martes, 15 de marzo de 2016

5 casos de incesto en la mitología griega

La mitología griega es algo fascinante. Sus personajes, sus historias y sus hazañas, así como sus desgracias y tragedias constituyen una visión de la realidad que, lejos de ser antigua y primitiva, tiene mucho para decir sobre nuestra actualidad.
El tema del incesto, práctica de relaciones sexuales entre individuos muy próximos en consanguinidad, ha sido retratado en numerosas oportunidades en la mitología greiga. Hoy aquí te presentamos solamente cinco ejemplos.
 Representación teatral de Edipo Rey

5. Edipo y Yocasta

La historia de Edipo Rey es ampliamente conocida: él, rey de Tebas, sin saberlo mató a su propio padre y se casó con su madre.

 Clytemnestra vacila antes de matar al durmiente Agamenón. A la izquierda, Egisto la incita.

4. Tiestes y su hija Pelopia

Tiestes y Atreo eran hermanos gemelos, hijos de Pélope e Hipodamía. La historia de estos dos hermanos es una serie de idas y venidas de enfrentamientos y venganzas. No es una historia muy conocida, así que vale la pena detenernos y presentar una breve síntesis.
Tiestes sedujo a la mujer de Atreo y la convenció de cometer adulterio. Atreo, quien se había convertido en rey, lo desterró, planeó su venganza y poco tiempo después le ordenó volver del exilio. Su venganza consistió en ofrecerle un banquete... con la carne de sus propios hijos (Tántalo, Plístenes, Áglao, Orcómeno y Calileonte). Al terminar la cena Atreo le mostró a Tiestes las cabezas de sus hijos, para que vea lo que había comido. Tiestes lanzó una terrible maldición y prometió vengarse.
Un oráculo advirtió a Tiestes que la única forma de vengarse de su hermano sería tener un hijo con su propia hija, y ese hijo mataría a Atreo. Tiestes se ocultó en un bosque, acechó a su hija y la violó. De esa relación nació Egisto, quien, finalmente, mató a Atreo. Luego, Egisto y Tiestes, su padre y abuelo a la vez, reinaron conjuntamente en la ciudad de Micenas.
 El nacimiento de Adonis

3. Tías y Mirra

De la unión incestuosa entre el rey Tías y su hija Mirra nació el mítico Adonis. Existen diferentes versiones sobre cómo y por qué sucedió eso exactamente. Una de las más aceptadas y difundidas sostiene que fue Afrodita quien manipuló al rey Tías para que, junto a su hija, conciba a un dios «eternamente joven». Después de esta relación Tías persiguió a su hija Mirra, la mató y luego se suicidó.

2. Zeus y Demetra

Zeus, hijo menor de de Crono y Rea, padre de todos los dioses, era conocido por sus numerosas amantes. Una de ellas su propia hermana mayor, Demetra, con quien tuvo dos hijos: Perséfone y Yaco.
 Zeus y Hera

1. Zeus y Hera

Nuevamente, Zeus con su hermana hermana mayor. En este caso se trata de Hera, con quien tuvo cuatro hijos legítimos (Ares, Hebe, Eris e Ilitía) y, según algunas versiones, uno ilegítimo (Hefesto).
A lo largo de la historia de la humanidad la literatura, y el arte en general, ha plasmado el tema del incesto de forma de lo más interesante.

lunes, 14 de marzo de 2016

La Tulevieja


Nuestros mayores se valían de cualquier cosa para inducir miedo a los más pequeños y así mantener el orden del hogar.

Esta era una viejita que vivía cerca del río Virilla en una casucha destartalada por el tiempo, usaba para taparse del sol un gran sombrero de “tule”, hoja amplia de la planta del mismo nombre.

¡Se lo va a llevar la vieja de la tule!, decían a aquellas criaturas que amedrentadas huían al verla recogiendo leña cerca del río.

Al pasar de los años, ésta se convirtió en una leyenda describiéndola de la siguiente manera:
“Gran sombrero de tule, pechos al desnudo, patas de gavilán, alas de murciélago, rostro de bruja y carga de leña.”

Se dice que alza vuelo y cae sobre la persona despedazándola cuando esta se encuentra en pecado mortal.
 

La primitiva población de Dos Cercas, más tarde aldea de Desamparados, la asentaron los padres franciscanos que intervinieron en la colonización de Costa Rica, en un vallecito agreste, rodeado de montañas y regado por tres ríos: Tiribí, Damas y Cucubres. Escogieron un punto intermedio, más o menos, entre las antañonas poblaciones de Aserrí y Curridabat. Un lugar de descanso y refugio, en las horas de fuerte sol o de persistentes lluvias.
Como el medio era tan bello, de una vegetación rica, las gentes desarrollaron su imaginación fantasiosamente creando una serie de leyendas. La leyenda es la poesía de! campesino.
García Monge recogió una, titulada “El caballito de oro”. Francisco María Núnez, la de “El ataúd volador de Ñor Prudencio”, y algunas otras más. Quedaba por consignar en el papel, antes de que se pierda en el olvido, la de La Tulevieja.

Recordemos que, como las gentes se bañaban en los ríos, y de ellos tomaban el agua de consumo, entonces cristalina, pura, hubo remansos escondidos entre la fronda, diríamos, poéticos; que recibieron nombres y dieron origen a hermosas leyendas: La poza de La Unión, donde se unen los ríos Tiribí y Damas: La de Cancancho; la de La Selva, y muchas más.
Concretando, nos referimos a la Tulevieja. No olvidemos que las mujeres campesinas solían usar un sombrero de paja, puntiagudo, que se calaban hasta los ojos. Lo llamaban “tule”. Generalmente estaba renegrido por las manchas de platano o de café. Les servía para librarse del sol o la lluvia, y también de los insectos, especialmente de las avispas que suelen enredarse en el pelo y constituyen una mortificación.
 

La Tulevieja era una señora entrada en años y mañas. Se dice que hasta dormía con el sombrero puesto, Deformado, sucio, con un aspecto de chupón.

La chiquillería burlona le puso el apodo de Tulevieja, y se complacía en molestarla. Ella entraba en enojo y, si tenía una rama a mano, corría tras ellos, tratando de alcanzarlos para darles su merecido. Nunca lo lograba. Sus bravatas estimulaban a los traviesos muchachos.

La Tulevieja iba a los cafetales a buscar “charramasca”, o sea, leña menuda. De paso, cargaba un racimo de plátanos sobre su cabeza. El tule, cada día más renegrido.

 
Un día el viento le voló el sombrero que cayó sobre las turbulentas aguas del entonces crecido río Tiribi, arrastrándolo en su corriente. Ella voló en su persecución. La cabeza de agua de la gran creciente la ahogó.

miércoles, 9 de marzo de 2016



Muchos pueblos de la antigüedad, cuentan entre sus personajes mitológicos, con uno o más, destinados a la misión específica de servir de mensajero o correo. Posiblemente como una forma de explicar la rápida difusión a distancias, de algún acontecimiento. En Chiloé, este importantísimo papel lo desempeña “La Voladora”.

Los brujos, para enviar sus mensajes, de un lugar a otro, no se toman la molestia de hacerlo ellos mismos, sino que utilizan a una mujer, seleccionada por ciertas características de fealdad, obediencia, etc., que se considera necesarias para el cargo. Una vez elegida, la ingresan a la Institución, en calidad de miembro de servidumbre. cuando la brujería necesita de sus servicios, le ordena encerrarse en una pieza obscura y beber el zumo tibio del natri, mezclado con aceite de lobo, preparado en forma especial, por un destacado machi. apenas ingerido este brebaje, la mujer vomita sus vísceras, que deposita cuidadosamente en una vasija de madera de ciruelillo (una “lapa”) y las guarda ocultas. En cuanto su cuerpo se transforma por arte de magia en un ave zancuda, llamada bauda, remonta el vuelo para cumplir con su cometido cortando las sombras de la noche, con sus gritos desagradables y sobrecogedores, que delatan su presencia y anuncian más de una desgracia; especialmente si alguien tiene la mala suerte de escuchar, al mismo tiempo, un “cadúquen”, que le pronostica su muerte antes de fin de año.

 
Una vez que la voladora, ha cumplido su misión regresa en busca de sus vísceras, que escondió con tanto espero, las ingiere rápidamente, con lo cual recobra su forma humana. Pero, si por desgracia, alguien se las esconde o destruye, conservará por el resto de sus existencia, las características de una bauda, con los atributos de la voladora.

En los aterdeceres podemos observar, en las orillas del mar, a las baudas, que desde los bosques, han venido en busca de alimento. Más, frente a ellas y de acuerdo al mito, nadie puede asegurar, cuál es una bauda de verdad y cuál una voladora, que al no encontrar sus vísceras, no pudo recuperar la forma humana. Por esta imposibilidad para distinguirlas, todas las baudas son sospechosas, temidas y odiadas.
 

La Voladora, a pesar de ser un personaje secundario en la brujería, desempeña un destacado papel, en la intercomunicación de los hombres superiores, que están representados por los integrantes de esta institución. es de suponer, que esta importantísima misión, que le permite violar las leyes naturales, exponga a la voladora, a algún tipo de riesgo, en este caso, la pérdida de sus vísceras y de su condición humana. Este mito nos recuerda el castigo, impuesto por Zeus a Prometeo, cuyas vísceras eran devoradas durante el día por los buitres y regeneradas en el curso de la noche, y todo ellos, por iluminar con su fuego, la mente de los hombres.

martes, 8 de marzo de 2016

Gjenganger, el fantasma

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Gjenganger (también conocido como Attergangar, Genganger, Gjenferd, Gengångare y Genfærd) es una especie de fantasma del folclore escandinavo. Generalmente, se trata del espíritu de alguien que dejó asuntos pendientes al morir, y casi siempre se relaciona con víctimas de suicidio o asesinato. Independientemente de su conducta y carácter cuando estaba vivo, un Gjenganger siempre es malvado, y provocará perjuicio a los amigos y familiares que poseía en vida.

A diferencia de los fantasmas modernos, el Gjenganger asume una forma íntegramente corpórea en lugar de la tradicional forma espectral. Tampoco es dueño de ninguna habilidad fantasmagórica tradicional, como atravesar paredes o psicoquinesias. En lugar de ello, la habilidad del Gjenganger es esparcir enfermedades. Lo hace pellizcando a las víctimas. El resultado es que el sitio donde se produjo el pellizco se infecta y adquiere una coloración morada, y con el tiempo la piel y la carne se necrosan. La infección se esparce por el cuerpo hasta que finalmente llega al corazón, momento en el que la víctima muerte. El Gjenganger generalmente ataca a sus víctimas durante la noche mientras están dormidas, pues es su momento más vulnerable.

Existen multitud de formas de defenderse contra un Gjenganger. De la misma forma que con los vampiros, los símbolos sagrados, como cruces y amuletos, son capaces de repeler su presencia, y colocarlos sobre una puerta impedirá su entrada. Dado que los Gjengangers son espíritus corpóreos, asegurar puertas y ventanas también es una forma de evitar que entren al hogar.

En Escandinavia, el temor a ser atacado por un Gjenganger fue tan real que los antiguos escandinavos tomaban sus precauciones para impedir que estos seres se levantaran de sus tumbas. Cuando un probable candidato a convertirse en Gjenganger era sepultado, el ataúd se cargaba por encima de los muros de las iglesias, en lugar de utilizar las puertas. Después, lo cargaban tres veces alrededor de un sitio sagrado. Las palas que habían sido empleadas para cavar la tumba debían dejarse sobre el lugar, formando la señal de la cruz. Además, se dejaba una pila de piedras y palos en el sitio donde murió la persona. Las personas también tenían la costumbre de dibujar símbolos sagrados, hacer oraciones y marcar los cajones por dentro, todo eso para evitar que un cadáver terminara transformándose en un Gjenganger.

lunes, 7 de marzo de 2016

Néfeles( ninfas de las nubes y la lluvia).



En la mitología griega las Néfeles (en griego Νεφέλαι Nefélai, ‘nubes’) eran las ninfas de las nubes y la lluvia. Eran ninfas oceánides, esto es, nacidas del Océano y de Tetis. Sin embargo Aristófanes, en su obra Las nubes, afirmaba que eran hijas del Éter, personificación del cielo superior.

Las Néfeles ascendían desde el Océano, su padre, llevando hasta los cielos en unos cántaros las aguas de este inmenso río que circunvalaba toda la Tierra. Desde allí las arrojaban, dando vida a la naturaleza y alimentando las corrientes de sus hermanos, los ríos.

Se las representaba, al igual que a sus hermanas las náyades, como hermosas jóvenes que vertían el agua de sus cántaros desde el cielo
 

viernes, 4 de marzo de 2016

El Mito de Ariadna

Ariadna

Ariadna es la hija del rey Minos y Pasifae de Creta. Su padre tenía en un laberinto al minotauro, a quien había que alimentar con gente ateniense cada nueve años.

La tercera vez que los atenienses debían pagar su tributo, Teseo, -hijo de Egeo, el rey de Atenas- se ofrece a ir y matar al minotauro. El problema era que el minotauro vivía en un laberinto del que no se podía escapar.

La hija de Minos, Ariadna vio a Teseo y se enamoró de él, por lo que decidió ayudarlo con la condición de que se casara con ella y se la llevara lejos de su temible padre.
Teseo aceptó, y así fue como Ariadna le regaló un ovillo para que una vez en el laberinto, fuera desenrrollándolo y pudiera servirle de guía al regreso e indicarle el camino de regreso.

Cuando Minos supo que Teseo había matado al minotauro montó en cólera por lo que Teseo tuvo que apresurarse en la huída en la que lo acompañó Ariadna. Pero ella nunca llegó a ver la tierra de Teseo, Atenas, pues en una escala que él hizo en la isla de Naxos, la abandonó dormida en la orilla.
 

Las versiones de esta traición varían mucho y se han hecho un sinnúmero de hipótesis. Se ha dicho que Teseo dejó a Ariadna en la playa porque estaba enamorado de otra mujer, también que fue por orden de los dioses, o sino que mientras ella se encontraba en la playa recuperándose de un mareo, él regresó al barco, y este sarpó impulsado por un misterioso viento.

Pero, Ariadna no se amilanó mucho y olvidó sus penas de amor con el dios Dionisio, quien se había enamorado profundamente de ella. Se casó con ella y la llevó al Olimpo. Como regalo de bodas le dio una diadema de oro que hizo Hefesto y que luego se convirtió en constelación.
Sus hijos con Dionisio fueron Toante, Estásfilo, Enopión y Pepareto.

Su muerte es objeto de varias versiones pues hay quienes dicen que Artemisa la mató, cumpliendo órdenes de Dionisio. Pero también hay quienes opinan que ella murió en la isla de Naxos, donde Teseo la había abandonado cuando ella dio a luz.
 

martes, 1 de marzo de 2016

Las leyendas de estas 10 ciudades europeas

Roma y Rómulo y Remo 
Roma y Rómulo y Remo
Probablemente la leyenda más conocida sea la de Rómulo y Remo, los gemelos de la mitología que fundaron la ciudad de Roma. Estos hermanos nacieron de la unión entre la princesa Rhea Silvia y el dios romano de la guerra, Marte. El rey tenía miedo de que los hermanos lo destronaran algún día por lo que les abandonó en el río Tiber. Los gemelos fueron encontrados por una loba que cuidó de ellos hasta que un pastor los encontró. Años más tarde, mataron al rey y decidieron crear una nueva ciudad.
 Cracovia y el dragon 
Cracovia y el dragon
En Polonia, a los pies de la montaña Wawel, vivía un terrible dragón. Nadie sabía de dónde venía o como había llegado ahí, pero aterrizaba a la población. Nadie fue capaz de desafiar a aquella bestia hasta que un joven zapatero liberó la ciudad de su pesadilla. Utilizó una mezcla de azufre y alquitrán y la escondió dentro de la piel de un cordero, el dragón murió de inmediato al ingerir aquella mezcla mortal. Así fue como el joven zapatero, se casó con la princesa del reino y liberó a Cracovia.
 Antwerp y el gigante 
Antwerp y el gigante
La leyenda del puerto más grande de Bélgica comienza con un gigante llamado Druon Antigoon, que vigilaba el río Scheldt, que cruza la ciudad. El gigante, guardián del río, pedía un peaje a todo aquel que cruzara el río y cortaba la mano a todo aquel que se negara. Un día, el gigante probó su propia medicina cuando un joven soldado llamado Brabo le cortó su mano. Gracias a él, la ciudad de Antwerp fue creada.
 Liubliana y el monstruo 
Liubliana y el monstruo
Esta leyenda está basada en la mitología griega, su héroe mitológico Jasón y sus camaradas se detuvieron cerca del nacimiento del río Liublianica, al darse cuenta de que ahí vivía un monstruo. Ese monstruo, que era el dragón de Liubliana fue derrotado por Jasón. Hoy en día tiene su morada en la cima de la torre del castillo, en el escudo de la ciudad.
 Vilna y el lobo de acero 
Vilna y el lobo de acero
Un buen día, el Gran Duque de Lituania fue a cazar, se le hizo tarde y pasó la noche en el bosque. Soñó que en la montaña, un enorme lobo de acero lo miraba y aullaba tan fuerte como si tuviera cientos de lobos aullando dentro de él. La mañana siguiente, un pastor pagano le explicó lo que aquello significaba: el acero del lobo implicaría que esa ciudad se convertiría en la capital y los aullidos que el nombre de aquella capital sería conocido en todo el mundo.
Lisboa y Odiseas
 Lisboa y Odiseas
Odiseas viajó durante 10 años luchando contra monstruos del mar, gigantes y todo tipo de criaturas. Un día, fue sorprendido por un rayo de luz que se convirtió en fuego al llegar a la tierra. Cuando Odiseas llegó al origen de aquello, fue encomendado una misión por el dios Zeus, tenía que construir una ciudad en el punto exacto del impacto, y aquel fue el comienzo de la ciudad de Lisboa.

Nápoles y las sirenas 
Nápoles y las sirenas
Antes de que Nápoles se conociera por su nombre, se llamaba Partenopea. Su nombre procedía de una de las tres sirenas. Partenopea intentó seducir al héroe griego Odiseas (mencionado en la leyenda anterior), pero no lo consiguió y murió por desamor. Su cuerpo fue encontrado en las costas de la isla Megaride, y en el lugar de su tumba se creó la ciudad de Partenopea, más tarde llamada Nápoles.
 Atenas y la diosa Atenea 
Atenas y la diosa Atenea
Cuando Atenas fue creada, la Diosa de la Guerra y la Sabiduría Atenea y el Dios del Mar, Poseidón, se convirtieron en sus guardianes. Los ciudadanos debían decidir quién se convertiría en su defensor y para ello, cada uno debía aportar un regalo, y ganaría el mejor. Poseidón regaló un caballo al pueblo, y Atenea regaló un olivo. Los ciudadanos optaron por el regalo de la diosa Atenea, lo que la convirtió en su guardián y dio su nombre a la ciudad.
 Zagreb y el caballero sediento 
Zagreb y el caballero sediento
Cuenta la leyenda que hubo una vez un joven caballero merodeando por el monte Medvenica, que al cabo de las horas estaba extremamente cansado y sediento. Pasaba por ahí una bonita mujer, que le preguntó si necesitaba ayuda. Él le preguntó por agua y ella sugirió que rascara la superficie. Así lo hizo, y encontró el agua. El caballero le estuvo tan agradecido que le pidió la mano en matrimonio y prometió que construiría una ciudad en ese lugar.
 Varsovia y la sirena 
Varsovia y la sirena
Una sirena nadaba en el río Wisla cuando fue capturada por un pescador. Cuando oyó su voz, se enamoró de ella y decidió capturarla para entretener a la gente. Un día, un joven pescador, la rescató de aquel infierno y la sirena le prometió que le ayudaría cuando lo necesitara. Desde ese momento, la sirena se convirtió en el símbolo de Varsovia.