lunes, 2 de abril de 2018

Nüwa (女娲) y la leyenda de la creación en la mitología china

La mitología china atribuye a la diosa Nüwa (女娲) el papel de creadora de nuestra especie, ya que para aliviar su soledad moldeó con barro un conjunto de pequeños muñecos a los que llamó ren (persona). Con la alegría que las personas le proporcionaban, la diosa no volvió a sentirse sola jamás.

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 El hombre prehistórico carecía de la eficiencia y la productividad, así como de las técnicas científicas y tecnológicas con las que contamos hoy en día, para poder explorar el mundo en el que vivían. Ante tales circunstancias, no existía otro remedio que acudir a la imaginación para crear dioses y leyendas con los que atribuir una explicación a la existencia del sol, la luna y las estrellas, los ríos y las montañas, las cuatro estaciones del año, los desastres naturales e incluso los artificiales y otros fenómenos sociales y naturales que los rodeaban. Cada uno de los pueblos cuenta con leyendas con significados parecidos al mito de la creación, al origen del ser humano o al diluvio universal. De todas ellas, es la del origen humano aquella que más diferentes interpretaciones ha adquirido y la que ha ejercido una mayor influencia en nuestras vidas a lo largo de la historia. En Occidente, los griegos atribuyeron a Prometeo la creación del hombre, los babilonios hicieron lo mismo con su diosa Tiamat y, en Egipto, el encargado fue el antiguo dios Osiris… Además de todos estos mitos, en Oriente también existe una leyenda sobre el origen de nuestra especie: la historia de cómo Nüwa (女娲) moldeó el barro para crear al ser humano.

“Poco después de que Pangu separara el Cielo de la Tierra nació Nüwa, la primera diosa. Esta contaba con cabeza y torso humanos y extremidades inferiores en forma de cola de serpiente”
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Cuentan algunas leyendas que, antes de que la Tierra se separara del Cielo, el caos regía en todo el firmamento. En medio de tanto desconcierto tan solo vivía un habitante, el gigante Pangu (盘古) que, tras despertar de su letargo de 18.000 años, descubrió que todo cuanto lo rodeaba estaba sumido en una profunda oscuridad. Realizó un gran esfuerzo para estirar sus cuatro extremidades y se valió de todas las fuerzas que tenía para levantarse. En cuanto se puso en pie, el caos comenzó a alejarse y la luz y el aire fresco lograron penetrar en el hueco antes habitado por la oscuridad. Cuando Pangu logró erguirse sobre sí mismo, los elementos más ligeros comenzaron a flotar hacia arriba, de manera que su cabeza se convirtió en el Cielo, al mismo tiempo, los más pesados se hundieron hacia abajo, hasta que sus pies se convirtieron en el suelo. Precisamente de esta historia procede el dicho chino “ser capaz de sostener el suelo y el cielo”, usada para describir a aquellas personas capaces de asumir todas sus responsabilidades. Posteriormente, el gigante Pangu continuó utilizando su magia para que el cielo ascendiera aún más, hasta llegar al punto más alto del firmamento, mientras el suelo se fue hundiendo hacia las profundidades y, una vez exhausto, se tumbó en el suelo y falleció tras dejar escapar un último suspiro. Más tarde, su cadáver comenzó a experimentar una gran transformación: sus ronquidos se convirtieron en el estruendo de los truenos, el ojo derecho se transformó en el sol y el izquierdo en la luna; su piel y su vello dibujaron las praderas y bosques; los dientes se convirtieron en piedras; los músculos en la tierra; la sangre en los ríos; las manos, los pies y el torso pasaron a ser las montañas y su respiración provocó el viento y la lluvia.
Nuwa
Ilustración de Xavier Sepúlveda
Poco después de que Pangu separara el Cielo de la Tierra nació Nüwa, la primera diosa. Esta contaba con cabeza y torso humanos y extremidades inferiores en forma de cola de serpiente. La diosa vivió en solitario durante un largo periodo de tiempo y, a pesar de transformarse al menos 70 veces al día, no consiguió aplacar la aflicción que la soledad le producía en su interior.
Un día, mientras paseaba por el mundo que se había creado entre el Cielo y la Tierra, se llevó una grata sorpresa al descubrir un estanque frente a sí misma. Se sentó en la orilla y vio que sobre la superficie del agua se había formado una figura idéntica a la suya y que imitaba con exactitud los movimientos que ella realizaba. Inspirada por la imagen de la figura, pensó: “si en el mundo hubiera más seres vivos como yo, no tendría que vivir en soledad, todo se llenaría de vitalidad y colorido”. En ese preciso instante se dio cuenta de que al lado de la orilla del estanque se acumulaba barro, por lo que juntó un poco e hizo una bola que mezcló con el agua y, basándose en su propia imagen, fue dando forma a un conjunto de pequeños muñecos. Una vez los puso en el suelo, las figuras de barro comenzaron a moverse y a llamarla “mamá”. Vitoreaban y brincaban repletos de alegría, pues celebraban el nacimiento de la nueva vida.
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Nüwa se quedó mirando exultante a los pequeños seres vivos que ella misma había creado y los llamó ren (persona). Sus cuerpos no eran lo suficientemente robustos, al haber sido creados por Nüwa, su apariencia y movimientos se asemejaban a los de las divinidades y diferían de aquellos de los animales. Gracias a ello, el ser humano se convirtió en una representación de los dioses y, por lo tanto, adquirió la responsabilidad de regir los asuntos del mundo existente entre Cielo y Tierra. Nüwa, contenta por el resultado de su creación, continuó dando forma al barro para aumentar aún más la cantidad de seres humanos. Con la alegría que las personas le proporcionaban, la diosa no volvió a sentirse sola jamás.
“Satisfecha por los resultados que estaba obteniendo, Nüwa pasaba los días y las noches creando más y más humanos. Sin embargo, el mundo era demasiado grande y estaba dedicándole demasiado tiempo a su afanosa tarea sin ni siquiera descansar, por lo que acabó exhausta”
Satisfecha por los resultados que estaba obteniendo, Nüwa pasaba los días y las noches creando más y más humanos. Sin embargo, el mundo era demasiado grande y estaba dedicándole demasiado tiempo a su afanosa tarea sin ni siquiera descansar, por lo que acabó exhausta. Para facilitar la creación, decidió utilizar una rama de mimbre para remover el barro, de manera que cada vez que esparcía la sustancia resultante por el suelo, una gran cantidad de seres humanos cobraban vida. Poco después, las huellas de sus pequeñas figuras comenzaron a cubrir toda la superficie terrestre. Aunque había creado al ser humano, no le había otorgado la inmortalidad, por lo que pensó que era necesario que estos siguieran procreando por sí mismos para extender su especie, así que creó al hombre y a la mujer que, unidos, serían capaces de dar a luz a nuevas personas, asegurándose así que las generaciones de seres humanos perdurarían para la eternidad.

 

miércoles, 28 de marzo de 2018

El Alicanto, leyenda de Chile

alicanto
Según nos cuenta una leyenda del norte de Chile, existe una curiosa ave que suele ser símbolo de buena fortuna para quien la ve, un pájaro de dorados colores llamado Alicanto.

Se cree que habita en los cerros donde se esconden yacimientos de minerales y metales preciosos, tales como el oro y la plata, lo cual explicaría por qué su visión es tan ansiada por los buscadores de fortuna. Se dice que habita en cuevas y grutas y que sólo se le puede ver durante las noches, y por lo visto el Alicanto es capaz de decidir qué personas pueden verlo o cuales no, según a él le interese.

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Pero al mismo tiempo que puede resultar la salvación para un minero o un buscador de tesoros, también puede representar su perdición, ya que al Alicanto no le gustan las personas avariciosas. Si se da cuenta de que una persona sólo ansía el oro o la plata por codicia, en lugar de conducirle hasta un yacimiento procurará llevarle por galerías y caminos hasta que el desgraciado se pierda, y posiblemente nunca vuelva a encontrar el camino. También puede cegar a quien le siga con el brillo de sus alas, haciendo que caiga por un precipicio o quede parcialmente cegado y desorientado en medio de alguna gruta oscura y sin posibilidad de salida.

El Alicanto es un ave de enorme envergadura, con trazas de brillo metálico en sus alas, un pico curvo y garras fuertes y poderosas. Entre sus cualidades más impresionantes están sus alas que parecen brillar en la oscuridad, y el hecho de que se alimente de oro y plata, y este brillo nocturno será diferente si el Alicanto ha comido plata u oro. Mientras este hermoso pájaro tenga el estómago lleno no podrá volar, debido al peso de los metales, pero posee la cualidad de no dejar huellas por lo que seguir su rastro sería tarea imposible.
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martes, 27 de marzo de 2018

Yum Kimil


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Yum Kimil forma parte de los dioses mayas más temerarios, pues era el dios de la muerte, quién poseía más dominio en todo el infierno. El dios tenía una apariencia muy propia y llamativa, sin embargo a lo largo del tiempo algunos habitantes de la región maya lo asimilaban con algunos animales.
Los animales que representaban a este ser omnipotente eran los búhos, perros y jaguares, ya que estos son un símbolo de autoridad, por ende fueron tomados como una figura para identificar al dios Yum Kimil.
El rey del infierno Yum Kimil
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En la mitología maya, donde se encuentran las deidades más grandes para esta región; resalta el dios Yum Kimil, por ser el dominante del inframundo. La historia cuenta que este dios era el responsable de la muerte de los enfermos; en la mayoría de los casos estos no fallecían por la enfermedad, sino porque el terrorífico dios maya los arrastraba a Xibalbá (el infierno) en donde los asesinaba.
También conocido como Ah Puch o Kizin, sin embargo siempre será conocido bajo el nombre de Yum Kimil. Este dominante rey, ocupaba el 4to lugar entre los dioses mayas más poderosos. Un dios que poseía una serie de atuendos bastantes particulares, tales como:
  • Pieles, o partes del cuerpo de animales.
  • Artefactos de cobre, metal y en algunas ocasiones oro.
Esto le brindó una apariencia llamativa y característica, no obstante mediante sus fosas nasales Yum Kimil esparcía un terrible hedor, por esto en algunas de las aldeas mayas solía ser llamado “El dios de la flatulencia”.

Ritos a Yum Kimil

dioses mayas
Los aborígenes de la cultura ofrecían sacrificios y cantos para que la deidad se apiadara de ellos, sin embargo las ofrendas y los bailes que llevaban a cabo tenían motivos secundarios, pues los mayas solían creer que por realizar ofrendas al dios él les brindaría su poder antes de dirigirse a las batallas y/o guerras.

martes, 20 de marzo de 2018

Cabañuelas - Plantas y flores religiosas

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A lo largo de los siglos, las religiones y culturas han dado distintos significados a las plantas y flores y también les han otorgado facultades o propiedades tanto de buena como de mala suerte, curativas incluso muchas son consideradas sagradas.

Las historias y creencias que hay detrás de cada planta y sus significados es complicado compilarlas, sin embargo podemos destacar que en el budismo antiguo o el hinduismo de oriente, las plantas son seres que pueden sentir tanto dolor como placer e incluso se les atribuye un “Karma” igual que a las personas.
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Si viajamos a la mitología romana o a la griega, nos encontramos con muchas leyendas que hablan sobre como nacieron diferentes flores y plantas, podemos encontrar historias sobre la rosa, el narciso, las violetas, entre muchas otras. Cada propiedad o significado atribuido a una planta o flor hoy en día, tiene su origen en alguna leyenda o creencia urbana de alguna cultura, ya sea oriental u occidental.

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La pasionaria o flor de la pasión, tiene su leyenda religiosa y cristiana, fue encontrada por un fraile en el Nuevo Mundo y transportada a Europa, él la asoció con la Pasión de Cristo: la base de diez pétalos representaría a los apóstoles presentes durante la crucifixión, el siguiente círculo de filamentos, representaría la corona de 72 espinas, las hojas serían las lanzas y las máculas del envés de las hojas, serían una representación de las 30 monedas de plata. Leyendas son leyendas.

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También se afirma que una guirnalda con flores de amaranto previene y cura enfermedades y ayuda en todo tipo de problemas de pareja, y fue utilizada por los aztecas en los rituales funerarios.
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Al hablar de los lirios, encontramos dos leyendas que prevalecen, una, la cristiana, asegura que los lirios nacieron a partir de las lágrimas de Eva cuando fue expulsada del Edén.
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La planta del dinero, tiene su leyenda basada en que un campesino caminaba hacia su casa cuando vio una planta que llamo su atención, la desenterró y la llevo a su casa, a partir de ese momento, comenzó a tener buena suerte y abundancia de dinero y fortuna. Estas plantas solo son un ejemplo de otras especies que tienen un significado religioso, místico y espiritual.

lunes, 19 de marzo de 2018

Xtabay


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Esta es la historia de dos hermanas de gran belleza, una de ellas era Xtabay conocida como XKEBAN (la pecadora), por que se entregaba al amor. Las personas del pueblo la despreciaban y le huían como algo desagradable, aunque su cuerpo y su pasión la maldecían su corazón la redimía, ya que curaba a los enfermos, y amparaba a los más desprotegidos, así como amaba a los animales. Su hermana conocida por el mismo pueblo como UTZ-COLEL (mujer buena), era todo lo contrario, pura, justa, y jamás había hecho algo malo que disgustara o juzgara el pueblo, la gente la apreciaba. Pero en su interior era rígida, y dura de corazón, incapaz de amar a sus semejantes por considerarlos inferiores. A los enfermos los consideraba repugnantes, dura como piedra, estricta así era esta hermosa mujer.
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Un mal día la gente no vio salir a la XKEBAN de su casa. Así pasaron días. Los pobladores acudieron a su casa de la cual salía un aroma agradable. En el interior descubrieron su cuerpo sin vida en el suelo el cual aun se conservaba gracias a los animales que velaban el cuerpo inerte de XKEBAN a lo cual UTZ-COLEL lejos de sentir dolor solo expreso esto es cosa del diablo y añadió si el cadáver de una pecadora puede desprender aromas tan agradables, mi cadáver destilara un perfume mucho más agradable y sonrió. Al entierro solo fueron los enfermos que había sanado, al día siguiente su tumba amaneció cubierta de flores hermosas llenas de color y de sutil aroma.
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Después de un tiempo falleció UTZ-COLEL. Aun virgen seguro alcanzaría la gracia de dios. Tan rápido como falleció su cuerpo empezó a desprender un olor fétido. Enseguida la enterraron y todo el pueblo estuvo presente. Le adornaron la tumba con hermosas flores, que al amanecer habían marchitado y su olor era desagradable. Los pobladores dijeron entonces esto es cosa del diablo.

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En la tumba de la XKEBAN brota una flor tan singular llamada FLOR DE XTABENTUN. El néctar de esa flor embriaga dulcemente como una vez lo hizo su amor y su pasión. Mientras que en la tumba de UTZ-COLEL broto una FLOR DE TZACAM la cual es un cactus con espinas que al tocarla es muy fácil punzarse y de la cual brota una flor hermosa sin perfume alguno. Así como fue en vida una hermosa mujer sin alma sin esencia. Era tanto su odio a su hermana que después de su muerte logro regresar con la ayuda de los malos espíritus, enfadada por el desigual destino que habían tenido UTZ-COLEL se convirtió en la mala Xtabay la cual surge del TZACAM para imitar a su hermana en vida, ofreciendo su mundano amor a los hombres, la cual los aguarda en las ceibas, peinando su larga cabellera con un trozo de TZACAM erizado de púas. Sigue a los hombres hasta que consigue atraerlos, los seduce luego y al fin los asesina en el frenesí de un amor infernal.

jueves, 8 de marzo de 2018

EL MARAVILLOSO NACIMIENTO DE WAINAMOINEN




Érase una vez una virgen; una hermosa virgen, Luonnótar, hija de Ilma. Vivía, desde hacía largo tiempo, casta y pura, en medio de las vastas regiones del aire, de los inmensos espacios de la bóveda celeste.

Pero he aquí que un día comenzó a sentir el hastío de las horas, a fatigarse de suvirginidad estéril, de su existencia solitaria en las llanuras del aire, tristes y desiertas.
Y descendió de las altas esferas, y se lanzó en la plenitud del mar, sobre la grupa blanca de las olas. Entonces un viento impetuoso, un viento de tempestad, sopló de oriente; el mar se hinchó y se agitó en oleajes.

La virgen fue arrastrada por la tempestad, flotando de onda en onda, sobre las crestas coronadas de espuma. Y el viento salobre vino a acariciar su regazo. Y el mar la fecundó.
Durante siete siglos, durante nueve vidas de hombre, llevó la carga de sugravidez. Y aquel que había de nacer no nacía. Y aquel que nadie engendró seguía sin ver la luz.

La virgen nada; nada hacia oriente y occidente, al noroeste y al sur, por las riberas del aire. Espantosos dolores le queman las entrañas. Pero aquel que había de nacer no nace y aquel que nadie engendró sigue sin ver la luz.

La virgen llora dulcemente y dice: "¡Ay, desdichada, qué tristes son mis días! ¡qué errante es mi vida, pobre de mí! ¡Siempre y en todas partes, bajo la inmensa bóveda del cielo, empujada por el viento, arrastrada por las olas en el seno de este vasto mar
sin límites! ¡Oh, Ukko, dios supremo3: tú que sostienes el mundo, ven a mí, socórreme! ¡Apresúrate a mi llamada! ¡Libra a esta doncella de sus angustias, a esta mujer del dolor de sus entrañas! ¡Ven, ay, acude pronto; tu ayuda se me hace necesaria más y
más!"

Un corto espacio transcurrió. Y de repente un águila de amplias alas tiende el vuelo. Surca los aires con estrépito, buscando un lugar para su nido. Vuela a oriente y occidente, vuela al noroeste y al sur, pero no encuentra un rincón donde construir nidal.

Vuela de nuevo; después se detiene; y piensa y medita: "¿Qué lugar elegiré, el viento o el mar? El viento derribará mi casa, el mar la tragará". Y he aquí que entonces la virgen del aire levantó su rodilla por encima de las olas, ofreciendo así al águila un lugar para su nidal bienamado. El águila ilustre suspende el vuelo; divisa la rodilla de la hija de lima y la toma por una verde colina, por un cerro de fresco césped. Lentamente vacila en el aire. Al fin, se lanza sobre la punta de la rodilla y allí construye su nido. Y en ese nido deposita seis huevos. Seis huevos de oro y un séptimo de hierro.
El águila se pone a incubar sus huevos, un día y otro día, y casi un tercer día.Entonces la hija de lima sintió un calor ardiente en su piel. Parecía que su rodilla era una brasa, que todos sus nervios se derretían.
Y replegó vivamente la rodilla, sacudiendo todos sus miembros. Y los huevos rodaron al abismo y se estrellaron contra las olas.
Pero no se perdieron en el fango ni se mezclaron con el agua. Sus pedazos se convirtieron en las más bellas cosas. Así:
"De la parte inferior de los huevos se formó la tierra, madre de todos los seres; de su parte superior el sublime cielo; de sus trozos amarillos el radiante sol; de sus trozos blancos la luna resplandeciente; de las cascarillas jaspeadas se hicieron las estrellas; y los trozos oscuros fueron los nubarrones del aire".
Y el tiempo avanzó y los años se sucedieron, porque el sol y la luna habían comenzado a brillar. Pero la hija de lima continuaba errante todavía sobre la vastedad del mar, sobre las olas vestidas de niebla. Debajo de ella, la húmeda llanura; encima de ella, el claro cielo.
Y al noveno año, en el décimo estío, levantó la cabeza sobre las aguas y comenzó la creación en torno suyo.
Donde tiende su mano, hace surgir promontorios; donde tocan sus pies, cavan hoyos para los peces; donde se sumerge, hace más profundos los abismos. Cuando roza de flanco la tierra, aplana las riberas; cuando tropieza con ella su pie, nace el socavón fatal para los salmones; cuando las golpea de frente, abre los golfos.
Después toma impulso y se interna en la alta mar. Allí crea las rocas, y pare los escollos para el naufragio de los navíos y la muerte de los marineros.
Ya las islas emergen de las olas, los pilares del aire se yerguen sobre sus bases, la tierra nacida de una palabra despliega su masa sólida, las venas de mil colores aran la piedra y esmaltan las rocas... Y Wainamoinen no ha nacido todavía, el runoya de la
eternidad .
El viejo, el impasible Wainamoinen, esperó en el vientre de su madre durante treinta estíos, durante treinta inviernos, sobre el inmenso abismo, sobre las olas nebulosas.
Meditaba profundamente preguntándose en su interior cómo le sería posible existir y pasar su vida en aquel sombrío retiro, en aquella estrecha mansión, donde jamás ni el sol ni la luna dejaban penetrar su luz.
Y clamó: "¡Rompe mis ligaduras, oh luna! ¡libértame, oh sol! Y tú, radiante ótawa, enseña al héroe a franquear estas desconocidas puertas, estos infrecuentados caminos, a salir de este reducto oscuro, de este abrigo asfixiante. Conducid sobre la tierra al viajero, al hijo del hombre bajo la bóveda del aire, para que pueda contemplar el sol y la luna, y admirar el esplendor de ótawa, y gozar la luz de las estrellas".
Pero la luna no rompió sus ligaduras, ni el sol le dio la libertad. Entonces Wainamoinen sintió el hastío de los días y la fatiga de su vida. Y golpeó vivamente la puerta de la fortaleza, con el dedo sin nombre 6. Forzó el muro de hueso con el dedo mayor del pie izquierdo, y se arrastró con las uñas fuera del umbral, y sobre las rodillas fuera del vestíbulo.
Y ahora, helo ahí, sumergido en el abismo hasta la boca y hasta la punta de los dedos. El poderoso héroe continúa sometido al poder de la onda. Durante cinco años, durante seis años, durante siete y ocho años, se vio arrastrado de ola en ola. Al fin se detuvo en un cabo desconocido, sobre una tierra desnuda de árboles.
Allí, ayudándose con las rodillas y los codos, se irguió cuan alto era, y se puso a contemplar el sol y la luna, a admirar el esplendor de ótawa y a gozar la luz de las estrellas.
Así nació Wainamoinen, así fue revelado el ilustre runoya. Una mujer lo llevó en su seno. La hija de lima lo trajo al mundo.

lunes, 5 de marzo de 2018

seres no humanos Islandia cree en los elfos: este es el mapa de los últimos 'avistamientos'

Estas fabulosas criaturas aún forman parte de la tradición del país, y son muchos los que todavía creen verlos escondidos en cualquier lugar


Foto: Mapa de 'avistamientos' de elfos en Islandia (Saga Foundation)
Mapa de 'avistamientos' de elfos en Islandia (Saga Foundation)

El paisaje de Islandia resulta de lo más propicio para crear fabulosas historias sobre seres no humanos. La vegetación del terreno, unida a vastas explanadas volcánicas y zonas congeladas, ha animado desde tiempos inmemoriales a sus habitantes a continuar con las creencias en elfos y trolls. Al parecer, según ha podido comprobar la Saga Foundation, la opinión sobre que tales seres existen podría no haber variado con el paso de los siglos y aún a día de hoy mantenerse así.
Tal y como informa esta base de datos sobre leyendas islandesas, los lugareños confían en que estos pequeños seres de no más de 90 centímetros pueblan los rincones de su geografía. El mito ha persistido entre las tradiciones del país y son muchos los que aún creen que, detrás de cualquier roca o escondidos en troncos de árboles, pueden aparecer criaturas increíbles.

Ilustración de elfos en una antigua edición de 'Sueño de una noche de verano', de Shakespeare
Ilustración de elfos en una antigua edición de 'Sueño de una noche de verano', de Shakespeare
En el mapa que ofrece la Saga Foundation se puede ver la gran cantidad de gente que ha asegurado ser protagonista de avistamientos de elfos. Aunque toda Islandia está plagada de estas afirmaciones, contemplando el plano es posible sentenciar que los elfos 'viven' en las zonas costeras: los mayores números de avistamientos se producen en los terrenos próximos al mar.

Tradición continuada a lo largo de los años


Dobby, el famoso elfo de Harry Potter
Dobby, el famoso elfo de Harry Potter
A finales de 2015, National Geographic publicó un estudio donde se confirmaba que el 54% de los islandeses creía en los elfos. Esta cifra –nada despreciable teniendo en cuenta que se trata de seres fantásticos– también incluía a los que, si bien no afirmaban que existiesen, creían en la posibilidades de que estas criaturas poblaran sus 103.000 kilómetros cuadrados.
Llama la atención que, desde que se llevan elaborando estos sondeos, la cifra de 'creyentes' resultante ronda siempre el 50%. En 1974, por ejemplo, el dato registrado de personas que afirmaban la existencia de los elfos fue del 55%. Catorce años más tarde, en 1998, el porcentaje se redujo levemente hasta el 54,4%. La cifra más elevada se calculó en 2007, cuando las encuestas confirmaron que el 62% de los islandeses confiaba en la existencia de los elfos.