
En la historia de Borges, el Á Bao A Qu vive en las escaleras de la Torre de la Victoria en Chitor, de la cual uno puede ver "el paisaje más encantador del mundo". El Á Bao A Qu espera en el primer escalón a un hombre lo suficientemente valiente para intentar subirlo. Hasta ese momento, permanece dormido, amorfo y traslúcido, hasta que alguien pasa. Entonces, cuando un hombre empieza a subir, la criatura se despierta y le sigue de cerca. Conforme avanza más y más, se va haciendo más y más claro y colorido. Produce una luz azul que aumenta conforme asciende. Pero solo alcanza la perfección cuando el alguien alcanza la cima y alcanza el Nirvana, por lo que sus actos no producen ninguna sombra. Pero es raro que lo haga, porque no son perfectos. Cuando el Á Bao A Qu se da cuenta, se queda atrás perdiendo color y visibilidad, volviendo al principio, durmiente y amorfa. AL hacerlo, produce un pequeño llanto, tan suave que suena parecido al frufrú de la seda. Cuando es tocada, se siente como la pelusa de la piel de un melocotón. El Á Bao A Qu alcanza su destino en lo alto de la torre solo una vez en su vida eterna.
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