puede soportar el peso de un gran caballo, si lo encuentra, o el de dos bueyes uncidos que despistados aran el campo. Tiene las uñas tan grandes como un cuerno de buey, y de sus uñas hacen vasos para beber, y de con sus costillas y plumas hacen arcos muy fuertes para tirar saetas».
Woari

martes, 11 de octubre de 2016

Los Argonautas


Introducción
La expedición de los griegos al Cólquide, bajo el liderazgo de Jasón, es una de las más importantes operaciones de los tiempos mitológicos dado que en ella participaron los gruerreros más selectos de Grecia.
Poetas líricos como Píndaro, se inspiraron en el mito de los Argonautas. Los tres grandes poetas trágicos escribieron también inspirándose en la expedición de los Argonautas. Esquilo, escribió las tragedias “Atamas”, “Ipsipili”, “Argo” y “Caviro”. Sófocles escribió las tragedias “Atamas”, “Cólquides”, Squite” y “Rimotomoi”. De todas estas obras no se conservó ninguna. De las obras de Eurípides sólo se salvó la renombrada “Medea”.
Frixo y Hele
Hijos de Nefeli y Atamante que reinama en Orcómeno en Beocia. Atamante, dejándose llevar por las insinuaciones de Ino (deseosa de echar a Nefeli y de casarse con él) cedió a sus deseos, convirtiendo a Ino en su esposa y en una mala madrastra para los niños. Su odio hacia ellos, la llevó a diseñar un plan: convenció a las mujeres del lugar para que hornearan las semillas que se almacenaban para la siembra. Tales semillas, como era de esperar, luego de plantadas, no dieron fruto y cayó gran pobreza en la región.
Atamante envió a sus emisarios a Delfos para consultar el oráculo y que los dioses decidieran lo que debían hacer. Ino interceptando y sobornando a los enviados, debían comunicar el siguiente augurio: que para que la tierra volviera a dar frutos, era necesario el sacrificio de Frixo, al dios Zeus. Entonces el pueblo se sublevó y pidió al rey que cumpliera con el oráculo. Atamante cedió a la presión popular y Frixo se dirigía al altar de sacrificios cuando su madre, Nefeli, les envió un cordero de dorado vellón.
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Frixo y Hele montaron en el lomo del animal que los llevó muy lejos de allí. Pasando por la península trácica Hele se agachó para mirar algo, se mareó y cayó en las aguas del Ponto, que desde entonces se llamó Helesponto (el mar de Ponto). Frixo llegó solo a Cólquide, donde reinaba el rey Eeetes, hijo de Helios y de la oceánide Perse, y hermano de la maga Circe. En este sitio sacrificó al carnero en acción de gracias a Zeus y pidió la protección de Eetes. El rey de Cólquide le casó con su hija y Frixo le regaló el vellocino de oro (la piel del cordero). El rey lo colgó de un roble en el bosque ofrendado al dios Ares y puso un dragón y una enorme serpiente que nunca dormía para vigilarlo día y noche.
Pelías y Jasón
En Yolco reinaba Pelías, hijo de Poseidón y de Tiro, que astutamente había destronado a su hermanastro Esón. Esón, temeroso de que su malvado hermanastro asesinase a su hijo Jasón, que era el verdadero heredero del trono, le buscó refugio en la cueva del centauro Quirón, en el monte Pelión y le confió su crianza y formación. El sabio Quirón lo instruyó en las letras y en las artes de su época y llegado a una edad adecuada, le envió a Yolco a reclamar sus legítimos derechos al trono.
El apuesto joven, al cruzar el río Anauro perdió una de sus sandalias al ser arrrastrada por la corriente. Cuando Jasón se presentó en Yolco con una sandalia, el rey Pelías quedó muy desconcertado, pues un antiguo augurio del oráculo le había advertido que alguien con una sola sandalia, que bajaría del monte, le destronaría y mataría.
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Cuando el sobrino de Esón pretendió la corona que le pertenecía por derecho legítimo, el astuto Pelías afirmó entonces haber visto en sueños a Frixo, que clamaba volver a su lugar de origen y pedía lo mismo para el vellocino de oro, que estaban el Cólquide, en el reino de Eetes. Rogó al joven Jasón que cumpliera con este vaticinio y dispuso la construcción de una nave para emprender el viaje. Jasón debía organizar la expedición con el fin de aliviar el alma de Frixo y cumplir su deseo. Pelías prometió y juró por los dioses que a la vuelta de Jasón a Yalco, con el vellocino de oro, le devolvería su derecho al trono.
Los preparativos de los Argonautas
Jasón aceptó la propuesta de Pelias y empezó a prepararse para el viaje. Ordenó a Argo, arquitecto y constructor de navíos, la fabricación de una nave de cincuenta remos. La embarcación resultó espléndida como ninguna otra de la época. Gracias a un trozo de madera procedente del roble sagrado del oráculo de Dodona, regalo de la diosa Atenea, el navío podía hablar y tenía el don de la profecía. Era un barco muy veloz y por eso se llamó Argo (Argos=rápido). Mientras se dotaba la nave, el centauro Quirón aconsejó a Jasón que enviara heraldos por toda Grecia para invitar a los jóvenes más valientes y valerosos de aquellos tiempos a participar en este largo viaje. Y así sudió, la tripulación de Argo, los llamados Argonautas eran todos héroes e incluso hijos de dioses. Entre ellos estaban Tifis, el timonero de Argo, Orfeo, el músico, los adivinos Idmón y Mopso, Heracles, Hilas, Idas, Cástor y Plideuces, Periclímeno, hijo de Neleo, y Peleo, hermano de Telamón y muchos otros, que constituían la flor de la hombría y el heroísmo juntos.
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El viaje del Argo
Tras haber realizado un sacrificio en honor de Apolo, los Argonautas embarcaron en la costa de Págasas, y se pusieron en marcha con favorables presagios.
Su primera escala tuvo lugar en la isla de Limnnos, habitadas sólo por mujeres, pues todos los hombres habían muerto. Los Argonautos se unieron a las mujeres en espera a que ésas concibieran hijos varones y luego partieron. Después de pasar por Samotracia, entraron en el Helesponto y llegaron al reino de Cício, a la tierra de los Doliones, donde el rey y sus súbditos los acogieron con hospitalidad. Se hicieron a la mar, pero los vientos les regeresaron al mismo lugar.
Por un fatal malentendido, los Doliones no reconocieron a los Argonautas, estos tampoco a los Doliones, y así se enfrentaron en una lucha sangrienta, resultando muertos el rey Cícico y su corte. Cuando los Argonautas se dieron cuenta del error era ya demasiado tarde. Los hombres de los dos frentes, arrepentidos, honraron a los caídos.
En las costas de Mísia, donde llegaron los Argonautas, las ninfas se apoderaron de Hilas, el querido amigo de Heracles. Heracles y Polifemo fueron en su ayuda y el viaje siguió sin ellos.
Al pasar por la tierra del adivino ciego Fineo, lo liberaron de las temibles Harpías, y él en agradecimiento les advirtió del peligro de las rocas Cianeas. Eran esas unas rocas que al pasar entre ellas, chocaban entre sí convirtiendo en pedazos a las naves que las cruzaban. Fineo les aconsejó que para saber si podían pasar o no, soltaran una paloma; si ésta conseguía pasar el escollo, ellos también lo harían, de lo contrario, que no se atrevieran. Al llegar a los escollos, los Argonautas lanzaron uina paloma, que logró pasar perdiendo únicamente las plumas de la cola; así cruzó también Argo, sufriendo sólo ligeros daños en la popa.
Después de muchas peripecias, Argo y su tripulación llegaron a las tierras del rey Eetes.
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En las tierras de Cólquide
Apenas llegado a Cólquide, Jasón visitó al rey Eetes y le habló de la orden recibida por Pelías. Eetes aceptó entregarle el vellocino de oro, a cambio de que, primero, puesiera un yugo, sin ayuda alguna, a dos toros de pezuñas de bronce que despedían fuego por los ollares, que habían sido regalo de Hefesto y que después arase el campo y sembrase algunos dientes de dragón que le entregaría.
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Medea, la hechicera, hija de Eetes, se enamoró locamente de Jasón, y se ofreció a ayudarle, si Jasón la tomaba por esposa. Le entregó un unguento mágico para cubrise el cuerpo y su escudo antes de que se enfrentara a los toros. Este bálsamo lo haría invulnerable por un día, al fuego y al hierro. Le advirtió además que los dientes del dragón apenas sembrados se convertirían en soldados armados listos para acabar con él. Le aconsejó que lanzara una piedra sin ser visto y de este modo por un malentendido sin saber nadie quién había lanzado la piedra al otro, se matarían entre ellos.
Con el auxilio de Medea, Jasón logró vencer los obstáculos. Pero Eetes no cumplió con su palabra, antes bien trató de poner fuego a Argo y de liquidar a los Argonautas. Entonces Jasón, contando siempre con el apoyo de Medea, durmió al dragón guardián, y después de apoderarse, sin ser visto, del vellocino de oro, se dieron a la fuga a toda prisa. Apenas el rey Eetes descubrió la fuga de Jasón y Medea y el hurto del vellocino de oro, se lanzó a la persecución del Argo. Medea, para retrasarlo, dio muerte a Apsirto, su hermano, que viajaba con ella, y empezó a tirar al mar, uno a uno sus miembros. El infeliz Eetes, perdió un tiempo precioso tratando de recoger las partes del cuerpo de su amado hijo, y de este modo los fugitivos lograron alejarse definitivamente.
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El trayecto del Argo
Mientras Eetes había anclado en alguna playa del Ponto Euxino para dar sepultura a su hijo, el Argo siguió su camino. Pasó por el Danubio, que entonces unía, se dice, el Ponto con el Mar Adreiático, subió por el Eridano (el Po) y por el Ródano, junto a las tierras donde moraban los Ligures y los Celtas, se adentró de nuevo en el Mediterráneo y cruzó cerca de la isla de las Sirenas. Desde muy lejos se oía el canto embrujador de las Sirenas. En ese momento, Orfeo, músico de Tracia, con su melodiosa lira y su carismática voz, se puso a cantar de tan bello modo, que ninguno de los Argonautas se animó a corresponder a la llamada de las Sirenas. Las nostálgicas melodías de Orefeo les hablaban del hogar, de los seres queridos que les esperaban en la patria y sembró en sus corazones el deseo del retorno.
Los Argonautas después de una larga travesía, pasando por el reino de Circe, por los estrechos de Caribdis y Escila, por la isla de Feacos y por las costas de Libia, llegaron a Creta, donde tuvieron que enfrentarse al gigante Talo, el robot que había creado Hefesto. La astucia y los hechizos de Medea neutralizaron las fuerzas de Talo, puesto por el rey Minos para defender la isla e impedir las incursiones de forasteros.
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La vuelta a Yolco
Siguiendo su ruta por el Mar de Creta y tras enormes dificultades, cruzaron el Efeo y llegaron al fin a Yolco, trayendo consigo el codiciado vellocino de oro. Había llegado el momento en que Jasón debía reclamar al rey Pelías su legítimo derecho al trono. Pelías, que mientras faltó Jasón había asesinado a todos los parientes de éste, se negó a cederle el trono. Así Jasón decidió refugiarse una vez más en los mágicos poderes y en la habilidad de su mujer. Medea logró introducirse en el palacio y convencer a las hijas de Pelías para que participaran en el asesinato de su padre creyendo que de este modo le devolvería la juventud perdida. A partir de este punto, son muchas las variantes que existen. Una de ellas narra que Jasón y Medea reinaron en Yolco y años más tarde concibieron un vástago, confiándole su educación al Centauro Quirón. Otra variante dice que se marcharon a vivir en Corinto, dejando el trono de Yolco a Acasto, el único hijo varón de Pelías.
Interpretación del mito de los Argonautas

Según los hechos de la remota época a la que se refieren, se llega a la conclusión de que hábiles marinos griegos hicieron una serie de proezas al mismo tiempo que describían el mundo con sus viajes, completando así sus conocimientos geográficos. El importante descubrimiento del Ponto Euxino, que hasta entonces se creía que era un mar (pontos=mar) y la difusión del helenismo en las regiones que éste bañaba, es lo que se deduce de los relatos del viaje y el itinerario del Argos.

lunes, 10 de octubre de 2016

Las cuatro Bestias Santas o Sagradas





-Byakko

La palabra japonesa “Byakko” significa “luz blanca” y es el nombre que se le da al gran tigre blanco que representa al oeste (las 4 bestias representan los puntos cardinales) y simboliza al elemento viento y al otoño. Si bien las bestias sagradas forman parte de la tradición japonesa, su origen se remonta a la antigua China. Los chinos lo llamaban el tigre blanco y constituye una de las 4 constelaciones chinas. Durante la dinastía Han, en China se creía que el tigre era el rey de las bestias, y se decía que al cumplir los 500 años su cola adquiría un color blanco. El tigre blanco solo aparecía en tiempos de paz y dado que el blanco representa el oeste, se lo considera la bestia mitológica guardiana del oeste.

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-Genbu

Esta criatura mitológica posee la apariencia de una tortuga y una serpiente. Su origen se debe a una de las 4 constelaciones chinas, a la que llamaban Tortuga negra o Tortuga del norte, por ende representa al norte y al invierno también. En china, la tortuga y la serpiente, eran consideradas criaturas espirituales que simbolizaban longevidad. Debido a la gran influencia china, en Japón los títulos honoríficos poseían imágenes de tortugas. Cuenta la leyenda, que las tortugas hembras, al no poder unirse a los machos, lo hacían con serpientes, lo cual produjo el enojo de las tortugas macho y evitaron acercarse a ellas. Es por esto que dejo de usarse la tortuga como símbolo de buena suerte.
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Mitologia

-Seiryu

En la mitología japonesa se le dio este nombre al dragón azul del este. Simboliza el agua y la primavera. Al igual que las demás bestias, su origen se debe a las 4 constelaciones chinas. En Japón, Seiryu es uno de los espiritus guardianes que protegía la ciudad de Kyoto sobre el este. El templo de Kiyomizu, en dicha cuidad, representa Seiryu y además existen otros 3 templos para las demás bestias. En 1983, la tumba de Kitora fue hallada en la aldea de Asuka. Los cuatro Guardianes fueron pintados en las paredes, en las direcciones correspondientes a los puntos cardinales que representan y varias constelaciones en el techo. Existen muy pocos tallados de las 4 bestias.

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-Suzaku

Ave fénix que representa al sur y al fuego. Forma parte de las 4 constelaciones chinas y simboliza al verano.


japonesa

viernes, 7 de octubre de 2016

TEFNUT…Señora de la llama.



Esta diosa encarna el aire húmedo y su nombre significa “La que ha sido Escupida”, pues fue creada gracias a la saliva de su padre, el dios Atum.
Tefnut
Normalmente la vemos representada como una leona o una mujer con cabeza de leona y disco solar rodeado por dos úreus, portando en una mano el cetro uas y en la otra el anj, símbolo de la vida. A veces también se adorna con los cuernos horizontales y dos altas plumas.
Tefnut
Tefnut es hija de Atum, esposa del dios Shu (el aire) y madre de Gheb (la tierra) y de Nut (el cielo). En el mito de la Diosa Lejana, se la identifica con Sejmet, Hathor, Bastet, etc.
Tefnut
Como todas las diosas leonas, Tefnut tiene origen solar. Representa al Ojo de Ra encolerizado, bajo la forma de Tefnut-Sejmet. En el Antiguo Egipto, los leones eran dioses creadores, guerreros y protectores de los oasis. Y algunas veces aparece formando tríada junto a al dios Ra y a su esposo Shu en sentido creador.
Su origen procede de Heliópolis, y fue adorada principalmente en Oxirrinco y Leontópolis. Pero no tuvo templo propio, sino que era venerada en los de otros dioses.

jueves, 6 de octubre de 2016

El Xoloitzcuintle

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En la mitología mesoamericana se creía que el xoloitzcuintle era sagrado y acompañaba a las almas de los difuntos hacia su destino, el Mictlán, descrito como un lugar profundo y oscuro.

Xólotl era el hermano gemelo de Quetzalcóatl y su existencia se asocia al origen de los seres humanos. Se dice que los dioses tenían que descender al Mictlán y obtener un hueso que haría posible la formación de la humanidad.
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Xólotl se ofreció para efectuar tal hazaña. Pero, para realizar el encargo, tuvo que transformarse en un perro, el xoloitzcuintle. Desde entonces este animal se convirtió en el favorito de los dioses.

Cuando cumplió el objetivo, se presentó ante el pavoroso Mictlantecuhtli, el señor de la Muerte, y le entregó el apreciado hueso. Entonces, el xoloitzcuintle regresó al mundo de los vivos y los dioses pudieron crear al primer hombre y a la primera mujer.
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Como el xoloitzcuintle viajó al Mictlán por aquel hueso y regresó vivo, quedó establecido que este animal era el único que podía guiar a las almas a través del prolongado y dificultoso camino que llevaba a aquel lugar.

Por esto era necesario que los perros acompañaran a los muertos en su tumba para hacer su peligrosa travesía hacia el Mictlán.

De allí que los arqueólogos frecuentemente encuentren en los entierros prehispánicos, osamentas de canes.
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martes, 4 de octubre de 2016

Los Nueve Desconocidos de Ashoka: misteriosa sociedad secreta de la India

Portada - Ilustración de varios encapuchados de identidad desconocida. (wallpapercave.com)
Existe en la India una leyenda muy extendida acerca de una organización secreta que supuestamente poseería una inmensa cantidad de avanzados conocimientos en su poder. Se cree que la sociedad de los Nueve Desconocidos habría sido fundada hace más de dos mil años, y se sospecha a menudo que podrían haber manipulado las tendencias sociales y políticas a lo largo de los siglos para alcanzar sus metas personales. Pero esta organización tan secreta, ¿es una realidad o una mera leyenda?

La leyenda original

La sociedad de los Nueve Desconocidos fue fundada por el emperador Ashoka poco después del 226 a. C. Ashoka era nieto del legendario emperador que unificó el subcontinente indio, Chandragupta, y estaba ansioso por defender el legado de su abuelo y conservar su imperio. En la región comprendida entre Calcuta y Madrás, los Kalinga se rebelaron contra el poder imperial, lo que condujo a una guerra sin cuartel. Se cuenta que el ejército de Ashoka, muy superior en número, habría dado muerte a 100.000 guerreros Kalinga y deportado a más de 150.000 habitantes de la región. Pero a pesar de haber ganado la guerra, Ashoka estaba horrorizado por la matanza que había ocasionado su victoria. Desde entonces, juró renunciar para siempre a la violencia.
Relieve indio de Amaravati, distrito de Guntur (India). La figura central podría representar al emperador Ashoka. (CC BY SA 3.0)
Relieve indio de Amaravati, distrito de Guntur (India). La figura central podría representar al emperador Ashoka. (CC BY SA 3.0)
El emperador Ashoka es conocido principalmente por su conversión al budismo y sus esfuerzos por extender esta religión pacifista por la India, Malasia, Ceilán e Indonesia. Su labor contribuyó al posterior auge del budismo en China, Nepal, Tíbet y Mongolia. Ashoka era un vegetariano declarado, pero no obligaba a los demás a imitarle. De hecho, era increíblemente tolerante con las demás sectas religiosas. Sí prohibió, sin embargo, el consumo de alcohol.
    Lo que es aún más importante es que “renunció a la idea de intentar integrar a los pueblos rebeldes, declarando que la única conquista verdadera consistía en conquistar los corazones de los hombres observando las leyes del deber y la piedad, ya que su Sagrada Majestad deseaba que todas las criaturas vivientes disfrutaran de seguridad, paz y felicidad, y fuesen libres de vivir como gustasen” (Pauwels y Bergier). Tan fuerte era el compromiso del emperador con esta misión que buscó impedir que sus súbditos enfocaran sus inteligencias en perpetrar malas acciones, particularmente aquellas relacionadas con la guerra. La tarea de recopilar, conservar y asimilar todos los conocimientos era demasiado grandiosa para un solo emperador, más aún a causa del resto de compromisos que requería gobernar un imperio. De modo que Ashoka hizo llamar a nueve de las mentes más brillantes de la India de la época. Por razones de seguridad, nunca se hizo pública la identidad de estos hombres. Unidos, estos genios formaron una sociedad secreta que acabaría siendo conocida como los Nueve Desconocidos.
    El enviado de Ashoka declara la paz. Ilustración de la ‘Historia de las Naciones’ de Hutchinson. (Public Domain)
    El enviado de Ashoka declara la paz. Ilustración de la ‘Historia de las Naciones’ de Hutchinson. (Public Domain)
    La nueva organización se dispuso a recopilar todos los conocimientos científicos posibles, desde ciencias naturales a psicología, pasando por la composición de la materia. Temiendo que si el hombre de a pie recibía conocimientos científicos los emplearía para la destrucción, sólo a los Nueve Desconocidos se les permitió estudiar y desarrollar teorías científicas y tecnología. Para cumplir más eficazmente esta abrumadora tarea, se encargó a cada uno de los nueve un libro específico que deberían revisar y actualizar hasta finalmente perfeccionar su contenido. Cuando uno de los nueve no podía llevar su labor a buen término –ya fuera por su deseo de retirarse, salud delicada o muerte– esta obligación era transmitida a un nuevo sucesor elegido para ello. El número de miembros de esta sociedad siempre debía ser nueve. Así ha sido como la hermandad de los Nueve Desconocidos habría perdurado supuestamente durante más de 2.000 años.

      El libro de 1923

      Las conjeturas y especulaciones sobre el contenido de cada uno de estos nueve libros son muy diversas. Talbot Mundy, un escritor inglés, publicó en 1923 un libro titulado The Nine Unknown Men (‘Los Nueve Desconocidos’), que contenía una lista de los nueve libros de la secta. Esta lista ha acabado por ser aceptada de forma más o menos generalizada por los estudiosos de esta sociedad secreta:
      1. Propaganda: El primer libro trataba sobre las técnicas de propaganda y guerra psicológica. “La ciencia más peligrosa de todas es la que permite moldear la opinión de las masas, ya que puede permitir a cualquiera gobernar el mundo entero,” en palabras de Mundy.
      2. Fisiología: El segundo libro hablaba de fisiología, explicando cómo matar a una persona con un simple toque (conocido como el ‘toque de la muerte’) mediante la simple inversión de un impulso nervioso. Se rumorea que el arte marcial del Judo es el resultado de “filtraciones” de este segundo libro.
      3. Microbiología: El tercer volumen se centraba en microbiología y biotecnología.
      4. Alquimia: El cuarto versaba sobre alquimia y la transmutación de los metales. Según cierta leyenda, en épocas de sequías prolongadas, los templos y organizaciones religiosas más relevantes recibían grandes cantidades de oro cuya procedencia se mantenía en secreto.
      5. Comunicación: El quinto libro incluía el estudio de todos los medios de comunicación, tanto terrestre como extraterrestre, lo que implicaría por tanto que los Nueve Desconocidos estaban al corriente de la presencia alienígena en la Tierra.
      6. Gravedad: El sexto libro estaba centrado en los secretos de la gravitación, y daba instrucciones reales para construir los antiguos Vimana védicos (como el Vaimānika Shāstra, antigua tecnología aeroespacial).
      7. Cosmogonía: El séptimo trataba sobre cosmogonía y cuestiones relacionadas con el Universo.
      8. Luz: El octavo era un estudio sobre la luz, en concreto de su velocidad y de cómo utilizarla como arma.
      9. Sociología: El noveno y último libro hablaba de sociología. Incluía normas para la evolución de las sociedades y los medios para prever su decadencia.” (Mundy parafraseado por Ancient Explorers)

      ¿Mito o realidad?

      ¿Es auténtica la leyenda de los Nueve Desconocidos? Ashoka podría muy bien haber pedido a nueve sabios de identidad desconocida acumular conocimientos científicos, concretamente con vistas a su aplicación en la guerra. Fue aquélla una época muy agitada, y se sabe que otros emperadores habían emprendido iniciativas similares. Los Nueve Desconocidos habrían explorado las tácticas de batalla, métodos de entrenamiento y tecnologías de diversos imperios: armas, manufacturas, monta de caballos y elefantes, e incluso uso de la pólvora. No obstante, resulta difícil creer en la existencia de un antiguo grupo de nueve personas que hubiera vivido en secreto durante más de 2.000 años controlando los acontecimientos a nivel mundial desde las remotas junglas de la India sin saber nada de los modernos aparatos, tecnología e infraestructura. Para muchos, esta leyenda no es más que precisamente eso: una simple leyenda.
      Imagen de portada: Ilustración de varios encapuchados de identidad desconocida.