viernes, 11 de diciembre de 2015

Endovélico




Endovéllico, también llamado Endovélico, Enobólico, Endovelicus o Endovellicus, es el más conocido de los dioses celtibéricos prerromanos de la Edad del Hierro. El nombre es de origen celta y significa "dios muy bondadoso". Dios de la salud, protector de la tierra y la naturaleza, especialmente los bosques.

Endovélico es el dios principal del panteón lusitano en época prerromana. Es la divinidad de la que se conservan alrededor de un centenar de inscripciones y una de las pocas que no se sincretizó completamente con ningún dios romano, aunque en contadas ocasiones se ha asimilado a Esculapio por sus dotes sanadoras. Su nombre se ha traducido de dos maneras: como "el muy bueno" o "el negro". La más aceptada es la primera, aunque la segunda también tendría sentido ya que Endovélico está altamente relacionado con el inframundo, donde fue tras ser muerto por un jabalí, animal con el que se le relaciona.

Endovélico tenía también relación con las dotes adivinatorias especialmente a través del sueño. Para esto, tenía lugar un ritual llamado incubatio que se llevaba a cabo en el templo o altar del dios, pidiéndole ayuda o consejo. El devoto dormía allí mismo y se suponía que en sueños recibía el mensaje que necesitaba. Otros autores le relacionan también con el bosque y el renacer vegetal, ya que tras su estancia en el inframundo, llevaría consigo la primavera al volver a la superficie, acompañado por su consorte la diosa Ataecina.

Se le honraba mediante el sacrificio de cerdos, debido a la asociación del dios con los jabalíes (se han encontrado exvotos en forma de jabalí en zonas de culto), aunque también ha aparecido representado por un águila en algunas aras típicamente romanas. Se le otorga un carácter solar y ctónico, por lo que se le asocia también a la mina.

jueves, 10 de diciembre de 2015

Estirge

 

La estirge es un ser volador de la mitología romana que succiona la sangre para poder sobrevivir. Este ser tiene forma de pájaro con alas parecidas a las de un murciélago y los ojos amarillos, 4 patas con las que se agarra a sus víctimas y un pico alargado con el que succiona la sangre. Dice la leyenda que, a no ser que se mate a la estirge, cuando ataca es casi imposible que se despegue del cuerpo de su víctima hasta que termine de succionarle la sangre, y quienes son atacados por ella mueren rápidamente. Las estirges tienen muy buena vista y un buen olfato, por eso les es fácil detectar gente a la que atacar. Cuando termina con su víctima, la estirge duerme durante días con un sueño muy profundo; este momento lo aprovechan los cazadores para atacarlas.Oseasuperhelou



Hace muchos siglos, en las cumbres montañosas del Tíbet occidental, el pueblo Zhang Zhung fundó toda una civilización con sus adelantos tecnológicos, ricas obras de arte y un panteón encabezado por un dios supremo de extraños y maravillosos orígenes.
John Vincent Bellezza, experimentado investigador miembro del Centro Tibetano de la Universidad de Virginia, lleva más de 25 años estudiando la arqueología de los pueblos de la Edad del Hierro del Tíbet occidental, sus dioses y sus culturas.
En su blog podemos leer: “Hasta la exhaustiva exploración del Alto Tíbet por parte del autor [el profesor Bellezza] en la década de los 90 y la primera década del siglo XXI, se sabía muy poco acerca de los Zhang Zhung. Los propios tibetanos habían olvidado sus logros del pasado y los comunistas chinos no estaban al corriente de lo que yacía en los límites de esta meseta.”
Esta publicación del blog ofrece una sinopsis bellamente escrita capítulo por capítulo de uno de los libros del profesor Bellezza sobre los Zhang Zhung, que habitaban un territorio situado unas 1.000 millas al noroeste de la capital del Tíbet, Lhasa. En esta región hay lagos, llanuras y largas cordilleras montañosas, y se encuentra ahora muy escasamente poblada, aunque entre el 500 a. C. y el 625 d. C. según el autor estaba bastante más habitada. He aquí algunos fragmentos de esta sinopsis:
“Un impresionante conjunto de monumentos proclama la existencia de los Zhang Zhung desde alrededor del 1000 a. C. Había castillos que ocupaban las cotas más elevadas en torno a explotaciones agrícolas, se fundaban templos en rincones ocultos y las tumbas salpicaban las zonas deshabitadas. Muchos de los templos y fortalezas estaban enteramente construidos de piedra, utilizando pesados soportes de roca para sostener sus tejados. […]”
Esta construcción, realizada enteramente en piedra, y otras 16 similares se cree que son el lugar en el que el antiguo pueblo Zhang Zhung conmemoraba el descenso a la Tierra de su dios supremo, Gekhoe. (Fotografía: John Vincent Bellezza)
Esta construcción, realizada enteramente en piedra, y otras 16 similares se cree que son el lugar en el que el antiguo pueblo Zhang Zhung conmemoraba el descenso a la Tierra de su dios supremo, Gekhoe. (Fotografía: John Vincent Bellezza)
“El Alto Tibet alberga lujosas representaciones pictóricas, que ilustran las realidades cotidianas de la vida de los Zhang Zhung. Allá donde se extienden estas tierras, los grabados y pinturas sobre rocas adornan las cuevas y paredes montañosas. Estas manifestaciones artísticas dan testimonio de batallas, competiciones deportivas, escenas de caza y pastoreo y persecuciones religiosas con todo lujo de detalles. Ningún otro descubrimiento retrata a los Zhang Zhung de una forma tan vívida e íntima.”
Escribe el profesor Bellezza en un correo electrónico enviado a Ancient Origins: “En el antiguo Tíbet occidental se practicaban tanto el pastoreo como la agricultura. Se ha recuperado una amplia variedad de objetos de antiguas tumbas en años recientes, y otros han aparecido en el mercado internacional de arte y antigüedades. Se ha encontrado de todo, desde piedras preciosas hasta diferentes metales trabajados y moldeados, pasando por piezas cerámicas, objetos de madera y tejidos de seda y lana.”
En su blog, el profesor Belleza escribe que la memoria de los Zhang Zhung se ha conservado hasta nuestros días en leyendas, mitos e incluso relatos, lo que nos ofrece una interesante imagen de cómo eran su sociedad y su cultura. “Estos relatos documentan la construcción de castillos, templos, tumbas, sistemas de riego y talleres,” escribe. “… Mientras las élites residían en notables fortalezas dispersas por todo Zhang Zhung, los pastores y campesinos ocupaban viviendas mucho más humildes. Aún así, lazos rituales y de clan unían a los diferentes estratos de la sociedad para formar una poderosa confederación que prevaleció durante siglos.”
La memoria de los dioses de los Zhang Zhung de la Edad del Hierro se ha conservado en la religión Bön de épocas posteriores. Merece la pena leer la descripción del profesor Bellezza en esta publicación de su blog Tibetan Archaeology (“Arqueología Tibetana”), acerca del nacimiento de su poderoso dios Gekhoe:
En las escrituras Bön se cuenta que del vacío del espacio nació Gekhoe, de un huevo resplandeciente incrustado de joyas. Este magnífico huevo comenzó su descenso a la tierra por la acción del Lha de luz brillante, un ente primordial. A continuación, combinándose con la radiación del Padre Montaña y la Madre Lago, eclosionó. De este mágico huevo nació Gekhoe, soberano de la tierra, bajo la forma de un fiero yak salvaje de la existencia. Este divino yak de cristal cayó a tierra en el país de Zhang Zhung, justo detrás de la ‘Gran Montaña de Nieve’. En ese momento, la tierra tembló de seis formas diferentes y el océano se arremolinó agitado. A continuación apareció en el cielo una brillante luz, sonidos melodiosos en el espacio, y bellas flores y muchos otros acontecimientos maravillosos en toda la tierra. Cayeron rocas de la cima de la Gran Montaña de Nieve sobre los ardientes cuernos de Gekhoe, y él las arrojó a izquierda y derecha con sus puntas. Se dice que aún a día de hoy, se pueden observar las huellas de los cuernos y las pezuñas de Gekhoe sobre estas rocas. En la fase final de esta teogonía, el gran yak salvaje de la existencia fue transformado en luz y se disolvió con la Gran Montaña de Nieve, manifestándose de ahí en adelante bajo innumerables formas.
El profesor Bellezza explica a Ancient Origins por correo electrónico que el dios creador nacido de un huevo es un motivo común en la mitología. Gekhoe aún forma parte del panteón Bön.
“[Gekhoe] es un importante dios tutelar en esta religión y a menudo aparece bajo la forma de una deidad tántrica de 18 brazos,” escribe el profesor Bellezza. “Su consorte es Drablhai Gyalmo, antaño una importante deidad del Tíbet occidental por propio derecho. Esta diosa aparece a menudo ataviada como una guerrera. Dar muerte a monstruos es otro de esos temas mitológicos que sobrepasan fronteras y se dan en numerosas culturas. Resulta muy difícil decir cuándo surgió este tipo de divinidad, pero sin duda fue en los albores de la historia de la humanidad.”
- See more at: https://www.ancient-origins.es/noticias-historia-arqueologia/los-misteriosos-zhang-zhung-t%C3%ADbet-su-apasionante-mitolog%C3%AD-003123#sthash.eaSuMUzZ.dpuf

miércoles, 9 de diciembre de 2015

La representación de la naturaleza en la mitología grecorromana


En su conjunto, la mitología constituye una masa de narraciones legendarias de todo orden y época. La primera distinción resulta del origen del texto: ciertas leyendas son romanas y la mayor parte helénicas. Lo cierto es que las dos mitologías se enlazan en muchos puntos de contacto, aunque siguieron caminos distintos y de diferente extensión antes de encontrarse. Y no cabe duda de que el pensamiento mítico griego es sobremanera el más rico, el que impondría sus formas al siguiente.
Las más recientes investigaciones han revelado que las estratificaciones más profundas de la mitología romana se remontan a la prehistoria de la 'estirpe' latina. De hecho, son las fábulas clásicas de la mitología latina -a menudo variantes banales de narraciones helénicas que dejan entrever un elemento nacional-, a las que la leyenda da una explicación: aparentemente Minerva en Roma no representa más que otra denominación de Atenas, si bien sus aventuras se comprenden única y justamente dentro de la mitología latina.
Fresco de un jardín de Pompeya (30-35 d. C.)
Prácticamente la división entre ambos pensamientos es bastante difícil, aunque no imposible y se sabe a ciencia cierta que la cultura romana, receptora de una primera influencia griega, supo mantener cierta originalidad por las diversas aportaciones: substrato latino, disciplina etrusca e impregnación sabélica permitieron al pensamiento romano encanalar en cierto sentido la evolución incomparablemente más copiosa que la de la mitología helénica. En lo que respecta a las leyendas funcionó como en la escultura, pintura o arquitectura desarrolladas en Roma gracias a técnicos helénicos, cuya trayectoria no fue insignificante, alcanzando su máximo relieve bajo el imperio.

Mitología y naturaleza

La cita milanesa penetra en los hogares, en los templos, en los ritos sociales y religiosos, en los campos para ofrecer los testimonios de esta vasta cultura mediterránea, griega y romana, la raíz histórica de la civilización occidental. Lucen las figuraciones más fascinantes de la naturaleza, con más de doscientas obras de arte griego, magnogriego y romano: vasijas, terracotas votivas, estatuas, frescos y objetos de lujo de oro y de plata, ordenados cronológicamente del siglo VIII a.C. al II d.C., en seis secciones temáticas, enfocando la producción artística de la Italia sureña helenística y romana, en especial modo los hallazgos arqueológicos de la zona vesubiana y la pintura mural pompeyana.
Una de las piezas exhibidas en la muestra
'El espacio de la naturaleza' muestra las primeras figuraciones de la edad arcaica que representan una naturaleza salvaje y sobre todo las repetidas escenas marinas como el naufragio, reproducido de forma grandiosa e inquietante en la escena de la vasija del siglo VIII a.C. del Museo de Ischia. 'El mar y su fauna' inmortalados en las monedas del siglo V y en las célebres pinturas funerarias de Paestum, se expanden en las grandes vasijas de figuras rojas de la Magna Grecia del V y IV a.C. 'La naturaleza como señal y metáfora', es decir la relación del hombre con el ambiente, se desarrolla en sentido simbólico como demuestra la excepcional lastra funeraria,'la zambullida', de Paestum.
Sobresale el valor metafórico de plantas o animales en la decoración ceramista griega y magnogriega de los siglos V y IV a.C. El arte figurativo elabora las historias de Dionisio centradas en el vino, las de Demetra en el trigo así como las de Triptólemo, que enseñó a sembrar al hombre. En cuanto a 'La naturaleza cultivada don de los dioses', la estatua de Triptólemo de Santa María Capua Vetere y las lastras votivas de Locri, espléndidos ejemplos de bajorrelieves en terracota de los siglos V y IV a.C. muestran unas magníficas ilustraciones de las divinidades de la vid y el trigo.
Estatua de Triptólemo (siglo I a.C.-I d.C.)
Se prosigue con 'El jardín encantado' a través de la decoración de una naturaleza exuberante que evoca jardines mágicos de la vida beata tras la muerte donde la naturaleza está figurada como adorno, no realística. Los motivos naturalísticos que aparecen en los recipientes de figuras rojas del siglo IV a.C. se transmiten hasta la época romana a través de vasijas, pinturas, elementos arquitectónicos y decorativos, en objetos de plata y en relieves marmóreos.
Las obras de 'El Paisaje' hacen su entrada en el arte de época helenística y llegan a Roma a inicios del siglo I a.C a las viviendas aristocráticas y burguesas de la edad imperial. Por otro lado, 'El verde real y el verde pintado' reúne espectaculares ilusiones pictóricas de jardines en las 'domus' romanas y campanas. Mientras 'El Mediterráneo a los piés de los Alpes' se concentra en los modelos que las lujosas villas marítimas difundieron en las grandiosas residencias lacustres durante la romanización de la Italia norteña.

martes, 8 de diciembre de 2015

Helhest

criaturas

Un caballo de tres patas asociado con el reino de los muertos. el Helhest, caballo fantasma montado por la Muerte, anunciaba la enfermedad, los accidentes y sobre todo los decesos. Podía también tratarse del fantasma de un caballo enterrado vivo bajo los cementerios siguiendo una antigua tradición, con el propósito de que regrese a guiar a los muertos como Psicopompo. La leyenda sostiene que toda persona que vea al Helhest está a punto de «cerrar los ojos e irse», es decir, de morir. La visión del caballo o el simple hecho de escuchar sus pasos serían mortales, siendo claramente identificable el sonido de los pasos del Helhest sobre sus tres patas.

 

lunes, 7 de diciembre de 2015

Tailypo



Tailypo es una criatura del folclore de América del Norte, sobre todo en los Apalaches. También conocido como Taileybones, Tailbones, Taily Po, Tally Po, Taileypo, Tailey Po and Tailipoe. 
Generalmente se describe al tailypo como un animal del tamaño de un perro. Dependiendo de la cultura nativa del narrador, se dice que el Tailypo tiene los ojos de color amarillo o rojo, destacando de él sus largas orejas y una cola larga. En algunas versiones del cuento popular, el Tailypo tiene orejas peludas similares a los de un gato montés. La criatura está cubierta de pelo negro o marrón oscuro y como sólo aparece por la noche, es aún más difícil de ver.
Aunque pueda que careza de inteligencia, el Tailypo puede hablar, repitiendo siempre la misma frase, exigiendo que le devuelvan su cola, que en inglés vendría a ser:
"Taily-po, Taily-po... all I want is my Taily-po..."
La historia que involucra a esta criatura casi siempre ocurre de noche, en una zona rural boscosa. Los hechos se producen en una cabaña en ruinas en medio del bosque, donde un ermitaño y sus tres perros viven. 
Durante malos tiempos en los que el hambre se cebaba con ellos, el hombre se vio obligado a buscar algo de comida por la noche y se las arregló para cazar una pequeña liebre que comparte con sus perros. El pequeño animal obviamente no pudo saciar su hambre, por lo que el hombre volvió a salir en busca de comida y descubrió un ser extraño con los ojos brillantes y una larga cola. El ermitaño cortó rápidamente la cola y, gritando, la criatura se escapó en la oscuridad. El ermitaño se llevó la cola y se la comió en un guiso.
Ya en la cama, al borde del sueño, un crujido y el ruido de unos arañazos despiertan al hombre. Incorporándose, el ermitaño vio los brillantes ojos del Tailypo a los pies de su cama, mirándole perturbadamente. Con una voz de otro mundo, la criatura le exigió la devolución de su cola ("tailypo"). Aterrorizado, el hombre llamó a sus perros, que acudieron inmediatamente en su ayuda, persiguiendo a la bestia por la noche.

Tras perseguir a la criatura por el bosque sólo dos de los perros vuelven, pero falta uno. El hombre trata de dormir, pero el Tailypo vuelve pronto, insistiendo con más fuerza que le devuelva su cola. De nuevo el hombre llama a sus sabuesos y tras perseguirlo de nuevo sólo vuelve uno de ellos. Incapaz de dormir, el hombre agarra su arma (por lo general un hacha o escopeta) y espera al amanecer con el último perro que le queda cerca de él. Cuando el Tailypo aparece por tercera vez, el hombre vuelve a enviar al perro para que ataque al Tailypo. Como era de esperar, el perro persigue a la criatura y no vuelve.

El hombre, ahora sin la protección de sus perros, se encoge bajo sus sábanas, rezando por la llegada del amanecer. Horas antes de la llegada del día, el hombre oye un crujido familiar, teniendo la esperanza de que sea uno de sus perros. Por desgracia, el hombre estaba siendo acechado por el Tailypo, y esta vez estaba indefenso al dejar caer su arma por el miedo. La bestia estaba ahora cara a cara con el hombre, exigiendo una vez más el regreso de su cola.

El hombre, asustado hasta la muerte, encontró el suficiente valor para empujar a la criatura y gritar: "¡Yo no tengo tu cola!", con la esperanza de que la criatura se fuera. Sin embargo, la criatura, más furiosa que antes le gritó: "¡SÍ LA TIENES! ¡SÍ LA TIENES!", saltó sobre la cama y mutiló brutalmente al hombre, destruyendo después toda la cabaña.

En versiones menos violentas se dice que el Tailypo se limitó a amenazar al hombre con que si no le devolvía su cola le atacaría con tal violencia que al amanecer sólo quedaría en pie la chimenea de la cabaña.

Durante las noches más oscuras, se puede ser oír a esta criatura susurrando, pidiendo de vuelta su cola. Otra versión de la folclorista S.E. Schlosser se limita a decir que nunca se volvió a ver al ermitaño y que ahora el Tailypo susurra: "¡Ya tengo mi cola!".

One less common version takes place in a small city in the Southern United States and is about a young boy (usually named Kenny Ray). In this version, the creature comes through the boy's window and sheds his tail, instead of it getting chopped off or shot.

Una versión menos común toma lugar en una pequeña ciudad al sur de los Estados Unidos en la que el protagonista es un joven chico, normalmente llamado Kenny Ray. En esta versión, la criatura entra por la ventana en la habitación del chico y se le cae la cola, sin necesidad de que se la corte o robe.

Necesitado de dinero, el niño vendió la cola en lugar de comérsela. Esa noche el Tailypo regresó pidiendo de vuelta su cola, pero el chico gritó que él no la tenía y espantó al animal, que salió huyendo, a diferencia de la historia del leñador, en la que lo mata.


domingo, 6 de diciembre de 2015

5 Mitos sobre las hadas


 

1) Las Hadas son las almas de los niños muertos.
Una creencia bastante popular afirma que las hadas son las almas de los niños muertos que se niegan a abandonar el mundo. Las Banshee de Irlanda, por ejemplo, son descritas como rubicundas fantasmagorías diminutas, similares a niños. En Inglaterra, se cree que las Hadas son los espíritu de los niños muertos que no han sido bautizados. Existe una curiosa anécdota consignada por el ta poeta inglés William Blake, quien aseguró haber presenciado el funeral de un Hada luego de que uno de los bebés de su región murió repentinamente sin haber recibido la marca bautismal.

2) Las Hadas son Elementales.
Este mito señala que existen distintos niveles de existencia, más etéreas que la humana y menos sutiles que la angélica. El filósofo y ocultista Paracelso detalló con rigurosidad este razonamiento en su Tratado sobre los eíritus elementales, en donde expone la posibilidad de que existan infinitos niveles de existencia entre la materia grosera y la pureza espiritual absoluta, siendo las Hadas una raza que habita en este mundo imperceptible.

3) Las Hadas son ángeles.
Según este mito las Hadas son ángeles "degradados", es decir, ángeles rebeldes que no fueron condenados a una existencia demoníaca, o que descendieron a la tierra mucho antes de que se produjese aquel conflicto celestial que exilió a Satanás.

Siguiendo este razonamiento legendario, las Hadas fueron ángeles que se enamoraron de la Tierra y abandonaron su escencia angélica, adaptándose por completo a las imposibilidades espirituales de su nuevo hogar. Según una antigua tradición medieval, cuando las guerras celestiales finalizaron Dios le permitió a los ángeles victoriosos elegir entre permanecer en el cielo o bien experimentar una nueva forma de vida sobre la tierra. Aquellos que eligieron lo segundo son lo que hoy denominamos Hadas.


4) Las Hadas son dioses paganos.
Es común pensar que las Hadas son una disminución poética de las viejas deidades paganas aplastadas por el cristianismo. Sin embargo, esto no es así, al menos en parte, tal como lo demuestran las leyendas precristianas celtas y nórdicas, donde las Hadas existen mucho antes de la llegada de la fe católica, aunque con un tamaño que nada tiene que ver con lo diminuto.

Uno de los más importantes propulsores de esta teoría fue J.M. Barrie, autor de Peter Pan y la irritante Tinkerbell, en donde se la fusiona con el mito número 5.

5) Las Hadas nacen de la risa de los bebés.
Leyenda banal que indica que todas las Hadas nacieron de la primera risa del primer bebé.

Según mencionábamos, J.M. Barrie incorporó esta idea para sus cuentos de Peter Pan y en la novela de 1902: El pequeño pájaro blanco (The Little White Bird), en donde se explica el origen de las Hadas en estos términos:


Cuando el primer bebé rió por primera vez, su risa se rompió en un millón de partes, y todas se fueron saltando. Aquel fue el comienzo de las hadas.


("When the first baby laughed for the first time, his laugh broke into a million pieces, and they all went skipping about. That was the beginning of fairies).


Esta historia prosaica es, en realidad, el saqueo infantiloide de una leyenda medieval bastante extendida en Irlanda. En el mito original, la risa de los bebés, es decir, el primer movimiento de la inocencia, se rompe en un millón de partes "de cristal", y de allí emergen las hadas. Visto fríamente, la historia no difiere demasiado, salvo por el hecho de que aquellos fragmentos de cristal provenían de un espejo, pero no del speculum latino, es decir, del espejo tal como lo conocemos, sino del eidolon griego, que además de reflejo significa ídolo.

Por lo tanto, el mito irlandés sostiene que las Hadas nacen de la caida de los viejos dioses vencidos, fragmentados en un millón de pedazos apenas reconocibles.

viernes, 4 de diciembre de 2015

AUGUREY






(También conocido como «fénix irlandés»)

  El augurey es nativo de Gran Bretaña e Irlanda, pese a que algunas veces aparece en otros lugares del norte de Europa. Es un pájaro de aspecto delgado y apesadumbrado, y su plumaje es negro verdoso; se diría que parece un buitre pequeño y desnutrido. Es sumamente tímido, anida en zarzas y espinos, y come insectos grandes y hadas. Vuela sólo cuando llueve mucho; si no, permanece escondido en su nido, que presenta forma de lágrima.


  El augurey tiene un canto bajo y tembloroso característico; antes se pensaba que presagiaba la muerte. Los magos evitaban sus nidos por miedo a escuchar ese sonido desgarrador, y se; cree que más de uno sufrió un ataque al corazón al pasar por un matorral y oír el lamento de un augurey que no había visto. Sin embargo, una investigación más minuciosa reveló que este animal simplemente canta cuando percibe que: se aproxima la lluvia. Desde entonces, el augurey está de moda como recurso casero para predecir el tiempo, aunque muchos consideran; que el incesante quejido que emite durante los meses de invierno es difícil de soportar. Sus plumas no sirven para escribir porque repelen la tinta.